•  Antecedentes
•  Memoria histórica
•  I Encuentro
•  II Encuentro
•  III Encuentro
•  Encuentro 2000
•  Censo del 2000
•  Obispos Hispanos/Latinos
•  Población hispana
•  Preguntas frecuentes
•  Región episcopal
•  Liturgia Inglés
•  Liturgia Español
•  Música Ingl. & Esp.
•  Hispanos y el SIDA
•  Recordando el pasado
•  Viviendo el presente
•  Abrirnos al futuro
•  Manual-Encuentro
•  Simposio nacional
•  Mejores modelos
•  SIDA/VIH
•  Conferencias
•  Inmigración
•  JMJ
•  MACC
•  SEPI
•  Instituto Fe y Vida
•  NCAN
•  NCCHM
•  NCADDHM
•  La Red
•  Manual-Encuentro
•  NOCH
•  ANSH
•  Diáconos
•  Encuentro & Misión
•  Guía para parroquias
•  Plan Pastoral Nacional
•  Estudio del ministerio hispano
•  Catalog (in English)
Encuentro y misión: Un marco pastoral renovado para el ministerio hispano

Publicado por el USCCB el 13 de noviembre de 2002
Copyright ©, United States Conference of Catholic Bishops, Inc. Todos los derechos reservados.
Ordene copias de esta declaración

Contenido




Prefacio

1. Nosotros, los obispos de Estados Unidos, hemos escuchado las voces de los líderes hispanos—de los laicos y del clero. Afirmamos especialmente aquellos esfuerzos pastorales en el ministerio hispano que fomentan el objetivo general y las dimensiones específicas del Plan Pastoral Nacional para el Ministerio Hispano ("Plan Pastoral Nacional" o "Plan Pastoral") de 1987. Esta declaración pastoral, Encuentro y Misión: Un Marco Pastoral Renovado para el Ministerio Hispano, está dirigida a todos los católicos, particularmente a los líderes pastorales involucrados en el ministerio con hispanos. Esta declaración pastoral ofrece principios pastorales básicos, prioridades, y acciones sugeridas para continuar esfuerzos en el ministerio hispano a la vez que fortalece la unidad de la Iglesia en Estados Unidos. Para asegurar la continuidad en el ministerio con los hispanos, Encuentro y Misión sirve como un adendum del Plan Pastoral Nacional y está diseñado como un marco pastoral renovado para ayudar a diócesis, parroquias, y organizaciones e instituciones católicas en su respuesta a la presencia hispana. Por lo tanto, Encuentro y Misión es un marco pastoral para continuar desarrollando el ministerio hispano.

2. Los títulos seleccionados para las secciones de esta declaración pastoral están inspirados en la Carta Pastoral del Papa Juan Pablo II Novo Millennio Ineunte, en la cual el Santo Padre hace eco de la invitación de Jesús a los apóstoles de "remar mar adentro" para pescar—"Duc in altum". Estas palabras resuenan también hoy para nosotros y nos invitan a recordar con gratitud el pasado del ministerio hispano, a vivir con pasión los desafíos y oportunidades de hoy y a abrirnos con confianza al futuro. Estas palabras también han encontrado eco entre los líderes del ministerio hispano que leen los signos de los tiempos, aprovechan la oportunidad para la acción, y expanden la visión del ministerio hispano a fin de responder a la presencia hispana dentro de Estados Unidos en un contexto culturalmente diverso.

3. Los principios pastorales y prioridades básicas, y las acciones sugeridas que se incluyen en esta declaración pastoral, surgen de la realidad del ministerio hispano. Sin embargo, también pueden servir de instrumento a todas las comunidades y ministerios que buscan responder a los desafíos y oportunidades que presentan a la Iglesia en Estados Unidos la diversidad de culturas en nuestras comunidades de fe.


Introducción

4. En febrero de 2001, el Comité de Obispos para Asuntos Hispanos convocó a los líderes del ministerio hispano a un simposio nacional en Colorado Springs, Colorado. El propósito del simposio era evaluar y desarrollar más ampliamente los esfuerzos en el ministerio hispano y, al mismo tiempo, fortalecer la unidad del Cuerpo de Cristo en nuestras siempre crecientes y culturalmente diversas comunidades. El comité de obispos, muy consciente de los matices y desafíos pastorales que enfrenta la Iglesia, solicitó a los líderes que revisaran las prioridades pastorales existentes a la luz de los valores y principios del Plan Pastoral Nacional para el Ministerio Hispano de 1987,1 Encuentro 2000: Muchos Rostros en la Casa de Dios,2 los desafíos pastorales de Ecclesia in America,3 la Nueva Evangelización,4 y los recientes datos demográficos sobre la presencia hispana en Estados Unidos.

5. El Simposio Nacional, cuyo objetivo fue reenfocar el ministerio hispano, incluyó la participación de sesenta representantes de organizaciones hispanas católicas a nivel nacional y regional, y representantes de los departamentos de Migración y Servicio a Refugiados, la Campaña Católica para el Desarrollo Humano; el Secretariado para la Familia, Laicos, Mujeres y Jóvenes; y el Secretariado para la Evangelización, del USCCB.

6. La declaración pastoral, Encuentro y Misión, es nuestra respuesta a las voces del liderazgo en el ministerio hispano y a la presencia hispana al inicio del nuevo milenio. Los católicos hispanos son una bendición de Dios y una presencia profética que ha convertido a muchas diócesis y parroquias en unas comunidades de fe más acogedoras, vibrantes, y evangelizadoras. Nosotros, los obispos, consideramos al ministerio hispano como parte integral de la vida y la misión de la Iglesia.

El crecimiento del ministerio hispano
7. El ministerio hispano ha experimentado un tremendo crecimiento en Estados Unidos desde mediados de los años 80. Este crecimiento ocurrió durante la experiencia de los tres Encuentros nacionales, la elaboración del Plan Pastoral, el aumento del número de organizaciones hispanas católicas y el incremento de los esfuerzos pastorales en diócesis y parroquias para acoger y servir a los católicos hispanos. Nuestra respuesta a la presencia hispana,5 junto con las voces y acciones proféticas de los católicos hispanos en todo el país, ha llevado al ministerio hispano a un cruce de caminos al inicio de un nuevo siglo. Hoy, el ministerio hispano enfrenta dos interrogantes principales. Primero, ¿qué modelo de liderazgo ofrecerán los católicos hispanos quienes más y más se están convirtiendo en una fuerte presencia dentro de la Iglesia Católica en Estados Unidos? Segundo, ¿en qué forma fortalecerá este modelo la unidad del cuerpo de Cristo en comunidades cada vez más culturalmente diversas?

Una respuesta a las comunidades culturalmente diversas
8. Como respuesta a los desafíos que se encuentran al servir a comunidades culturalmente diversas y, en especial, a la comunidad hispana, los obispos convocamos a un encuentro nacional intercultural durante el Año del Jubileo. El Comité para Asuntos Hispanos y los católicos hispanos fueron los anfitriones y los líderes de este evento histórico llamado Encuentro 2000: Muchos Rostros en la Casa de Dios, el cual se realizó en Los Angeles, California, en julio del 2000. Encuentro 2000 marcó la primera vez que la Iglesia en Estados Unidos se reunía para reconocer, afirmar, y celebrar la diversidad cultural y racial de sus miembros. Con la participación de más de cinco mil líderes que representaban los muchos rostros de la Iglesia—procedentes de 150 diócesis y 157 grupos étnicos y nacionalidades diferentes6—Encuentro 2000 inspiró y desafió a los católicos en Estados Unidos a abrazar una visión católica para el tercer milenio en la cual todos son bienvenidos a la mesa del Padre.

Una nueva fase para el ministerio hispano
9. Estamos conscientes que la implementación de los valores y principios de Encuentro 2000 es un proceso a largo plazo, un proceso para construir unidad y solidaridad entre todos los católicos. La presencia hispana recuerda a la Iglesia que las personas de distintas nacionalidades traen consigo bellos y útiles dones los que, generalmente, son bien recibidos por toda la comunidad. También nos recuerda que hemos sido llamados a "acoger al forastero entre nosotros"7 y a construir comunidades de fe más acogedoras, evangelizadoras y misioneras.

10. Para el ministerio hispano, una fase nueva deberá incluir más desarrollo en tres áreas fundamentales: (1) estructuras y redes ministeriales; (2) construcción de relaciones ministeriales y colaboración; y (3) participación activa. Las estructuras y redes ministeriales que han servido efectivamente a la pastoral hispana, como las oficinas diocesanas y regionales y los institutos pastorales, deberán ser fortalecidas. El ministerio hispano deberá desarrollar una relación y colaboración más estrecha con los diversos grupos y organizaciones étnicas, raciales, y ministeriales. Además, los esfuerzos ministeriales deberán fomentar la participación activa de los hispanos católicos en la misión social de la Iglesia.

Recordar con gratitud el pasado

Memoria histórica del ministerio hispano
11. Los líderes del ministerio hispano han generado una memoria histórica y una identidad singular desde 1945 cuando, por primera vez, se estableció una oficina nacional para el ministerio hispano. Algunos aspectos de esta identidad han sido expresados en los temas de los Encuentros: Pueblo de Dios en Marcha, Voces Proféticas, Muchos Rostros en la Casa de Dios. Los obispos hemos recogido la rica historia de los católicos hispanos en Estados Unidos en nuestras publicaciones de las conclusiones del I, II, y III Encuentros, así como en muchas otras publicaciones.8

12. Ya que los católicos hispanos son una bendición para toda la Iglesia en Estados Unidos y el ministerio hispano es una realidad integral a su misión, es importante apreciar y recibir con agrado las contribuciones hechas por esta comunidad. Los católicos hispanos han desarrollado una visión de ministerio inspirada por el contexto social y eclesiológico del Concilio Vaticano II en Estados Unidos y en América Latina. Esta visión está articulada en el Plan Pastoral como un modelo de Iglesia que busca fortalecer la comunión y la participación, enfatizando fuertemente la evangelización, la justicia social y la educación integral de los fieles. Todos los líderes de la Iglesia están llamados a traer a los hispanos, y a todos los demás católicos, a un amor más profundo por Jesucristo, por la fe católica, y por María, la madre de Dios. Además, el Plan Pastoral pide una evaluación de las necesidades de los fieles, el establecimiento de prioridades y el desarrollo de estrategias a fin de responder a las necesidades y aspiraciones de los hispanos/latinos en Estados Unidos. La visión del Plan Pastoral Nacional y su continua implementación, han ayudado a generar una visión de ministerio que va más allá de la comunidad hispana. Esta visión universal se expresa en la Guía para Parroquias de Encuentro 2000 Muchos Rostros en la Casa de Dios9 como una visión católica para el nuevo milenio. Muchos Rostros en la Casa de Dios busca fortalecer la unidad del cuerpo de Cristo a la vez que honra y celebra la diversidad cultural de la Iglesia.

