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"Los Hombres Huecos". Dolor y Trauma del Varón después del Aborto

 

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Somos los hombres huecos,
somos los hombres rellenos…
Nuestras voces secas,
cuando susurramos juntos,
son calladas y sin sentido…
Recuérdennos –si acaso–
no como perdidas almas violentas,
sino solamente
como los hombres huecos
los hombres rellenos.
T. S. Eliot, “Los hombres huecos” (1925)

El aborto se ha convertido en un borrador personal y social opcional para nuestra prole indeseada, inoportuna o “defectuosa”. Con las principales asociaciones de profesionales de salud mental alentando este procedimiento, aconsejándolo como sicológicamente seguro, hombres y mujeres han tomado el aborto como un alivio para la tensión. Aún así, hay indicios cada vez más claros que el aborto conlleva serios y significativos riesgos para la salud mental de muchas mujeres.¿Qué impacto tiene el aborto en los hombres? Con unos 45 millones de abortos en EE. UU. desde 1973, esta no es una pregunta meramente retórica. Las cifras en sí
indican una potencial onda de choque para la salud mental, con posibles lesiones personales y de relación.

Sobre todo, ha sido la Corte Suprema de EE. UU. la que ha moldeado el rol masculino en el aborto, al sostener que el derecho de una mujer a no procrear se impone sobre el derecho de un hombre a hacerlo, lo que hace irrelevante la participación del hombre ante la decisión de abortar. En Planned Parenthood de Missouri v. Danforth (1976), la Corte descartó la validez de la intervención de un esposo en la decisión de abortar de su esposa. Ningún estado permite que se informe al marido sobre el aborto inminente de su esposa.

Surgimiento de conciencia

El interés es cada vez mayor en saber cómo el aborto afecta a los individuos, sus relaciones y sus familias. La primera de todas las conferencias sobre los hombres y el aborto tuvo lugar en 2007, 34 años después que la Corte Suprema lo legalizara. Desde entonces, se han publicado informes que destacan diversos aspectos sobre este tema en medios como Los Angeles Times, The Nation y otros.

La experiencia masculina del aborto

Las reacciones de los hombres al aborto son tan variadas como los hombres mismos. Cómo afecta el aborto a los hombres es algo complicado de establecer por la
toma de decisiones que lo precede.

Para los hombres que ejercen presión o alientan a abortar a las mujeres que les importan, los sentimientos de malestar pueden aparecer más tarde. En Evangelium Vitæ, Juan Pablo II deja claro que al abandonar a la mujer ante los problemas del embarazo, el hombre está indirectamente alentando la decisión de ella de abortar (59).

En un estudio nacional realizado en Internet, de 135 hombres que habían pasado por la experiencia de un aborto, 48% indicaron que se habían opuesto al aborto de su pareja y 69% reportaron tensión de moderada a muy alta luego del aborto (Rue, Coyle y Coleman, 2007).

¿Qué demuestra la investigación?

Si bien hay mucho que no sabemos sobre los hombres y el aborto, hay unos 28 estudios sobre la reacción de los hombres que son informativos. En un estudio, la mayoría de los hombres se sintió abrumado y tuvo pensamientos perturbadores sobre el aborto (Shostak & McLouth, 1984). Los datos recogidos por la investigación sugieren que a los hombres no les gusta mucho expresar sus sentimientos de pena y pérdida y prefieren guardar silencio o mostrarse hostiles. Y por supuesto, como ningún aborto ocurre en un vacío de relación, las consecuencias de estos dos factores tienen considerables implicaciones para las relaciones de los hombres con las mujeres.

En un análisis de cómo el aborto afecta las relaciones, Coleman, Rue y Spence (2007) se informó que: (1) los hombres tienden a ejercer mayor control sobre la expresión de las emociones dolorosas, intelectualizan la pena y le hacen frente solos; (2) los hombres también tienden a identificar su rol primario como soporte de su pareja, incluso después un aborto, e incluso si se opusieron a la decisión; (3) los hombres tienden a sentir desesperación por el aborto mucho tiempo después que las mujeres; y (4) los hombres son más propensos a sentir pena crónica.

