Vayan y Hagan Discípulos - ¿En Qué Consiste la Evangelización?
10. La forma más sencilla de expresar lo que significa la evangelización es siguiendo lo dicho por el Papa Pablo VI, cuyo mensaje Evangelii Nuntiandi (La Evangelización en el Mundo Contemporáneo) ha sido recientemente motivo de reflexión y acción en la Iglesia. Podemos parafrasear sus palabras diciendo que evangelizar significa llevar la Buena Nueva de Jesús a cada situación humana y buscar de la conversión de los individuos y la sociedad por medio del poder divino del Evangelio mismo.6 La esencia del mensaje está en la proclamación de la salvación en Jesucristo y la respuesta de una persona en la fe, que son, ambas, obras del Espíritu de Dios.
11. La evangelización debe estar siempre unida directamente al Señor Jesucristo. "No hay evangelización verdadera, mientras no se anuncie el nombre, la doctrina, la vida, las promesas, el reino, el misterio de Jesús de Nazaret, Hijo de Dios".7
12. La conversión es el cambio de nuestra vida la cual se hace realidad a través del poder del Espíritu Santo. Todos aquellos que aceptamos el Evangelio sufrimos cambios a medida que nos revestimos con la mente de Cristo al rechazar el pecado y nos convertimos en más fieles discípulos en su Iglesia. Si no experimentamos conversión, no hemos aceptado realmente el Evangelio.
13. Sabemos que la gente experimenta la conversión en muchas formas. Algunos sienten un repentino descubrimiento que ocasiona una rápida transformación. Otros experimentan un crecimiento paulatino con el pasar de los años. Otros sienten la conversión al tomar parte en el Rito de Iniciación Cristiana de Adultos, medio por el cual la mayoría de los adultos pasan a formar parte de la Iglesia hoy en día. Muchos experimentan la conversión a través de las relaciones diarias con su familia y amigos. Otros la han experimentado a través de la formación recibida en escuelas católicas y programas de educación religiosa. Aún otros han experimentado una conversión continua a través de encuentros de renovación, encuentros ecuménicos, retiros, misiones en la parroquia o a través de algunos de los grandes movimientos espirituales que bendicen la vida de la Iglesia hoy día.
14. Esto es sumamente importante: ¡Tenemos que convertirnos y tenemos que continuar convirtiéndonos! ¡Debemos dejar que el Espíritu Santo cambie nuestras vidas! Debemos responder a Jesucristo. Y debemos estar abiertos al poder transformador del Espíritu Santo que continuará convirtiéndonos a medida que sigamos a Cristo. Si nuestra fe está viva, ésta se despertará una y otra vez al alcanzar la madurez como discípulos.
15. Solamente podemos compartir lo que hemos recibido y sólo podemos conservar nuestra fe si ésta continúa creciendo. "Y si la sal se vuelve desabrida", preguntó Jesús, "¿con qué se le puede devolver el sabor?"8
16. La continuación de la historia de salvación en Cristo requiere de cada uno de nosotros así como de la sociedad misma. ¿De qué otra forma podría ser? La conversión habla de un cambio en el modo de pensar que debemos experimentar como miembros de la Iglesia. El Evangelio habla a través del tiempo y del espacio a cada ser humano, a cada mente, a cada corazón. Nos pregunta qué pensamos sobre nuestras vidas, cómo esperamos, a quién amamos y por qué razón vivimos. Si la fe no está transformando cada corazón y cada vida, la fe está muerta.
17. Pero la fe no es algo que sucede solamente dentro de cada uno de nosotros en forma individual o íntima. El Evangelio también se dirige a la sociedad misma con sus valores, metas y sistemas. El Evangelio debe hacer rebosar cada corazón hasta que la presencia de Dios transforme toda la existencia humana. Algunas veces esto significa que, como creyentes, debemos enfrentar el mundo como los profetas de antaño, señalando los reclamos de Dios a las sociedades que están ciegas a Dios. Con frecuencia, sin embargo, esto significa que debemos dejar que nuestra fe brille en el mundo a nuestro alrededor,emanando el amor de Jesús, en nuestra forma diaria de hablar, pensar y actuar.
18. Los frutos de la evangelización son unas vidas y un mundo transformados: santidad y justicia, espiritualidad y paz. La validez de haber aceptado el Evangelio no solamente proviene de nuestros sentimientos y conocimientos sino de la forma en que servimos a otros, especialmente al más necesitado, al más marginal, al que más sufre, al más indefenso, al menos amado. Una evangelización que se queda dentro de nosotros no es una evangelización en la Buena Nueva de Jesucristo.
19. La evangelización sucede cuando la palabra de Jesús le habla al corazón y a la mente de las personas. La evangelización no necesita de subterfugios ni manipulación y ocurre sólo cuando la gente acepta el Evangelio libremente, como la "buena nueva" que debe ser, gracias al poder del mensaje del Evangelio y la gracia de Dios que le acompaña.
20. Nuestro mensaje de fe proclama un Dios eternamente fiel, quien crea todo con amor y lo mantiene todo con un cuidado esmerado. Proclamamos que Dios, con su amor incondicional, nos ofrece una vida divina, aun en presencia de nuestros pecados, fallas y faltas. Creemos en Dios, quien se hizo uno de nosotros en Jesús, hijo de Dios, y cuya muerte y resurrección nos trae salvación. Creemos que el Cristo resucitado envía su Espíritu sobre nosotros cuando respondemos a él en fe y arrepenti-miento, haciendo de nosotros su pueblo, la Iglesia, dándonos el poder de vida nueva y guiándonos al destino eterno.