13. A través de los años, los líderes del ministerio hispano han identificado valores y principios que han guiado el desarrollo de sus esfuerzos pastorales y han constituido su memoria histórica. Varios de los valores y principios más fundamentales se enumeran aquí.

1. Una fe, cultura e idioma comunes
14. Los hispanos emergen de una mezcla de diferentes razas y culturas lo que ha resultado en un pueblo nuevo. Aunque los hispanos encuentran que sus ancestros vinieron de diferentes países, la mayoría comparte una fe y un idioma común, así como una cultura enraizada en la fe católica. Estos elementos, que dan una identidad común a los pueblos de América Latina y del Caribe, son aún más importantes para los hispanos en Estados Unidos, pues son ellos quienes luchan por definir su propia identidad dentro de un contexto culturalmente diverso y bajo la presión de la asimilación. El compromiso de los hispanos a ser participantes activos y ofrecer sus singulares contribuciones, de incorporarse a la vida de la Iglesia y la sociedad en vez de simplemente asimilarse, ha sido un valor y principio primordial para los hispanos en el ministerio.

2. Una cultura que nació católica
15. Desde que los primeros misioneros españoles trajeron la fe católica al nuevo continente, muchos de los valores del Evangelio y las tradiciones de la Iglesia se fueron inculturando en el pueblo nuevo de América Latina. Estos valores incluyen una profunda fe en Dios, un fuerte sentido de solidaridad, una auténtica devoción mariana, y una rica religiosidad popular. Los hispanos tienen un profundo respeto por la persona humana y le dan más valor a las relaciones que a los trabajos o posesiones. Las relaciones personales son el núcleo de una espiritualidad de encuentro y de la necesidad de desarrollar fuertes vínculos familiares, comunitarios, y parroquiales. Los hispanos entienden que la cultura es parte integral de la persona humana y, por tanto, ésta debe ser respetada y honrada.10

3. Una profunda vocación eclesial
16. Los hispanos tienen una profunda vocación eclesial que los lleva a trabajar arduamente para pertenecer a la Iglesia de una manera más significativa. Este ha sido el caso de los procesos de los Encuentros Nacionales, de la Convocación '95, y de otros eventos importantes que convocamos y que fueron reafirmados por la Santa Sede. Esta vocación eclesial ha elevado el nivel de concientización sobre la presencia hispana como una población que continuará influenciando e impactando la Iglesia en el futuro. El deseo de fomentar la colaboración con ministerios de otras comunidades étnicas, ha fortalecido la identidad eclesial de los católicos hispanos. Más importante aún, es que este deseo define al ministerio hispano como realidad integral de la misión de la Iglesia y como fuente de crecimiento y esperanza para su futuro.

4. Un modelo profético de Iglesia
17. Los líderes del ministerio hispano, en comunión con los obispos de Estados Unidos, han articulado un modelo de Iglesia que está enraizado profundamente en la realidad del pueblo hispano. Como tal, este modelo busca responder a las necesidades y aspiraciones de los pobres, los indocumentados, los trabajadores migrantes, los encarcelados, y los más vulnerables, particularmente mujeres y niños. Este modelo profético llama a un firme compromiso por la justicia social, la abogacía y la acción a favor de las nuevas familias inmigrantes y los jóvenes, y para facultar a hispanos y a todos los católicos a participar plenamente en la vida de la Iglesia y la sociedad.

5. Un liderazgo entendido como discipulado
18. Desde el I Encuentro Nacional (1972), los católicos hispanos entienden el liderazgo como discipulado, y el ministerio pastoral como seguimiento. Este modelo de liderazgo en el ministerio, basado en el llamado de Jesús a seguirlo, tiene dos dimensiones. La primera es el encuentro con Cristo, el cual lleva a la conversión y a una relación personal con el Señor. Esta relación con Cristo genera una mística y una espiritualidad que impregna cada aspecto de la vida-jornada de los fieles como miembros de la Iglesia. El segundo elemento del seguimiento es el compromiso de seguir a Jesús para continuar su misión de ser fermento para el reino de Dios en el mundo.

6. Una Pastoral de Conjunto (Comunión en Misión)
19. El principio de pastoral de conjunto (comunión en misión) ha sido clave para incorporar el ministerio hispano en diócesis y parroquias.11

20. La pastoral de conjunto ha llevado al fomento de oficinas diocesanas para el ministerio hispano y al incremento del número de parroquias que sirven a hispanos. A la fecha, más del 75 por ciento de las diócesis tiene una oficina para el ministerio hispano, y casi cuatro mil parroquias brindan servicios pastorales en español.12 Además, la pastoral de conjunto ha ayudado a fomentar el desarrollo y el crecimiento en el número de organizaciones hispanas católicas y movimientos apostólicos. El principio de la pastoral de conjunto puede servir de modelo a toda la Iglesia promoviendo un ministerio colaborativo como una herramienta eficaz para cumplir con la misión de la Iglesia. Las oficinas regionales para el ministerio hispano y las organizaciones católicas y movimientos apostólicos a nivel nacional, han sido eficaces promotores de este principio al trabajar con la iglesia local.

7. Un proceso de consulta
21. Desde el I Encuentro Nacional (1972), los hispanos han utilizado una metodología de discernimiento pastoral que se enfoca en las necesidades y aspiraciones de los fieles, juzga esa realidad a la luz de las Escrituras y la Tradición, y se concretiza en acción transformadora. Esa metodología, conocida como VER—JUZGAR—ACTUAR—CELEBRAR—EVALUAR, ha generado un pensamiento crítico y un firme compromiso de parte del liderazgo hacia la misión de la Iglesia. Esta metodología también ha conducido a estrategias y a acciones pastorales que son relevantes, oportunas y efectivas. A través de los años, los componentes de celebración y evaluación han servido de mucha ayuda en la renovación y redirección de los esfuerzos del ministerio hispano. Esta metodología ha sido aplicada en el contexto de un proceso de consulta que fomenta la participación y obra bajo la suposición que la manera de hacer las cosas es tan importante como las cosas en sí.


Vivir con pasión el presente

La visión pastoral del Plan Pastoral Nacional
22. El Plan Pastoral Nacional para el Ministerio Hispano de 1987, ha sido un faro de luz que ha guiado a diócesis y parroquias que sirven a católicos hispanos en Estados Unidos. El Plan Pastoral ofrece un modelo eclesial evangelizador y unos principios pastorales que han fortalecido el ministerio hispano desde que éste fuera aprobado en 1987. La visión que ofrece y articula el Plan en su objetivo general13, es el resultado de procesos de consulta y de reflexión pastoral de los Encuentros de 1972, 1977, y 1985.

23. La visión, valores, y prioridades pastorales establecidas en el Plan Pastoral aún son relevantes hoy. Sin embargo, las "señales de los tiempos" nos llaman a reenfocar nuestros esfuerzos en el ministerio. Una señal es la siempre creciente presencia hispana en Estados Unidos. Otra es el papel de liderazgo, sin precedente, que los católicos hispanos tendrán que proveer en la construcción del futuro de la Iglesia. Una tercera señal es la preocupación de la Iglesia por el creciente número de hispanos que se están afiliando a otras denominaciones cristianas o tradiciones religiosas. Una cuarta y crítica señal es el surgimiento de un nuevo liderazgo que necesita capacitación y formación en los valores y principios del Plan Pastoral Nacional para el Ministerio Hispano y del Encuentro 2000.

24. En Encuentro y Misión retomamos las dimensiones pastorales que se han desarrollado e implementado desde 1987. En este marco renovado, ofrecemos también nuevas perspectivas y desafiamos a los líderes pastorales a que aprecien los esfuerzos del pasado mientras responden a los esfuerzos ministeriales de una nueva generación de líderes ordenados y laicos.

Respuesta al llamado para una Nueva Evangelización
25. El Papa Juan Pablo II, enfatizando la necesidad urgente que la humanidad escuche el mensaje de esperanza de Jesucristo, ha llamado a una Nueva Evangelización. Este compromiso renovado a la evangelización ya se había incluido en cada una de las prioridades del II Encuentro (1977) y se incluyó como una de las cuatro dimensiones específicas del Plan Pastoral (las otras tres son pastoral de conjunto, opción misionera y formación).

26. La evangelización es la misión fundamental de la Iglesia. Es también un continuo proceso de encuentro con Cristo, un proceso que los católicos hispanos han tomado muy en serio en su planificación pastoral. Este proceso genera una mística y una espiritualidad que lleva a la conversión, la comunión y la solidaridad, animando todas las dimensiones de la vida cristiana y transformando toda situación humana. Como lo expresamos en nuestro plan pastoral para la evangelización Vayan y Hagan Discípulos: "El fruto de la evangelización es una vida nueva y un mundo transformado—en la santidad y la justicia, en la espiritualidad y la paz."14

27. A fin de acercarnos y atraer más eficazmente a los católicos hispanos inactivos y a los que no pertenecen a Iglesia alguna, recomendamos que la Nueva Evangelización, con su énfasis en espiritualidad y mística, sea el elemento integral en todas las dimensiones específicas del Plan Pastoral. Esto quiere decir que la Nueva Evangelización se deberá convertir ahora en parte integral de la pastoral de conjunto, la opción misionera, y la formación. Esto tiene singular importancia ya que los grupos fundamentalistas continúan atrayendo a hispanos.

28. Una cuarta y nueva dimensión pastoral para el ministerio hispano es la liturgia y la vida de oración, una dimensión de la vida cristiana presente desde los inicios de la vida de la Iglesia (Hechos 2:42-47). La Liturgia y la vida de oración fueron incluidas en el Plan Pastoral bajo espiritualidad y mística, pero con este marco renovado se convierten en una dimensión específica enriquecida también con la Nueva Evangelización.