Los datos más confiables indican que un mínimo de 10 a 30% de las mujeres que pasan por la experiencia de un aborto informan sobre dificultades psicológicas
fuertes o prolongadas atribuibles a la experiencia. Estos resultados psicológicos adversos incluyen sentido de culpa, ansiedad, depresión, disturbios del sueño, problemas de relación, abuso de sustancias, síntomas de tensión post-traumática y mayor riesgo de suicidio. Las reacciones masculinas al aborto en una pareja incluyen pena, culpa, depresión, ansiedad, sensación de emociones reprimidas, desamparo o incapacidad para expresarse, impotencia, problemas post-traumáticos de tensión y rabia y en la relación (Coyle, 2007).

Las lesiones psicológicas en los hombres luego de un aborto son probablemente subestimadas debido a la propensión del varón a evitar hablar de la experiencia. Los
resultados preliminares en un nuevo estudio encontraron que cuatro de cada diez hombres exhibieron síntomas de desorden de tensión post-traumática crónicos, los
cuales se presentaron en promedio 15 años después del aborto. Ciertos factores pueden predecir si los hombres son más propensos a ver el aborto como un suceso traumático: si el embarazo fue deseado por ellos o su pareja, si alguna persona ejerció presión sobre su pareja para que abortara, si el aborto ocurrió contra sus  deseos o si no lo supo sino hasta después de ocurrido (Rue, Coyle y Coleman, 2007).

Los hombres son más dados a sentir desesperación después de la pérdida de un embarazo, incluso una penetrante desesperanza que es un síntoma de pena crónica
(Stinson et al., 1992). Es evidente que los hombres se apegan más fuertemente y se ven afectados mucho más por su sentido de paternidad que lo que se ha asumido generalmente.

Riesgos a la masculinidad y a las relaciones


La confianza contemporánea en el aborto como “respaldo anticonceptivo” puede de hecho estar promoviendo el desapego, la deserción y la irresponsabilidad masculinas. Según Morabito (1991), el aborto, de hecho, puede alentar la explotación sexual de la mujer. En este panorama, el varón puede ver el embarazo de su pareja como una “extravagancia biológica que se corrige con el aborto”.

Cuando la relación hombre–mujer pasa por un aborto, es probable que ocurra lo siguiente:
(1) una reducción en la apertura de sí mismos en ambos cónyuges que disminuye su intimidad;

(2) un uso creciente de comportamientos defensivos en la comunicación (por ejemplo, hostilidad interpersonal);

(3) el desarrollo de comunicación aprensiva en la pareja (miedo traducido en comportamientos evasivos), erosión de la confianza y evolución en un sistema cerrado de interacción en oposición a uno abierto y dinámico;

(4) una pérdida de conexión espiritual con Dios y la pareja con el advenimiento de culpa, vergüenza y aislamiento.

Hay un precio considerable para hombres y mujeres, cuando un hombre siente que no puede hablar de su experiencia con respecto al aborto de su pareja.

Una de las tristes realidades del aborto es cómo los hombres responsables, que intentan no lastimar a las mujeres que aman, de hecho se lastiman a sí mismos al callarse la primera vez que se menciona el aborto en el proceso de toma de decisiones para solucionar el problema. Queriendo complacer, estos hombres son  rechazados porque se los juzgó incapaces de proporcionar amor verdadero a su pareja.

Conclusión

El aborto deja huellas indelebles en la masculinidad, en las entrañas del corazón de un hombre y en su historia reproductiva. Un padre es padre por siempre, incluso de un niño muerto antes de nacer. Entre las repercusiones del aborto, la opción verdadera para los hombres es si aceptar esta realidad biológica, afligirse y buscar el perdón por la pérdida o continuar negando lo que sabe internamente y engrosar así las filas de hombres huecos. Independientemente de la ley, el hombre y la mujer son cocreadores del embarazo y ambos vivirán las consecuencias, sin importar cómo algunos puedan intentar festejar la “opción”.



Vincent Rue, Ph.D. es codirector del Institute for Pregnancy Loss (Instituto para la Pérdida del Embarazo), Jacksonville, Florida. Es sicoterapeuta, investigador, conferencista, y autor de un libro y numerosos artículos en revistas profesionales sobre el trauma postaborto, para lo cual proporcionó la primera evidencia clínica en 1981.

Para pedir copias impresas a todo color de este artículo (Artículo # 0846), llame al 866-582-0943.

Para más información sobre recursos para la sanación después de un aborto, vea la sanación posaborto.

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