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Vayan y Hagan Discípulos - Estructuras para la Implementación

133. Ya que este plan involucra a cada uno de nosotros, nosotros los obispos nos comprometemos, antes que nada, a ejecutarlo nosotros mismos. Nos comprometemos, como pastores del pueblo de Dios, a proclamar la Buena Nueva de Jesucristo a través de la bienvenida, la misericordia y la renovación. Nos comprometemos a seguir siendo evangelizados por el Evangelio de Jesús cuando lo encontramos en nuestro pueblo y en los desafíos del mundo contemporáneo.
134. Nos comprometemos a contratar perso-nal, a tiempo completo, para que se encargue de la evangelización dentro de la United States Conference of Catholic Bishops, en Washington, D.C., para ayudar a las diócesis y otras agencias eclesiales, a fin de alcanzar las metas de este Plan y Estrategia. En nuestra calidad de pastores de iglesias locales, entendemos bien que tanto los individuos como las parroquias necesitan de apoyo a nivel diocesano. Cada obispo deberá considerar seria-mente la creación de una oficina diocesana y de un comité de evangelización. De no ser así, deberá asignar personal para que se ocupe del ministerio de evangelización, dándole atención y visibilidad apropiadas y ofreciendo recursos para la evangelización de sus fieles. Las parroquias acudirán a estas oficinas para obtener guía y materiales.
135. Trabajaremos juntos con nuestros hermanos sacerdotes y líderes parroquiales a fin de formular los planes y estrategias en las iglesias locales, las cuales sacarán adelante nuestro ministerio común de evangelización.
136. Los obispos deben aprovechar cada ocasión para hablar sobre la necesidad y obligación de cada católico de ser evangelizador. Ya que necesitamos de la ayuda de todos para llevar adelante este plan, pedimos a nuestras hermanas y hermanos católicos que nos apoyen en la siguiente manera:
- Cada persona católica debe mirar su vida individual desde el punto de vista de la evangelización. Tome nota de las muchas oportunidades que existen para apoyarse mutuamente en la fe, para compartir la fe y para ayudarnos a construir el Reino de Jesús en nuestros hogares y centros de trabajo, entre nuestros vecinos y amigos. Los católicos deberán participar en programas de renovación y recibir entrenamiento en evangelización.
- Las familias deberán encontrar formas de realzar la fe que es parte de la vida diaria, hasta que cada unidad familiar se conozca a sí misma como una "iglesia doméstica", viviendo y compartiendo la fe. Si cada hogar vive una fe vibrante, los miembros naturalmente tratarán de llegar a sus amigos y vecinos, haciéndoles conocer la fe en Cristo Jesús a través de sus vidas. Se invita a los hogares a que vean las dinámicas de bienvenida, de participación, de atención y de aliento como dinámicas de evangelización. Las familias, ya sea en forma individual o juntas, deberán leer este plan con miras a que las ayude tanto a apreciar como a revitalizar la práctica de la fe dentro de la familia y del vecindario.
- Las parroquias, como parte de su proceso normal de planificación, necesitan revisar sus actividades bajo la luz de este plan. Deberán pensar en qué forma podrán darle un enfoque evangelizador más claro a su ministerio actual y cómo pueden formar nuevos ministerios con el fin de alcanzar las metas de este plan. Cada parroquia deberá contar con un equipo de evangelización entrenado y preparado para ayudar a la parroquia entera a implementar las metas y objetivos de este plan. Estos equipos ayudarían a católicos con un entrenamiento en evangelización y proveerían de recursos a individuos, familias, y grupos parroquiales. Las parroquias inclusive podrían considerar el asignar a una persona entrenada como coordinadora de evangelización a tiempo completo. Pedimos a los líderes de las parroquias, en forma especial a los pastores que tienen una posición crucial de liderazgo, que entiendan su ministerio en términos de este plan. Nos comprometemos a apoyar a los párrocos en la implementación de este plan por medio de reuniones especiales para escuchar sus preocupaciones, evaluar sus necesidades y atender sus asuntos. Reconocemos cuán agobiado se encuentra el liderazgo parroquial de hoy; por eso, nuestra esperanza es que este plan sirva para poner en claro el propósito del liderazgo parroquial y, por ende, alivie lo recargado de las labores del párroco.
- Las instituciones católicas también deberán revisar sus metas a la luz de este plan. Deberán revisar, a través de los servicios que ofrecen, las maneras en las cuales se refleje la Buena Nueva de Jesús. Los colegios y hospitales necesitan revisar en qué forma su personal recibe y trata a la gente ya que, a veces, éstas son las únicas caras de la Iglesia que las personas ven. Se debe revisar e investigar las formas en las cuales las personas pueden ser invitadas a conocer la Iglesia y a Jesús. Empezando por la manera en la cual acogemos, hacemos partícipe y servimos a las personas, todas las instituciones católicas deben ser signo del Reino de Cristo. Los católicos gozamos de una buena reputación de responder a las necesidades humanas más básicas; junto con esto, ¿no deberíamos también gozar de una buena repu-tación por compartir nuestra fe católica?
- Las organizaciones a nivel local, diocesano y nacional necesitan renovar su propia misión con miras a la evangelización. Millones de católicos per-tenecen a organizaciones católicas; el formar parte de ellas les puede llevar a una búsqueda más amplia de metas católicas. ¿No podría nuestro plan encontrar eco dentro de las metas de su organización? Su apoyo, tanto a nivel local como a nivel nacional, sería de gran utilidad para la Iglesia.
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