Un llamado a construir y nutrir una comunidad
29. Así como la Nueva Evangelización impregna cada dimensión específica del ministerio hispano con su énfasis en un encuentro con Jesucristo vivo, así también lo hace la construcción del reino de Dios con su énfasis en comunión y solidaridad. Toda acción que se toma en la vida de la comunidad de fe deberá nutrir y fortalecer la relación fraternal entre todos sus miembros. Ya sea mediante un programa de formación, una estrategia de apoyo, una celebración litúrgica, o un plan pastoral completo, las relaciones humanas fraternas y la verdadera experiencia cristiana de comunidad deberán ser fortalecidas dentro de cada grupo cultural y a través de todas las culturas.

Dimensiones específicas para un ministerio hispano integral

1. La Nueva Evangelización y la Formación

"Acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles. . . ." (Hechos 2:42)
30. Hoy, más que nunca, se necesita una catequesis evangelizadora y una formación sólida. Esa formación es la adquisición de una sabiduría que se entiende como verdad en el amor:

La sabiduría es comunicada, transmitida, compartida. Requiere una relación interpersonal con aquellos que la poseen. Por eso es que la sabiduría está relacionada a la experiencia de comunidad, de una cultura común, de ser un pueblo. La sabiduría a la base de la formación a la que nos llama el Plan Pastoral es la sabiduría de la Iglesia.15
31. Esta formación incluye también la adquisición de habilidades para la comunicación, la organización y el liderazgo, y un mayor sentido de responsabilidad y de deseo por participar en la vida de la Iglesia y de la sociedad. El Plan Pastoral describe esta dimensión pastoral como la transición "de buenas intenciones a preparación". Ésta llama al desarrollo de un liderazgo y de una formación catequética dentro de un contexto cultural, así como a una reflexión teológica/pastoral con los miembros de la comunidad. Pide también realizar seminarios y sesiones de estudio con especialistas pastorales en las áreas de liturgia, catequesis, teología y evangelización. Recomienda llevar a cabo investigaciones en el aspecto social, económico, cultural, religioso y psicológico de la familia, en religiosidad popular, y en los asuntos relacionados a la juventud, la mujer, el pobre y el marginado.

2. La Nueva Evangelización y la Opción Misionera
"Toda la gente sentía un santo temor, ya que los prodigios y señales milagrosas se multiplicaban por medio de los apóstoles." (Hechos 2:43)
32. Esta dimensión del Plan Pastoral hace un llamado al pueblo a ser un testigo comprometido a llevar la Buena Nueva a aquellos que necesitan experimentar su poder de dar vida nueva, plena, y no limitarse a ser un simple recibidor de ella. Reafirmamos el énfasis del Plan Pastoral de llegar a aquellos que aún no han encontrado a Cristo Jesús en su vida. "La historia de la samaritana también enseña la necesidad de evangelizar acercándose a los pobres, los marginados, las víctimas de la discriminación e injusticia".16 La misión de la Iglesia hacia aquellos que sufren—especialmente jóvenes, mujeres, y familias—exige estas dos cosas: obras de caridad y la lucha comprometida hacia toda forma de injusticia. El Plan Pastoral hace un llamado para fomentar oportunidades para que los pobres y los marginados puedan participar en los procesos políticos, sociales, económicos, y religiosos. También llama a responder, en lo pastoral y en lo social, a las necesidades de las familias que sufren de muchas dificultades, incluyendo abusos, divorcio y separación, aborto, violencia doméstica, alcoholismo y drogadicción, aislamiento, asuntos y derechos relacionados a la residencia legal, y la falta de oportunidades para la educación. El plan llama a la coordinación y a la colaboración. Este recomienda usar los encuentros regionales y diocesanos como un vehículo para ayudar a los líderes a percatarse de las necesidades de todos los fieles para así construir comunidad, planificar pastoralmente y estar en solidaridad con todos los bautizados.

3. La Nueva Evangelización y la Pastoral de Conjunto (Comunión en Misión)
"Todos los que habían creído vivían unidos; compartían todo cuanto tenían. . . ." (Hechos 2:44)
33. La Pastoral de Conjunto se refiere a la realidad de la Iglesia como comunión. En su nivel más fundamental, esta comunión es la expresión del deseo de Dios que todos seamos uno. "Ya que esta comunión es una comunión de amor. . . .cada miembro es ‘responsable' del bienestar de todos los demás. La promoción de este bienestar de todos, la preocupación y el cuidado por su ‘santidad', es la base de la pastoral de conjunto."17 En su carta apostólica Novo Millenio Ineunte, el Papa Juan Pablo II dice que debemos "hacer de la Iglesia la casa y la escuela de la comunión" (no. 43). El Plan Pastoral describe la comunión en misión como un movimiento "de fragmentación a coordinación". Llama a realizar esfuerzos colaborativos y la distribución de recursos entre ministerios y grupos. El desarrollar una pastoral de conjunto demanda una colaboración estrecha en el ministerio entre todos los grupos étnicos y culturales. Esta dimensión llama a que todos reconozcan la vocación singular de los demás mientras viven todos de acuerdo a su común responsabilidad por la Iglesia.18

4. La Nueva Evangelización y la Liturgia y la Vida de Oración
"Todos los días se reunían en el Templo con entusiasmo, partían el pan en sus casas y compartían sus comidas con alegría y con gran sencillez de corazón [y] alababan a Dios. . . ." (Hechos 2:46)
34. La liturgia y la vida de oración de la Iglesia son oportunidades privilegiadas para los fieles de vivir un verdadero espíritu de comunidad—he ahí la importancia de lograr que todos los que forman la asamblea participen completamente en la celebración de los sacramentos. Para que la liturgia sea cumbre y fuente de vida cristiana, la celebración de los sacramentos, especialmente la de la Eucaristía, debe fomentar un sentimiento de "sentirse en casa". Todos están invitados a compartir formas de oración que reflejen sus diversos valores culturales y tradiciones y a recibir gustosos sus talentos. El Plan Pastoral busca fomentar celebraciones litúrgicas que estén inculturadas en la realidad de la comunidad que las celebra, y, a la vez, traer los muchos rostros de la casa de Dios a una mayor comunión. Esta dimensión pastoral se da a entender implícitamente en el Plan Pastoral de 1987, aunque no se especifica directamente.

Respuestas y Principios Pastorales en el Ministerio Hispano
35. El ministerio hispano ha logrado que millones de hispanos católicos participen activamente en la vida de la Iglesia y la sociedad. El éxito ha sido posible gracias a un proceso de consulta por medio del cual se han identificado desafíos y se han establecido prioridades.

36. El ministerio pastoral en el siglo XXI exige el doble compromiso de acoger y fomentar la identidad cultural de los muchos rostros de la Iglesia, y de construir una identidad profundamente católica y pluricultural por medio de un proceso continuo de inculturación. La experiencia de los últimos treinta años muestra que los siguientes principios pastorales básicos son muy útiles en el desarrollo del ministerio hispano. Nosotros, los obispos, confiamos que estos principios seguirán asistiendo a la Iglesia a responder a la presencia hispana.

1. Articular una visión clara del ministerio basada en la unidad en la diversidad
37. Como miembros plenos del cuerpo de Cristo, los católicos hispanos entienden su propia función en la misión de la Iglesia, lo cual sirve para facultar al liderazgo eclesial a ser más conciente de la dimensión culturalmente diversa de la Iglesia y a trabajar por el fortalecimiento del cuerpo de Cristo respetando, al mismo tiempo, las diferencias culturales. Este principio de unidad en la diversidad se basa en un compromiso que afirma y fomenta la identidad cultural de los distintos grupos, a la vez que fomenta la transformación de las culturas mediante los valores del Evangelio.

38. La unidad en la diversidad surge de la disciplina espiritual de inclusión que tiene sus raíces en el Evangelio. La inclusión llama a todos los cristianos a abrirse de tal forma que arriesguen ser cambiados por cualquiera que sea el extraño, el forastero, en nuestra vida.19 Mediante esta inclusión, el recién llegado trata de participar plenamente en la vida de Estados Unidos, amando al país, aprendiendo su idioma y sus leyes, al tiempo que mantiene su cultura, idioma y valores nativos. Este proceso de inclusión evangélica suma a la cultura estadounidense las riquezas específicas de otras culturas a la vez que sirve de guía a todos los católicos, para pasar de una simple tolerancia mutua a una mayor aceptación y respeto mutuo.

2. Fomentar una espiritualidad de comunión en la misión
39. El fomento de una espiritualidad de pastoral de conjunto (comunión en la misión) necesita ser un valor y principio firme en la planificación y acción pastoral para todos los católicos. Este modelo de ministerio ayuda a aumentar el nivel de inclusión y de colaboración mutua entre todos los católicos en diócesis, parroquias y organizaciones nacionales. La pastoral de conjunto ayuda a construir comunidades de fe vivas haciéndolas más acogedoras, evangelizadoras, misioneras y solidarias con los más desfavorecidos. Unos líderes ministeriales formados y motivados para servir en una Iglesia culturalmente diversa son indispensables para realizar una pastoral de conjunto fructífera.

3. Promoción de pequeñas comunidades eclesiales y de movimientos apostólicos
40. El Plan Pastoral recomienda muchos proyectos y programas para responder a la presencia hispana en la Iglesia tales como las pequeñas comunidades eclesiales y los movimientos apostólicos a nivel parroquia. Estos modelos son muy efectivos para fomentar la evangelización, la formación de líderes, y las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada.

41. Entre los hispanos, las pequeñas comunidades eclesiales han sido, y continúan siendo, una expresión valiosa de los esfuerzos de evangelización de la Iglesia. "Estas pequeñas comunidades promueven las experiencias de fe y conversión así como también el interés en cada persona y un proceso de evangelización con oración, reflexión, acción y celebración."20 Las pequeñas comunidades son un desafío profético para la renovación de nuestra Iglesia y la humanización de nuestra sociedad y pueden servir para contener el paso de católicos hispanos a otras tradiciones de fe.

