Imagínese: En un rincón de New Orleans abatido por huracán Katrina, resurge la esperanza: el Café Reconcile. Un restaurante donde los vecinos hacen cola para disfrutar de un plato de gumbo o barbo a la hora del almuerzo. Pero este restaurante es más que un local popular para comer.
Café Reconcile también es una escuela donde jóvenes considerados ‘de riesgo’ tienen la oportunidad de crear un futuro diferente a la vida delincuente, obteniendo las calificaciones que les ayudarán a encontrar un trabajo y un futuro estable. En el café, jóvenes no solo son entrenados para trabajar en restaurantes, pero también encuentran un refugio, apoyo, oportunidad, confianza y consejeros. La popularidad del local beneficia al vecindario entero, atrayendo nueva clientela y aumentando la oportunidad económica para la comunidad.
Aunque dañado por el huracán, el restaurante ha vuelto a abrir sus puertas y jóvenes continúan su aprendizaje. La comunidad otra vez disfruta los resultados. Hoy día, 37 millones de estadounidenses viven en la pobreza – uno de cada ocho de nosotros. Pero una buena idea con una pizca de esperanza puede crear milagros.