Niños sin hogar necesitan defensores
Por Angela Lariviere
De niña, estuve a menudo sin hogar: nos mudamos 39 veces y fui a 13 escuelas diferentes. Ahora, mi vida me ha llevado en un circulo completo: Soy defensora de niños sin hogar en Ohio.
Cuando me uní a la organización de voluntarios Americorps VISTA en 1998, estuve sorprendida porque los niños sin hogar aun se enfrentaron con los mismos problemas a los que yo me enfrente de niña. Había 35,000 niños en Ohio sufriendo las mismas experiencias que yo tuve. La única diferencia era que habían pasado 15 años. Vi a niños que no podían hacer sus deberes porque no tenían ni lápiz ni papel, y supe que tenia que haber algo que nosotros pudiéramos hacer para suplir estas necesidades básicas. Decidí que teníamos que capacitar a estos niños con la habilidad de defender sus propios derechos, antes de que perdieran la esperanza.
En los últimos dos años, desarrollé el programa para la capacitación de jóvenes (Youth Empowerment Program: YEP) de la Coalición para las Personas Sin-Hogar y Vivienda de Ohio (COHHIO), basada en Columbus. El proyecto trata con los niños y jóvenes sin hogar a través de consejos de auto-ayuda, organizándolos, enseñándoles como pueden cambiar su situación y promover cambios de legislación.
Mi marido y yo tenemos dos hijos. Ambos conocen solo la estabilidad de nuestro hogar. Sin embargo nos aseguramos que sepan de la existencia de otras circunstancias. Niños de YEP a menudo visitan nuestra casa, vienen a cenar o a usar la lavadora.
Estos niños son normales. Quieren ir a la escuela y tener una vida normal. No quieren ser estigmatizados, pero continuamente se enfrentan a prejuicios acerca gente sin hogar. La mayoría no saben que 40 % de todas las personas sin hogar son familias, y que el segmento de mayor crecimiento son niños menores de cinco años.
Una parte importante del trabajo de YEP es dar a los niños una comunidad. Normalmente estos niños se mudan de vecindario a vecindario, de programa a programa, sin nunca crecer raíces. Nuestros niños ahora trabajan directamente con otros grupos que impactan a las personas sin hogar en una comunidad. Por ejemplo: mejoramos unas zonas verdes, ayudamos a excavar un desagüe para una mujer cuya casa se ha inundado, pintamos un mural que refleja nuestros sentimientos acerca de 9/11. Así los niños aprenden que son ciudadanos también, y que ellos pueden cambiar su mundo y el de otros.
A lo largo del año pasado, YEP ha encuestado a más de 700 jóvenes sin hogar para conocer los problemas a los que se enfrentan y ayudar a planificar futuros proyectos de YEP. Al mismo tiempo, YEP ha trabajado con legisladores estatales para pasar la primera ley que otorga a niños sin hogar el derecho de obtener una educación. Las escuelas no siempre entienden que la ley federal dicta que admitan a niños sin hogar en su escuela, que estos niños tienen el derecho de quedarse allí, o en la escuela mas próxima a su localidad. El problema surge en cuanto la escuela requiere una dirección para estos niños y la mayoría carecen de la misma. Cuando la escuela niega acceso a un niño sin hogar, a menudo la solución no llega sino hasta semanas después. Entonces el niño posiblemente no podrá seguir ya la materia y tiene que repetir el año. Hace dos años, la mayoría de niños sin hogar no podían graduarse. Gracias a nuestro trabajo, hoy día su graduación es una realidad.
Niños sin hogar viven una vida más dura de la que la mayoría de los adultos se pueden imaginar. Tendrán el cuerpo y la voz de un niño de 10 años pero la mente de una persona de 40. Son sabios, a pesar de que a menudo son tratados de estúpidos porque no saben leer. Se gana una fuerza interna si vives en un refugio, en un coche o en la calle. Nuestro programa usa esta fuerza y el deseo de sobrevivir que estos niños han desarrollado y les enseña a canalizarla a áreas como continuar su educación.
En los últimos dos años, los niños YEP han logrado: Ganar fondos adicionales para programas de educación de niños sin hogar; Crear un programa estatal con Head Start para proveer mejores servicios a los niños; Trabajar con el Departamento de Desarrollo de Ohio para cambiar las ordenanzas de los refugios que no permiten entrada a chicos adolescentes; Tratar de ganar voz en varias coaliciones para viviendas y personas sin hogar; Crear un acuerdo con Naciones Unidas para que YEP pueda proveer ideas e información para programas internacionales para personas sin hogar. El futuro para niños sin hogar, por lo menos en Ohio, promete ser mejor.
De niña, Angela Larriviere aprendió la dura realidad de la vida sin hogar. En reconocimiento de su labor, le fue otorgado el Premio Bernardin 2002, que reconoce a jóvenes católicos que toman liderazgo en luchar contra la pobreza y la injusticia. |