42. En Encuentro y Misión, los obispos afirmamos a estas pequeñas comunidades, así como a los dinámicos movimientos apostólicos, como una respuesta eficaz que reúne a familias dentro de un contexto cultural y de fe, afirmando y apoyando la vida familiar, el idioma y cultura de la comunidad, y la participación plena en la parroquia. En 1995, en Comunión y Misión, el Comité de Obispos para Asuntos Hispanos escribió:

Cuando se enraízan sólidamente en la Escritura, en la Tradición de la Iglesia y en la religiosidad hispana, las pequeñas comunidades eclesiales constituyen un nuevo momento de autocomprensión para la Iglesia, encarnando así la celebración y proclamación de la misma Iglesia. Estas comunidades del pueblo de Dios están ligadas integralmente a la parroquia y, a través de ella, a la Iglesia diocesana y universal.21
43. El Plan Pastoral hace un llamado para que equipos móviles evangelizadores vayan a las comunidades, visiten las familias y las inviten a acercarse más a la vida de la Iglesia, especialmente a aquellas familias que se sienten distanciadas o marginadas. El desarrollo de pequeñas comunidades eclesiales y de movimientos apostólicos como respuesta pastoral es sólo un ejemplo de la riqueza y del carácter dinámico del Plan Pastoral Nacional para el Ministerio Hispano.

4. Planificar con el pueblo, no para el pueblo
44. Es sumamente importante que continuemos con el proceso de participación y consulta que ha distinguido a los encuentros nacionales. Por tradición, este proceso se ha iniciado con una consulta a la base, convocado por nosotros los obispos y conducido en colaboración con el clero, religiosos, religiosas y laicos. En el proceso de los encuentros, la planificación pastoral y el ministerio son realizados con el pueblo, no para el pueblo. Hoy existe una gran necesidad de utilizar ese tipo de proceso como una herramienta eficaz para responder a los desafíos pastorales que encontramos en parroquias en todo el país. Nosotros los obispos llamamos a un compromiso renovado para fomentar la visión y el proceso del Plan Pastoral y para implementar su profético objetivo general y sus dimensiones pastorales específicas.

5. Fomentar y apoyar las vocaciones al sacerdocio, al diaconado y a la vida consagrada
45. La promoción de vocaciones al sacerdocio, al diaconado, y a la vida consagrada deberá ser parte integral de los esfuerzos del ministerio hispano. Ya que el número de parroquias que dan servicios pastorales a católicos hispanos continúa en aumento, es imperativo que se cuente con más ministros ordenados dispuestos a satisfacer las necesidades sacramentales y espirituales de la parroquia. El incremento en el número de ministros ordenados y consagrados, especialmente dentro de la comunidad hispana, depende de los esfuerzos pro-activos que realicen las oficinas diocesanas para vocaciones, las comunidades religiosas, la comunidad parroquial, y las familias católicas. Sin embargo, queremos manifestar abiertamente que cualquier esfuerzo en el campo de las vocaciones deberá incluir una clara sensibilidad hacia las culturas que se están sirviendo, a los hombres que se están preparando para el sacerdocio o el diaconado, y a la cultura de hombres y mujeres que estén entrando a la vida consagrada o que ya formen parte de ella.

6. Formar a líderes laicos como gente-puente para la Iglesia culturalmente diversa de hoy
46. La Iglesia culturalmente diversa de hoy necesita líderes que estén profundamente enraizados en una relación personal con Cristo. Algunas de las cualidades esenciales de estos líderes son una apertura a recibir gustosos a personas de diferentes culturas, flexibilidad para trabajar y caminar con ellas, y un buen entendimiento de la Iglesia universal. También es necesario el compromiso para servir a todos los católicos. Los líderes deben saber escuchar bien y tener gran sensibilidad por la vida de las personas, interesarse en ellas, en sus necesidades, en sus aspiraciones e ideas. Necesitan también creer y ser modelos de servicio, con un compromiso profundo de solidaridad con los más necesitados. En otras palabras, los líderes necesitan ser gente-puente, pioneros que abren puertas para ellos y para los demás.

7. Desarrollar modelos relevantes de corresponsabilidad
47. Los católicos hispanos siempre han respondido con mucha generosidad a los esfuerzos de la Iglesia para servir a otros hispanos. Semana a semana, millones de hispanos comparten su tiempo y sus talentos en miles de comunidades de fe a lo largo y ancho del país. Esta contribución consiste en una infinidad de horas dedicadas al servicio voluntario en la catequesis, la liturgia y la oración, servicios a la comunidad, y muchos otros ministerios. A pesar que un número significativo de hispanos se encuentran afectados por la pobreza, muchos de ellos comparten su tesoro por medio de proyectos creativos y relevantes a su cultura para levantar fondos, otros donan sus servicios profesionales y otros lo hacen por medio de contribuciones personales. Sin embargo, un número considerable de católicos hispanos todavía no ha respondido a las necesidades de la Iglesia y su misión en proporción a sus posesiones.

48. La corresponsabilidad entre los hispanos no ocurre de la noche a la mañana. En nuestra carta pastoral sobre la corresponsabilidad, dijimos: "Cómo afirmar a las minorías raciales, culturales y étnicas, cómo triunfar sobre la pobreza y la opresión . . . siguen siendo preguntas difíciles, y al mismo tiempo nos presentan oportunidades."22 Las experiencias en el ministerio hispano nos muestran que la corresponsabilidad es el resultado de un proceso de discipulado que pasa por las etapas de invitación, acogida, desarrollo de relaciones y de ministerios, sentido de pertenencia, mutua toma de decisiones, sentido de propiedad y, finalmente, madurez en la corresponsabilidad. A medida que los hispanos se establezcan mejor en la sociedad estadounidense, compartirán más de su tiempo, talento y tesoro con las comunidades de fe que los acompañan en su transición de recién llegados a personas con raíces sólidas y sentido de corresponsabilidad.

8. Fortalecer estructuras diocesanas, parroquiales y regionales
49. La Iglesia debe asegurarse que las diócesis y parroquias estén equipadas con los recursos necesarios para servir a la siempre creciente población hispana. Además, existe la necesidad de afirmar y apoyar las estructuras regionales y los institutos pastorales que ayudan a las diócesis en sus esfuerzos pastorales y de formación y desarrollo de líderes hispanos laicos. A nivel nacional, es necesaria una mayor colaboración entre organizaciones nacionales a fin de asegurar una relación más estrecha con el Comité para Asuntos Hispanos y el Secretariado para Asuntos Hispanos, así como con las otras oficinas de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos.

9. Compromiso con la justicia social
50. El compromiso con la justicia social es uno de los pilares del ministerio hispano. Este compromiso deberá involucrar una formación continua sobre la enseñanza social católica y esfuerzos de abogacía y una colaboración en asuntos socio-políticos. Los asuntos de inmigración, educación, derechos humanos, asuntos fronterizos, inscripción de votantes, y diálogo con los líderes de las uniones laborales son todos asuntos de mucha relevancia para la comunidad hispana. Los líderes laicos deberán ser formados y capacitados para participar en estos campos ya que ellos no sólo tienen impacto en sus propias comunidades sino también en toda la Iglesia. El sentido renovado de solidaridad al cual nos llama Ecclesia in America puede servir para reforzar la responsabilidad civil de los hispanos y de todos los católicos en todos los aspectos de la vida humana.

10. Fomentar el diálogo intercultural y la colaboración
51. El objetivo general del Plan Pastoral Nacional para el Ministerio Hispano exige un modelo de Iglesia encarnado en la realidad de los católicos hispanos y que a la vez esté abierta a la diversidad de culturas. Los valores y principios del Encuentro 2000 nacen de esta afirmación y la llevan más allá—esto es, a reconocer que la faz de la Iglesia está cambiando y que todos los ministros, ordenados y laicos, están llamados a promover una visión que invite a los muchos rostros de la Iglesia a la mesa en donde se toman las decisiones. Esto se podrá lograr si se promueve, de manera implacable, un diálogo intercultural y un mejor entendimiento de la universalidad de la Iglesia.

11. Dar a la Iglesia una voz en español
52. De acuerdo a las cifras poblacionales publicadas en el World Almanac 2000, la población hispana en Estados Unidos es la quinta población hispana más grande en el mundo, después de México, España, Argentina, y Colombia. Esta población ha hecho que las corporaciones y los medios de comunicación en Estados Unidos hagan mucho uso del idioma español. Dentro de la Iglesia se debe cuidar que las cartas y las declaraciones pastorales, así como los otros documentos y recursos de la Iglesia, se envíen a las parroquias en español. Los periódicos católicos así como los programas de radio y televisión patrocinados por la Iglesia deberán publicar noticias en español y escribir historias y artículos sobre la vida de los católicos hispanos.

Abrirnos con confianza al futuro

53. La presencia hispana, como responsabilidad de toda la Iglesia, exige la más fuerte respuesta pastoral de parte de toda diócesis y parroquia en donde viven católicos hispanos. Este importante ministerio exige también una respuesta pastoral igual de fuerte de parte de toda institución y organización católica, especialmente de aquellas involucradas en la educación, en servicios sociales y en abogacía.

54. Las siguientes prioridades y acciones sugeridas para la acción están basadas en recomendaciones generadas por los más de sesenta representantes de organizaciones nacionales y regionales que participaron en el Simposio Nacional para Reenfocar el Ministerio Hispano para el Nuevo Siglo realizado en la primavera del 2001. Las recomendaciones fueron revisadas por el Comité de Obispos para Asuntos Hispanos y están organizadas bajo las cuatro dimensiones específicas de esta declaración pastoral, Encuentro y Misión:

  1. La Nueva Evangelización y formación
  2. La Nueva Evangelización y la opción misionera
  3. La Nueva Evangelización y pastoral de conjunto
  4. La Nueva Evangelización y liturgia y vida de oración

La Nueva Evangelización y Formación
55.1. Comprometerse al desarrollo académico y profesional de los hispanos.

  1. Desarrollar y apoyar programas que ayuden a las personas hispanas laicas a obtener grados universitarios para el ministerio eclesial. Esto implica identificar recursos financieros para el desarrollo profesional de ministros en colaboración con escuelas superiores, universidades, y otros programas dedicados a la educación superior de hispanos católicos en el ministerio.

  2. Apoyar la contratación de coordinadores diocesanos y de DERs capaces de adiestrar y apoyar a catequistas hispanos y a las personas que sirven en programas catequéticos y en nuevos esfuerzos de evangelización en las parroquias. Estos programas y esfuerzos deben enfatizar la educación en la fe, especialmente mediante la educación católica a lo largo de todos los aòos escolares.