21. Este mensaje del Evangelio nos da una visión diferente de lo que es la vida. Vemos un patrón de amor, esperanza y significado, porque la relación íntima con Dios, en la cual fuimos creados y que perdimos por el pecado, ha sido restaurada por Jesús cuya muerte ha destruido nuestra muerte y cuya resurrección nos da la promesa de vida eterna.9 No vemos un mundo de fuerzas ciegas gobernadas al azar, sino un universo creado para compartir la vida de Dios; sabemos que seguir a Jesús significa comenzar a compartir la vida de Dios aquí y ahora. No consideramos que el propósito de la vida sea el acumular poder o riquezas, sino una invitación grata a vivir por Dios y por el prójimo en amor. No pensamos que lo que creemos sea posible, pero sabemos que el Espíritu de Dios siempre hace posible nuevas cosas, aun la renovación de la humanidad. No sólo deseamos años de vida feliz, sino una vida eterna de felicidad en Dios. En nuestra fe, descubrimos el plan eterno de Dios, desde el primer momento de la creación hasta el momento en que la creación alcance su realización en el cielo, dándoles significado a nuestras vidas humanas.
22. Esta visión que compartimos es el poder de la Buena Nueva. Al motivarnos, nosotros creemos en su capacidad de motivar, por su belleza y verdad, a todos lo que honestamente buscan a Dios. ¡Qué diferente sería nuestro mundo si todos pudiesen aceptar la Buena Nueva de Jesús y compartir la visión de fe!
23. La evangelización tiene pues un sentido interior y otro exterior. Internamente, nos llama a continuar recibiendo el Evangelio de Jesucristo, nuestra conversión como individuos y como Iglesia. Nos alimenta, nos hace crecer y nos renueva en santidad como el pueblo de Dios. Externamente, la evangelización se dirige a aquellos que no han escuchado el Evangelio o a quienes, habiéndolo escuchado, han dejado de practicar su fe, y a aquellos que buscan una plenitud de fe. Nos llama a trabajar por la comunión total entre todos los que creen en Jesús pero aún no se dan cuenta de la unidad por la que él oró. El Papa Juan Pablo II, en su encíclica sobre la actividad misionera, resumió los tres objetivos de la misión: proclamar el Evangelio a todos los pueblos; llevar a cabo la nueva conversión de aquellos que han recibido el Evangelio pero lo viven sólo de nombre, y profundizar el Evangelio en las vidas de los creyentes.10
24. Sabemos que la palabra "evangelización" algunas veces hace surgir imágenes no muy agradables para los católicos, especialmente dentro de la cultura de los Estados Unidos, donde la palabra evangelismo ha cobrado un sentido individualista o una prédica entusiasta, o un estilo de religión masiva o manipulación para reclutar adeptos o, lo que es peor, una forma de aprovecharse de las debilidades humanas. Aun así, usamos la palabra "evangelización" porque su raíz es el "Evangelio" (Buena Nueva) y porque nos llama, de una forma no necesariamente grata, a vivir la fe de nuestro bautismo más abiertamente y a compartirla con más frecuencia.
25. Deseamos aclarar que la evangelización significa algo especial para nosotros como católicos. Podemos darnos cuenta de ello al ver lo que sucede a la gente que ha sido evangelizada. No sólo están relacionados con Jesús al aceptar su Evangelio y recibir su Espíritu, aun más, sus vidas cambian al convertirse en sus discípulos, o sea, participantes en la Iglesia, celebrando el amor de Dios en el culto y sirviendo a otros como lo hizo Jesús.11
26. Algunos piensan en la evangelización solamente en relación a Jesús y a nuestra relación con él. Sin embargo, nuestra relación con Jesús existe en función a nuestra relación con la comunidad de Jesús –la Iglesia. El camino a Cristo es a través de la comunidad en la que él vive. ¿No dijo Jesús acaso, "Estoy con ustedes . . . hasta que se termine este mundo"12 y "cuando lo hicieron con alguno de estos más pequeños, que son mis hermanos, lo hicieron conmigo"?13 ¿No fue acaso Jesús el que encontró a Pablo camino a Damasco y le dijo que él vivía en sus seguidores perseguidos, la Iglesia?14 Jesús está presente en sus discípulos y en medio de ellos, el pueblo de Dios.
27. La evangelización tiene pues diferentes implicaciones dependiendo de nuestra relación con Jesús y su Iglesia. Para aquellos de nosotros que practicamos y vivimos nuestra fe católica, es un llamado para continuar creciendo y renovándonos en la conversión. Para aquellos que la han aceptado sólo de nombre, es un llamado a la reevangelización. Para aquellos que han dejado de practicar su fe, es un llamado a la reconciliación. Para los niños, es un llamado a ser formados como discípulos a través de la vida de fe de la familia y de la educación religiosa. Para los demás cristianos, es una invitación a conocer la plenitud de nuestro mensaje. Para los que no profesan fe alguna, es un llamado a la conversión, a conocer a Jesuscristo y, por lo tanto, a sentir un cambio hacia una nueva vida con Cristo y su Iglesia.
- Ibíd., Nº 18.
- Ibíd., Nº. 22.
- Mateo 5:13.
- Romanos 5:12-21.
- La Misión de Cristo Redentor: Sobre la Permanente Validez del Mandato Misionero (Redemptoris Missio), Nº 33.
- La Evangelización en el Mundo Contemporáneo, Nº 24.
- Mateo 28:20.
- Mateo 25:40.
- Hechos 9:5.