Vayan y Hagan Discípulos - ¿Por Qué Promulgamos Este Plan Ahora?

61. Desde fines del siglo pasado, el Espíritu Santo ha inspirado grandes eventos para avanzar la evangelización en la Iglesia. Una nueva apreciación de las Escrituras y del misterio de nuestro compartir en el cuerpo de Cristo, la Iglesia, floreció en el Segundo Concilio Vaticano, el cual fue llamado para que el rostro de Jesús pudiera radiar más plenamente sobre todos.36 Este Concilio trajo un sentido renovado de fe y de culto, un compromiso con la unidad ecuménica, una afirmación al llamado a la santidad que tiene cada uno y un nuevo énfasis en la evangelización. Este Concilio ha cam-biado la forma en que vivimos nuestra fe católica. Después del Concilio, los obispos de todo el mundo se dieron cita en Roma en 1974 para reflexionar sobre la evangelización; sus refle-xiones fueron expresadas por el Papa Pablo VI en su exhortación apostólica La Evangelización en el Mundo Contemporáneo.
62. El Papa Juan Pablo II ha desarrollado un poco más la conscientización sobre la evangelización. Reconociendo esta necesidad debido a sus viajes por el mundo, él llamó a una "nueva evangelización" en 1983, e hizo un llamado a los laicos para que entren de lleno en la evangelización.37 En 1991, el Papa publicó su octava encíclica, La Misión de Cristo Redentor (Sobre la Permanente Validez del Mandato Misionero). Las potentes palabras del Santo Padre nos llaman a renovar nuestro compromiso con la misión y la evangelización cuando llegamos a la década final de este milenio: "Preveo que ha llegado el momento de dedicar todas las fuerzas eclesiales a la nueva evangelización".38
63. Nosotros, los obispos, hemos enfatizado la importancia de la evangelización en nuestros pronunciamientos. Una amplia consulta entre hispanos católicos resultó en la publicación del Plan Pastoral Nacional para el Ministerio Hispano,39 el cual enfoca asuntos que conciernen a las muchas personas hispanas que están llegando y enri-queciendo nuestra nación. Igualmente, nuestras hermanas y hermanos afroamericanos han trabajado en un Plan Pastoral titulado Here I Am, Send Me: A Conference Response to the Evangelization of African Americans and the "National Black Catholic Pastoral Plan",40 el cual habla desde su singularidad cultural y es un don para todos nosotros. En nuestra reciente declaración pastoral, Herencia y Esperanza: Evange-lización en los Estados Unidos,41 exploramos el significado del quinto centenario (1492-1992) del viaje de Colón al Nuevo Mundo. Aunque todos los cristianos lamentamos profundamente la enfermedad, muerte, explotación y desolación cul-tural que trajo la presencia europea, nos regocijamos por que los misioneros trajeran la luz de Cristo y fueran los primeros en levantar sus voces en contra de la opresión. Esa primera evangelización plantó la fe que hoy deseamos nutrir.
64. Este movimiento y estos documentos nos llaman a examinar una vez más nues-tros corazones y a comprometer nuestra voluntad nuevamente con la causa de la evangelización; esto nos motiva a promulgar este Plan para hacer de la evangeliza-ción una parte natural y normal de la vida católica y para dar a los evangelizadores el apoyo y los medios necesarios para llevar a cabo hoy su ministerio.
- Constitución Dogmática sobre la Iglesia (Lumen Gentium), Nº 1.
- La Vocación y Misión de los Fieles Laicos en la Iglesia y en el Mundo (Christifideles Laici), Nº 17 y 34.
- La Misión de Cristo Redentor, Nº 3.
- El Plan Pastoral Nacional para el Ministerio Hispano (Washington, D.C.: United States Conference of Catholic Bishops, 1987).
- Here I Am, Send Me: A Conference Response to the Evangelization of African Americans and the "National Black Catholic Pastoral Plan" (Washington, D.C.: United States Conference of Catholic Bishops, 1990).
- Herencia y Esperanza: Evangelización en los Estados Unidos (Washington, D.C.: United States Conference of Catholic Bishops, 1991).