  3. Incluir a los hispanos y a otras comunidades étnicas en la planificación e implementación de programas de catequesis, evangelización, y desarrollo de ministerio, así como en celebraciones y en otras actividades diocesanas y parroquiales. La participación activa en programas de certificación y educación continua es de particular importancia.
55.2. Fomentar un modelo integral de formación de liderazgo.

  1. Fortalecer y desarrollar programas de formación para ministros ordenados, religiosos, religiosas y ministros eclesiales laicos que incluya la particularidad de cada grupo. Las oficinas del ministerio hispano deberán colaborar con escuelas, escuelas superiores y universidades así como con seminarios en este esfuerzo. La formación de todos los ministros es un proceso muy extenso en el cual los hispanos son ministros para toda la Iglesia, no sólo para los hispanos.

  2. Incluir la perspectiva de la mujer y de los jóvenes en los programas de formación usando una metodología de análisis social que enfoque su realidad, experiencia y contribuciones.

  3. Incorporar el ministerio y la cultura hispana en los programas de formación de las oficinas de evangelización, formación religiosa y formación, y en los seminarios. Los seminaristas deberán aprender español y familiarizarse con la cultura hispana. Asimismo, ofrecer al clero y a los religiosos la oportunidad para aprender el español y aprender más acerca de las costumbres, culturas e historias de América Latina. Esto ya no es una opción—es una necesidad.
55.3. Establecer programas sólidos y accesibles en la formación en la fe

  1. Desarrollar programas de formación catequética, pastoral y teológica diseñados para hispanos, en colaboración con la oficina del ministerio hispano, los departamentos de evangelización y educación religiosa y otros departamentos.

  2. Formar ministros que estén capacitados para servir en un contexto culturalmente diverso. La formación de todos los ministros, incluyendo a diáconos hispanos, debe afirmar la identidad cultural y ministerial. También debe incluir el desarrollo de habilidades para el liderazgo, el análisis social, la organización comunitaria, y la planificación pastoral. Se recomienda que el programa en español sea de igual calidad que el programa en inglés.

  3. Desarrollar pautas para programas de formación culturalmente diversos que incluyan la visión, valores, y principios del Plan Pastoral para el Ministerio Hispano, del marco pastoral renovado que se ofrece en Encuentro y Misión, y de otros documentos.23
55.4. Dar prioridad urgente a la formación de jóvenes hispanos, especialmente de los adultos jóvenes.

  1. Apoyar a jóvenes hispanos en sus esfuerzos para mejorar su educación académica, su formación catequética y su desarrollo humano y de liderazgo. Fomentar la participación de los hispanos en las mesas directivas de escuelas, en las comisiones para la educación y en las organizaciones para padres de familia, puede ser un elemento clave en este esfuerzo.

  2. Los líderes de la parroquia deberán colaborar con los funcionarios y maestros de las escuelas públicas y especialmente con los padres de familia, para ayudar a mejorar el nivel académico de los jóvenes hispanos, cuya mayoría asiste a escuelas públicas. Las diócesis y parroquias deberán tomar los pasos necesarios para ayudar a incrementar la accesibilidad y asistencia de niños y jóvenes hispanos a escuelas católicas, posiblemente mediante becas y otros incentivos.

  3. Animar a las congregaciones religiosas a renovar su histórico compromiso con la educación católica en las comunidades pobres e inmigrantes, especialmente en la comunidad hispana.

  4. Promover la inclusión de diferentes perspectivas étnicas y culturales en el plan de estudios de las escuelas primarias, intermedias, y secundarias. La participación de profesionales hispanos en calidad de mentores y la contratación de más maestros hispanos puede ser particularmente efectiva en este esfuerzo.
La Nueva Evangelización y la Opción Misionera
56.1. Renovar el compromiso de la Iglesia para acercarse a los católicos inactivos.

  1. Desarrollar estrategias para fortalecer a las familias hispanas en su relación personal con Jesucristo implementando las estrategias y acciones esbozadas en Vayan y Hagan Discípulos. Las pequeñas comunidades eclesiales, los movimientos apostólicos y los programas específicos sobre la Nueva Evangelización son medios muy eficaces para llegar a los católicos inactivos y a los que no pertenecen a iglesia alguna.

  2. Animar y comprometer a los profesionales hispanos a participar activamente en la vida de la Iglesia. Esto debe hacerse por medio de una invitación personal para celebrar, dialogar y discernir sobre el papel de liderazgo del hispano en la Iglesia.

  3. Abrir las puertas para el diálogo ecuménico e interreligioso con hispanos de otras tradiciones cristianas. Se debe prestar atención especial a las familias cuyos miembros pertenecen a diferentes tradiciones de fe.
56.2. Desarrollar modelos de ministerio que sirvan a los jóvenes, las mujeres y las familias.

  1. Desarrollar modelos de ministerio para jóvenes y adultos jóvenes que alcance eficazmente a los hispanos nacidos en Estados Unidos y a los recién llegados que vivan en parroquias y diócesis culturalmente diversas. Los esfuerzos de colaboración entre las oficinas de asuntos hispanos y de pastoral juvenil son claves para llevar a cabo esta acción.

  2. Involucrar a los jóvenes y a las familias hispanas en los planes y programas de las oficinas diocesanas para pastoral juvenil y familiar. Esto se puede medir por el nivel de participación que tengan los hispanos y las otras comunidades étnicas en la planificación e implementación de celebraciones, reuniones, y actividades parroquiales y diocesanas con jóvenes y familias.

  3. Promover el liderazgo y el desarrollo espiritual de las mujeres y su inclusión en puestos claves dentro del ministerio, incluyendo una política de salarios equitativos. Esto pudiese incluir también el desarrollo de un proceso de invitación y consulta con mujeres hispanas laicas que ejercen un liderazgo natural en la Iglesia y que necesitan ayuda y apoyo para su desarrollo.

  4. Promover a la familia como iglesia doméstica y desarrollar programas para la catequesis familiar, dirección espiritual, y desarrollo humano. Se debe dar atención especial a las familias hispanas afectadas por el divorcio, por la ausencia del padre o madre de familia, por la violencia doméstica y por el aislamiento de ancianos y personas discapacitadas.
56.3. Promover la participación activa en la vida cívica y en los esfuerzos de abogacía.

  1. Fortalecer el compromiso y promocionar la participación activa de los católicos hispanos en las áreas de justicia social—incluyendo los asuntos pro-vida—la responsabilidad civil y el trabajo por el bien común en sus parroquias y comunidades. La oficina diocesana para el ministerio hispano, en colaboración con las conferencias católicas estatales, debe promover leyes que apoyen oportunidades educacionales para la juventud en riesgo y programas de apoyo para llegar a los nuevos inmigrantes.

  2. Intensificar los esfuerzos de abogacía a favor de los nuevos inmigrantes, las familias pobres, los jóvenes marginados, y aquellos que sufren de discriminación y abuso, trabajando más de cerca con grupos que abogan por ellos y con las conferencias católicas estatales. Se debe dar atención especial a los inmigrantes indocumentados afectados por la separación familiar, temor a la deportación, discriminación y violencia.

  3. Involucrar a hispanos y a otros profesionales en la vida de la Iglesia creando oportunidades para que contribuyan con su talento, tiempo y tesoro. Este esfuerzo exige que se identifique a profesionales hispanos y se creen oportunidades para el diálogo y la colaboración. Además, debe afirmarse también la contribución de la mujer hispana en la Iglesia y la sociedad, y fomentar más su formación, su desarrollo de liderazgo y su ubicación en puestos que incluyan la toma de decisiones.
56.4. Intensificar el ministerio social.

  1. Fortalecer la red de seguridad para todas las personas, especialmente para mujeres y niños que sufran de violencia doméstica, abuso sexual, aborto, dependencia química, actividad pandillera y alcoholismo. Este esfuerzo debe considerar también el trabajar con las autoridades y organizaciones locales para establecer centros de servicios para las familias, con intérpretes, que ofrezcan servicios de asesoría y apoyo a familias, mujeres y jóvenes hispanos.

  2. Desarrollar ministerios con los encarcelados y sus familias, incluyendo programas que guíen y aconsejen a los que han salido de la cárcel y se estén reincorporando a la sociedad.

  3. Promover el diálogo con hispanos de otras denominaciones cristianas y fomentar la colaboración en asuntos comunes que afectan la vida de las familias hispanas.
La Nueva Evangelización y la Pastoral de Conjunto (Comunión en Misión)
57.1. Desarrollar una visión y misión común para el ministerio hispano.

  1. Crear conciencia que los católicos hispanos son miembros plenos del Cuerpo de Cristo y una bendición para toda la Iglesia, y que el ministerio hispano es parte integral de su misión. Este entendimiento faculta al liderazgo ministerial a brindar periódicamente oportunidades para que los fieles se reúnan y experimenten un encuentro personal con Jesucristo vivo. A todo católico se le debe dar la oportunidad de comprometerse y de contribuir a la misión de Cristo respetando las diferencias culturales.

  2. Involucrar al liderazgo diocesano y parroquial en un proceso basado en la visión y misión que se articulan en el Plan Pastoral. Este proceso es más eficaz cuando es convocado por el obispo y apoyado por los párrocos y líderes diocesanos y parroquiales.

  3. Establecer canales formales de comunicación entre el obispo y el director diocesano para el ministerio hispano y crear oportunidades para el diálogo continuo con los párrocos y otros líderes de la parroquia.
57.2. Fortalecer las estructuras del ministerio hispano.

  1. Establecer en cada diócesis una oficina para el ministerio hispano que coordine los esfuerzos pastorales basados en el Plan Pastoral y en este marco renovado, Encuentro y Misión. La oficina puede servir de recurso a parroquias y a otros ministerios. Las parroquias que cuenten con una población hispana dentro de sus confines, deberán buscar la forma de servir a los católicos hispanos.

  2. Fortalecer las estructuras del ministerio hispano como las oficinas diocesanas, parroquiales y regionales del ministerio hispano y los centros de formación pastoral. Este esfuerzo debe incluir los recursos suficientes y el apoyo necesario para la implementación de programas y proyectos.

  3. Promover y apoyar a las pequeñas comunidades eclesiales y a los movimientos apostólicos, especialmente a aquellos que sirven a la juventud, a las mujeres, y a las familias con esfuerzos dirigidos hacia la Nueva Evangelización.
57.3. Desarrollar una estrategia para la pastoral de conjunto.

  1. Establecer canales de comunicación entre los diferentes departamentos, oficinas y agencias dentro de las estructuras diocesanas y parroquiales. Esto es de particular importancia durante el proceso de planificación ya que la labor de la oficina para el ministerio hispano frecuentemente incluye una gran variedad de ministerios, como jóvenes, familia, educación religiosa, catequesis, liturgia y abogacía.

  2. Desarrollar relaciones con los líderes de todos los ministerios para alcanzar una visión y un proceso de planificación pastoral común. Estas relaciones llevarán a realizar proyectos y programas en común que ayudarán a construir la unidad de la Iglesia y a reunir católicos de diversos grupos étnicos y culturales.

  3. Crear un lugar para los hispanos y otras comunidades étnicas y culturales en la mesa en donde se toman decisiones. Esto incluye aquellas decisiones que afectan a la Iglesia en general, y no sólo a una comunidad o ministerio determinado. Ejemplos de los lugares en donde se necesita una mayor participación son: en el gabinete del obispo, en los concilios diocesanos y parroquiales, en los comités de finanzas, en las universidades católicas e institutos teológicos, en las comisiones, y en los grupos asesores.
57.4. Fomentar el desarrollo de líderes del ministerio hispano.

  1. Desarrollar líderes hispanos capaces de hacer su ministerio en el contexto de una sociedad culturalmente diversa y pluralista a la vez que se les refuerza su identidad cultural y ministerial hispana. Esto requiere que la Iglesia honre, reciba, y sirva de puente para enlazar diferencias culturales, raciales, y lingüísticas.

  2. Fomentar la participación de profesionales hispanos en la iglesia como líderes y expertos en diversas disciplinas y ministerios, y no sólo en asuntos que traten con el ministerio hispano. Esto tiene especial importancia durante la planificación de eventos diocesanos como conferencias catequéticas, convenciones para la juventud, días de ministerio, y programas de formación.

  3. En colaboración con la oficina de asuntos sociales y las conferencias católicas estatales, las oficinas para el ministerio hispano deben educar a católicos hispanos sobre asuntos y procesos socio-políticos y legislativos y sobre las habilidades básicas necesarias para la organización comunitaria. La oficina diocesana para el ministerio hispano debe promover acciones legislativas políticas sobre asuntos que afecten a los hispanos y a otros católicos, tales como inmigración, derechos humanos y educación.
La Nueva Evangelización y la Liturgia y Vida de Oración
58.1. Incrementar la participación en la vida litúrgica de la Iglesia.

  1. Multiplicar el número de parroquias equipadas para celebrar la liturgia en español, especialmente la celebración de la Eucaristía dominical. Este esfuerzo debe incluir la formación de comités para la liturgia en español que trabaje en estrecha colaboración con el párroco y con el personal de la parroquia.

  2. Profundizar la experiencia de acogida y comunión en la liturgia en diócesis y parroquias. Promover expresiones litúrgicas y religiosas incluyendo la cuidadosa selección de música, la creación de ambientes y de arte inculturado, y una sensibilidad hacia el uso correcto de los idiomas. Esto incluye tener disponibles para su uso los libros de ritos y otros recursos litúrgicos en español.

  3. Afirmar y apoyar a católicos hispanos que buscan recibir los sacramentos, especialmente cuando su situación exige una atención especial. Ofrecer a los fieles la información oportuna y clases de preparación, en español, sobre los requisitos necesarios para recibir los sacramentos. Es esencial mostrar una actitud acogedora y personal.
58.2. Hacer que la gracia salvadora de Dios esté más visible en la vida de los fieles.

  1. Identificar los eventos culturales y momentos importantes en la vida de la comunidad local en los cuales las celebraciones litúrgicas serían más relevantes.

  2. Desarrollar o continuar el énfasis en la nueva evangelización y en el uso apropiado de las devociones católicas en los programas de formación litúrgica para todos los ministros católicos, especialmente para los hispanos.

  3. Celebrar liturgias Eucarísticas o servicios de oración en momentos de dificultad y en eventos cívicos que afecten la vida de los católicos, particularmente de los hispanos.
58.3. Intensificar la formación de los ministros litúrgicos.

  1. Desarrollar y proporcionar—por medio de una colaboración entre la oficina diocesana para el culto y la del ministerio hispano—una capacitación en español a ministros ordenados y a otros ministros, especialmente en el campo de la predicación y en la selección de música litúrgica.

  2. Ofrecer oportunidades de formación y experiencias de inmersión que sirvan para fomentar un mejor entendimiento de la religiosidad popular entre las diversas comunidades católicas hispanas y su inclusión en celebraciones litúrgicas y en fiestas tradicionales.

  3. Poner más énfasis en el Rito de Iniciación Cristiana para Adultos entre los hispanos a fin de responder al creciente número de hispanos que crecieron en iglesias protestantes y que ahora desean ser miembros de la Iglesia Católica.
58.4. Crear oportunidades para que todos los fieles celebren juntos (piedad popular).

  1. Ofrecer oportunidades que fomenten la comprensión espiritual de la liturgia como una celebración culturalmente diversa de la comunidad de fe, esto es, un encuentro espiritual, común y dinámico—una mística—con Dios en busca de unidad en nuestra diversidad.

  2. Desarrollar pautas y modelos para liturgias culturalmente diversas. Esto deberá involucrar la participación de hispanos y de miembros de otros grupos étnicos en las etapas de planificación e implementación de las celebraciones litúrgicas. Se recomienda mucho el uso de gestos y símbolos culturales durante estas celebraciones, así como la promoción de las diferentes formas de oración personal, familiar, y de pequeña comunidad en la vida diaria.

  3. Animar a los líderes diocesanos y parroquiales para asegurar que las liturgias diocesanas incluyan a las culturas e idiomas que hay en la diócesis. Las liturgias celebradas durante el evento nacional del Encuentro 2000 ofrecen un excelente modelo de liturgias culturalmente diversas.

  4. Incorporar expresiones populares de fe—como la devoción a la Santísima Virgen María y a los santos—en las celebraciones litúrgicas. Usar el tiempo previo de preparación y organización para la celebración del santo patronal de los diversos países, así como prácticas religiosas populares como oportunidades para la evangelización y para ofrecer formación espiritual y desarrollo de liderazgo en forma continua.
Aplicación Pastoral

59. El ministerio entre los hispanos exige una apertura a las realidades pastorales y sociales que desafían hoy a la Iglesia y la llaman a responder al ministerio con un nuevo ardor, método, y expresión. Por esta razón, la colaboración y la comunión en misión son esenciales para un ministerio efectivo. No es posible que un solo ministerio o un solo ministro hagan todo lo requerido. Los principios pastorales que guían el ministerio entre los hispanos pueden servir para responder a sus necesidades pastorales y sociales, pero deben encarnarse en la iglesia local. Aunque cada parroquia es diferente, hay elementos comunes que pueden ser efectivos en un proceso de implementación.

Misión
60. El ministerio hispano es la respuesta de la Iglesia a la presencia hispana. Este ministerio debe ser visto como parte integral de la vida y misión de la Iglesia en este país. Debemos ser incansables en nuestros esfuerzos de promover y facilitar la participación plena de los católicos hispanos en la vida de la Iglesia y en su misión. Ello implica un esfuerzo colaborativo con toda la comunidad, honrando su historia, sus tradiciones de fe y la contribución que los católicos hispanos han hecho al servicio de la Iglesia y la sociedad.

Visión
61. El Plan Pastoral Nacional para el Ministerio Hispano proporciona un objetivo general y cuatro dimensiones pastorales que sirven de guía al ministerio y son base para la planificación pastoral para parroquias, diócesis y organizaciones católicas. El objetivo general llama a los fieles a vivir y promover la unidad del cuerpo de Cristo y de su misión por medio de comunidades de fe y de organizaciones católicas. Este llamado es definido por medio de las siguientes prioridades pastorales.24

  1. Recibir y acoger a todos los bautizados y construir comunidad.
  2. Fomentar un acercamiento a los bautizados que no estén involucrados en la vida de la Iglesia y a aquellos que no conocen a Cristo.
  3. Afirmar y promover la identidad cultural de los hispanos y de todos los fieles.
  4. Celebrar y expresar la fe en un espíritu de comunión y participación.
  5. Fomentar y ser ejemplo de justicia en un espíritu de solidaridad con los más desfavorecidos.
  6. Invitar y proveer formación a los líderes hispanos por medio de una catequesis evangelizadora que los prepare para enseñar y servir a la comunidad hispana y a otras comunidades católicas
  7. Construir comunidades de fe en las que todas las culturas son transformadas constantemente por los valores del Evangelio para poder ser fermento del reino de Dios en la sociedad.
62. Quizás el mejor resumen que se pueda hacer para esta declaración pastoral se encuentra en las palabras que frecuentemente se atribuyen al Arzobispo Oscar Arnulfo Romero, Arzobispo del San Salvador, quien fue asesinado el 24 de marzo de 1980 mientras celebraba Misa. Estas palabras que son utilizadas ampliamente en los círculos pastorales en Estados Unidos, encierran un profundo mensaje profético que debería servir a todos en el ministerio:

Es saludable que, de vez en cuando, nos detengamos y miremos todo el panorama. El reino no sólo está más allá de nuestros esfuerzos, sino más allá de nuestra propia visión.

A lo largo de nuestra vida logramos hacer sólo una ínfima parte de esa magnífica empresa que es la labor de Dios. Nada de lo que hacemos se completa, lo cual es otra manera de decir que el reino está mucho más allá de nosotros.

Ninguna declaración expresa todo lo que se podría decir. Ninguna oración expresa en forma plena nuestra fe. Ninguna confesión nos lleva a la perfección, ninguna visita pastoral nos lleva a la plenitud. Ningún programa cumple con la misión de la Iglesia. Ninguna serie de metas y objetivos incluye todo.

Y de eso se trata: plantamos las semillas que un día crecerán. Regamos las semillas que ya fueron plantadas sabiendo que ellas encierran una promesa para el futuro. Colocamos los cimientos para un desarrollo que vendrá más adelante. Proporcionamos la levadura que producirá efectos más allá de nuestra capacidad.

No podemos hacer todo y, al percatarnos de esto, encontramos un cierto sentido de liberación. Esto nos permite hacer algo y hacerlo muy bien. Puede que no esté completo pero es un principio, un paso más, una oportunidad para que entre la gracia del Señor y haga el resto.

Quizás nunca veamos el resultado final, pero esa es la diferencia entre el maestro de obras y el trabajador. Nosotros somos los trabajadores, no los maestros de obra; somos ministros no mesías. Somos profetas de un futuro que no es nuestro.
Apéndice

Desafíos que se enfrentan en el ministerio hispano

63. Los siguientes desafíos fueron identificados por los líderes que participaron en el Simposio Nacional para Reenfocar el Ministerio Hispano, realizado en febrero del 2001, como realidades comunes que afectan el desarrollo del ministerio hispano en todas las regiones del país.25

1. El proselitismo de católicos hispanos
64. A pesar de la falta de datos específicos sobre la cantidad de hispanos que ha dejado la Iglesia, algunos estudios sugieren que anualmente un número considerable de hispanos se adhieren a distintas denominaciones cristianas y tradiciones religiosas. Este desafío incluye a un creciente número de familias hispanas que están experimentando una diversificación de compromisos a otras tradiciones religiosas fuera del catolicismo. Hoy, algunos hispanos tienen familiares que pertenecen a grupos fundamentalistas o que se han afiliado a otras religiones principales. Otra perspectiva sobre esta preocupación específica dice que aún no se han hecho estudios para determinar lo que significa realmente "dejar la Iglesia". Debido a su movilización, los hispanos se encuentran a menudo en nuevos ambientes totalmente diferentes a los que ellos conocen, aman, y entienden. Los recién llegados tienen que adaptarse a un nuevo idioma, a instituciones diferentes, y a nuevos sistemas de apoyo. La estructura de la parroquia y el estilo de culto son usualmente muy diferentes al que ellos conocían en sus países de origen. Toma tiempo adaptarse y desarrollar un sentido de pertenencia. En muchas parroquias del país, los hispanos ya encuentran familiaridad y una atmósfera acogedora. Sin embargo, esto no es siempre posible en los lugares donde no se cuenta con el personal necesario. Por lo tanto, una hospitalidad transformadora es algo extremadamente importante para acoger al extranjero entre nosotros, y ofrecer oportunidades para la formación católica y alimento espiritual, entre otros ministerios.

65. El informe que publicó el Comité para Asuntos Hispanos en 1999, Hispanic Ministry at the Turn of the New Millennium, identificó varios factores que impiden que los hispanos se sientan acogidos en la Iglesia Católica. Esto los hace estar más expuestos a experimentar y a elegir otras tradiciones de fe. Uno de estos factores es la cantidad de tareas administrativas y reglamentos que frecuentemente predominan sobre una recepción calurosa, espontánea y personal en las parroquias católicas. Por ejemplo, algunos hispanos se quejan de tener que llenar formularios complicados y presentar alguna evidencia de estar inscrito en la parroquia como los sobres para contribuciones, antes de poder recibir los sacramentos. En contraste, los miembros de las iglesias evangélicas los visitan en su casa, les hacen prédicas muy motivadoras que hábilmente relacionan las Escrituras con la vida cotidiana y fomentan la noción que la Iglesia es una familia extendida que brinda a los hispanos un sentido de pertenencia a la familia de Dios.

66. Otro factor que puede afectar el sentido de pertenencia a la Iglesia Católica es la falta de sacerdotes, religiosos, religiosas y ministros pastorales laicos que respondan a las muchas necesidades de la comunidad hispana. La formación y el reconocimiento de algún líder en potencia en la comunidad hispana también pueden ser difíciles debido a la falta de una educación formal.

2. El crecimiento de la población hispana y el impacto de menos sacerdotes
67. Las vocaciones al sacerdocio están en aumento en de la comunidad hispana. Trece por ciento de todos los seminaristas estadounidenses son hispanos.26 Sin embargo, este crecimiento es opacado por el siempre creciente número de católicos hispanos que se estima suman 25 millones—y constituyen cerca del 40 por ciento de todos los católicos en Estados Unidos. Según los resultados que muestra el estudio Hispanic Ministry at the Turn of the New Millennium, hay un sacerdote hispano por cada 9,925 católicos hispanos en Estados Unidos. En contraste, dentro de la población católica en general, hay un sacerdote católico por cada 1,230 católicos.27 A pesar que cerca de cuatro mil parroquias ya responden a los hispanos, la demanda por servicios en español continúa siendo superior a la respuesta por parte de la Iglesia.28 Hay una necesidad apremiante de incrementar el número de parroquias que respondan a las necesidades sacramentales, catequéticas, espirituales, y sociales de la comunidad. Este incremento deberá incluir a más ministros ordenados, religiosos, religiosas y laicos para servir a los católicos hispanos.29

3. La necesidad de una mayor continuidad en el ministerio
68. Los participantes en el Simposio Nacional para Reenfocar el Ministerio Hispano identificaron la necesidad de intensificar los esfuerzos para el desarrollo del liderazgo, así como la capacitación continua de nuevos líderes, en diócesis, parroquias, y organizaciones católicas a fin de dar continuidad al ministerio hispano.30 El ministerio pastoral no deriva su fuerza sólo de programas específicos. Más bien, prefiere un proceso continuo para la construcción de comunidad y para la formación de un liderazgo sólido nutrido por una visión común. De ahí la importancia de contratar a ministros hispanos que estén familiarizados con la historia colectiva del ministerio hispano y comprometidos con su visión, como se ha expresado en el Plan Pastoral y en el Encuentro 2000. La presencia de ministros eclesiales laicos como miembros del personal de la parroquia o de hispanos en los concilios parroquiales es sumamente importante, sobre todo cuando las comunidades de fe enfrentan el desafío ineludible del traslado de párrocos o de vicarios parroquiales.

4. Un modelo multicultural genérico que diluye el ministerio
69. Los participantes en el simposio expresaron su preocupación sobre un modelo "multicultural" que consolida a las minorías bajo una oficina dirigida por un coordinador. Los participantes dijeron que, basados en su experiencia, este modelo frecuentemente diluye la identidad y la visión del ministerio hispano y la de los otros ministerios étnicos.31 También puede reducir la eficiencia ministerial en diócesis, parroquias y en otras organizaciones e instituciones católicas. El liderazgo del ministerio hispano está preocupado especialmente por la reducción de recursos y el limitado acceso al obispo que resulta del establecimiento de oficinas multicultuales. También expresaron su preocupación por la exclusión del personal del ministerio hispano en el proceso de toma de decisiones, particularmente en las áreas del presupuesto, planes y programas específicos al ministerio hispano, y su impacto en otras áreas ministeriales y en la misión de la Iglesia en general. Nosotros los obispos estamos conscientes de la diversidad cultural de la Iglesia y de la necesidad de contar con modelos eficaces en el ministerio. Sin embargo, el tamaño y la larga historia de la presencia de la población hispana exigen una respuesta enérgica de parte de la Iglesia al desafío de hacer su apostolado entre los católicos hispanos.

5. La necesidad de modelos diversos de ministerio para servir a jóvenes y a adultos jóvenes
70. Las presentaciones hechas durante el simposio resaltaron la necesidad de desarrollar modelos alternativos para la pastoral con la juventud hispana. El censo del 2000 muestra que de los 35.3 millones de hispanos que viven en Estados Unidos, aproximadamente el 12.5 millones son menores de dieciocho años.32 La mayoría de estos jóvenes no participa en programas juveniles católicos ni asiste a escuelas católicas. El modelo tradicional de pastoral juvenil en la parroquia, en la mayoría de los casos, no llega a incluir a los jóvenes hispanos debido a diferencias económicas, lingüísticas, culturales, en edad, y educacionales.33 Al mismo tiempo, existe cierta resistencia para aceptar, afirmar y apoyar modelos emergentes que intentan llenar este vacío y tratan de acercarse y atraer a los jóvenes hispanos, particularmente a los nuevos inmigrantes. En términos generales, la mayoría de los programas de pastoral juvenil en la parroquia sirven a una población que en su mayoría es de raza blanca de ascendencia europea, de clase media y habla inglesa. Muchos viven en barrios residenciales y es muy probable que asistan a escuelas secundarias católicas y que estén planeando asistir a la universidad. Los padres de muchos de estos jóvenes están inscritos en la parroquia. Por otro lado, los grupos juveniles hispanos sirven a los jóvenes y adultos jóvenes pertenecientes a familias trabajadoras y de clase media quienes viven en los barrios urbanos. Ellos tienden a tener un nivel educacional bajo, un acceso limitado a las escuelas católicas y no consideran asistir a la universidad como una opción realista. Estos grupos juveniles conducen sus reuniones en español, o en forma bilingüe, y fomentan la identidad cultural como parte integral de su calidad de miembros de un grupo juvenil hispano. Los adolescentes hispanos nacidos en Estados Unidos son el segmento más grande de los jóvenes hispanos, y los menos servidos. Este grupo no se siente naturalmente atraído por ninguno de estos dos modelos. Es de vital importancia que se desarrollen modelos ministeriales que respondan a las necesidades y aspiraciones específicas de los jóvenes hispanos nacidos en Estados Unidos.

6. La necesidad de modelos más consistentes en el ministerio
71. La investigación comisionada por el Comité para Asuntos Hispanos muestra que las oficinas diocesanas para el ministerio hispano no son consistentes en su estructura ni tienen igual acceso a recursos.34 Con frecuencia, las oficinas están ubicadas bajo diferentes departamentos o servicios pastorales. Los participantes del simposio manifestaron su preocupación que el ministerio hispano es percibido frecuentemente como un ministerio especializado, separado de la misión de la diócesis o parroquia. Esa ambigüedad dificulta financiar adecuadamente un esfuerzo ministerial integral para el hispano e impide su relación con otros ministerios.35

7. Una planificación pastoral en aislamiento
72. Una encuesta realizada con obispos y directores diocesanos para el ministerio hispano mostró que, aunque el Plan Pastoral existe desde 1987, pocos ministros fuera del ministerio hispano, ordenados o laicos, conocen el plan o rara vez llevan a cabo su planificación pastoral en colaboración con el ministerio hispano. Los líderes en el ministerio hispano expresaron su preocupación ya que esa falta de conocimiento fomenta la percepción que los hispanos son responsabilidad exclusiva de la oficina para el ministerio hispano.36 En el pasado, la planificación pastoral inconsistente en el ministerio hispano, el aislamiento, y la tendencia a ver al ministerio hispano como una estructura paralela, han limitado la colaboración con otros ministerios y con otros grupos católicos.37

8. La complejidad de la población hispana
73. En muchas regiones del país, el ministerio hispano ha enfocado sus energías en servir a los nuevos inmigrantes hispanos que enfrentan la barrera del idioma, pobreza, pocos logros académicos, aislamiento, discriminación y una formación catequética limitada. Este enfoque ha ocasionado que a veces surjan tensiones entre los nuevos inmigrantes y los hispanos nacidos en Estados Unidos. La reciente llegada de nuevos inmigrantes de México y América Central a zonas tradicionalmente habitadas por puertorriqueños, cubanos, o méxico-americanos, presenta nuevos desafíos al ministerio hispano en las diócesis del país. A esta compleja realidad también hay que agregar a otros grupos étnicos de migraciones relativamente pequeñas como los latinos de ascendencia afro-americana quienes desde tiempo atrás sufren prejuicios raciales y los pueblos indígenas de las zonas rurales de México y otros países que tienen un bajo nivel de alfabetización en el idioma español. La capacitación en el idioma—particularmente hablando el idioma del corazón en diálogo con hombres y mujeres—la cultura y las estructuras sociales, son una necesidad para los sacerdotes nacidos en el extranjero y para los demás ministros pastorales.38

9. Un acceso limitado a las posiciones de liderazgo
74. Los participantes del simposio compartieron que los líderes de la iglesia muchas veces se resisten a establecer relaciones y a desarrollar una colaboración más cercana con diversas culturas y ministerios. En general, se considera que los teólogos, educadores y ministros eclesiales hispanos sólo están preparados para trabajar dentro del ministerio hispano y a menudo se les mantiene fuera de las posiciones de liderazgo tales como canciller, director de departamento, director de escuela, párroco o rector de un seminario. También se percibe cierta resistencia de parte de los líderes hispanos para solicitar trabajos en esas posiciones o para hablar ante grupos que no estén ligados directamente a la comunidad hispana.39

10. Recursos limitados y bajos logros educacionales
75. Los participantes del simposio identificaron la falta de suficientes recursos económicos y de programas de capacitación que respondan a las necesidades de liderazgo de la comunidad; además, se necesitan con urgencia programas que ofrezcan adiestramiento en materia de comunicación intercultural. Los hispanos, especialmente los jóvenes, tienen un nivel educacional bajo comparado a otros grupos y pueden sufrir de una auto-estima baja. Esta situación lleva a los hispanos a conformarse con certificados en vez de aspirar a títulos universitarios.40 A los obispos nos alienta saber que cerca del 25 por ciento de todos los estudiantes matriculados en los programas de formación para laicos en Estados Unidos son hispanos.41 Sin embargo, nos preocupa ver que el número de hispanos matriculados en programas con grados universitarios es muy bajo particularmente en teología y campos afines. La limitación de recursos dedicados a la educación de los latinos tiene un impacto directo sobre el número de hispanos que cuentan con las credenciales necesarias para ocupar cargos de liderazgo.



El documento Encuentro y misión: Un marco pastoral renovado para el ministerio hispano fue elaborado por el Comité para Asuntos Hispanos de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB). El documento fue aprobado por el cuerpo de obispos católicos de Estados Unidos durante su Reunión General en noviembre de 2002 y ha sido autorizado para su publicación por el suscrito.

Monseñor William P. Fay
Secretario General, USCCB




Las citas bíblicas fueron tomados de La Biblia Latinoamericana, edición revisada 1995, 90a edición, con derecho de impresión de Ramón Ricciardi y Bernardo Hurault 1972, Sociedad Bíblica Católica Internacional, Roma. Editorial Verbo Divino, España. Se usa con permiso.

Copyright © 2002, United States Conference of Catholic Bishops, Inc., Washington, D.C.. Todos los derechos están reservados. Ninguna porción de este trabajo puede reproducirse o ser transmitida en forma o medio alguno, ya sea electrónico o mecánico, incluyendo fotocopias, grabados, o por cualquier sistema de recuperación y almacenaje de información, sin el permiso por escrito del propietario de los derechos.

El documento Encuentro y Misión: Un Marco Renovado para el Ministerio Hispano está disponible en forma bilingüe (Inglés/Español), y puede solicitarse llamando al número gratis 800-235-8722. Solicitar la publicación número 5-496. Para hacer su pedido en español, llame al 800-235-8722 y presione el 4 para hablar con un representante del servicio al cliente, en español.

Notas

1 Obispos Católicos de Estados Unidos, Plan Pastoral Nacional para el Ministerio Hispano (1987), en Ministerio Hispano: Tres Documentos Principales de los Obispos Católicos de Estados Unidos, (Washington, D.C.: United States Conference of Catholic Bishops, 1995). Al que también nos referimos como "Plan Pastoral Nacional" o "Plan Pastoral."

2 Celebración Nacional en el Jubileo del Año 2000, Encuentro 2000: Muchos Rostros en la Casa de Dios, realizada del 6-9 de julio, 2000, en Los Angeles, California. La celebración, en la cual los católicos hispanos fueron los anfitriones, se enfocó en la hospitalidad y en el fortalecimiento de la unidad de la Iglesia dentro de un contexto cultural.

3 Juan Pablo II, exhortación apostólica post-sinodal Ecclesia in America (Washington, D.C.: United States Conference of Catholic Bishops, 1999).

4 Juan Pablo II, Discurso a la Asamblea de CELAM (9 de marzo, 1983), III: AAS 75 (1983), 778.

5 El término "hispano" fue utilizado por el Censo de 1970 y fue adoptado por el liderazgo de la iglesia de ese tiempo para ayudar a definir a un pueblo con identidad, visión y misión comunes. Desde 1970, éste ha sido parte integral de la memoria histórica del ministerio hispano y continúa siéndolo en las labores pastorales de toda la Iglesia hoy. En años recientes, el término "latino" ha sido utilizado ampliamente por la iglesia y por los líderes comunitarios, especialmente en las zonas urbanas. "Latino" es una palabra de auto-identificación que surge de la comunidad y que es aceptada por la Iglesia. Sin embargo, aunque a esta población se le denomina "hispana", es esencial que, para establecer un mejor entendimiento y una relación laboral eficaz, se reconozca que estas personas vienen de diferentes países y traen consigo una identidad especial. Las fuerzas unificad oras son su tradición de fe, idioma, y valores.

6 Obispos Católicos de Estados Unidos, Secretariado para Asuntos Hispanos, Mensaje del Director, En Marcha (Verano 2000): 2.

7 Ver Obispos Católicos de Estados Unidos, Acogiendo al Forastero entre Nosotros: Unidad en la Diversidad (Washington, D.C.: United States Conference of Catholic Bishops, 2000).

8 Otras de nuestras publicaciones que reflejan la historia de los católicos hispanos en Estados Unidos, incluyen: Los Obispos Hablan con la Virgen; La Presencia Hispana: Esperanza y Compromiso; el Plan Pastoral Nacional para el Ministerio Hispano; Comunión y Misión: Orientaciones para Obispos y Agentes de Pastoral sobre Pequeñas Comunidades Eclesiales; La Presencia Hispana en la Nueva Evangelización en Estados Unidos; Reconciliados por Cristo: Sobre la Reconciliación y Mayor Colaboración entre Católicos Hispano-Americanos y Católicos Afro-Americanos; y Encuentro 2000: Muchos Rostros en la Casa de Dios. Los documentos del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) producidos después de sus reuniones de Medellín, Puebla, y Santo Domingo son también parte importante de la memoria histórica del ministerio hispano, así como lo son la gran cantidad de publicaciones producidas por los diversos ministerios relacionados a la experiencia eclesial, teología, y prácticas pastorales del pueblo hispano católico dentro de la Iglesia.

9Obispos Católicos de Estados Unidos, Comité para Asuntos Hispanos, Muchos Rostros en la Casa de Dios (Washington, D.C.: United States Conference of Catholic Bishops, 1999)

10 Ver Obispos Católicos de Estados Unidos, La Presencia Hispana: Esperanza y Compromiso (1983), en Ministerio Hispano: Tres Documentos Importantes, 5-7.

11 El término "pastoral de conjunto" se empezó a usar desde el Plan Pastoral de 1987 para referirse al concepto de comunión en misión. El documento Fermento para el Reino de Dios, no. 3.2 lo explica así: "Ya que esta comunión [de Dios] es una comunión de amor, cada miembro . . . encuentra su identidad en una relación de amor con los demás. . . . La promoción de este bienestar de todos, la preocupación y el cuidado por su ‘santidad', es la base de la pastoral de conjunto. Por eso, cuando hablamos de pastoral de conjunto . . . estamos hablando de la misma naturaleza de la misión de la Iglesia" (Comité de Obispos para Asuntos Hispanos de la Conferencia Católica, Fermento para el Reino de Dios [Washington, D.C.:United Status Conference of Catholic Bishops, 1990]).

12 Obispos Católicos de Estados Unidos, Comité para Asuntos Hispanos, Hispanic Ministry at the Turn of the New Millennium (Washington, D.C.: United States Conference of Catholic Bishops, 1999), 17, 41.

13 Es un modelo de Iglesia que es evangelizador, comunitario y misionero. Este modelo es de un ministerio que es encarnado, o enraizado, en la realidad del pueblo hispano y abierto a la diversidad de culturas. Este modelo de Iglesia deberá promover y ser ejemplo de justicia y estar comprometido con el desarrollo del liderazgo mediante una educación integral. Un proceso educacional como éste toca las diferentes dimensiones de la persona humana: vida espiritual, desarrollo intelectual, madurez afectiva, y el cultivo de virtudes morales. Todos estos elementos combinados son esenciales para que la Iglesia sea fermento de Dios en la sociedad.

14 Obispos Católicos de Estados Unidos, Vayan y Hagan Discípulos: Plan y Estrategia Nacional para la Evangelización Católica en Estados Unidos (Washington, D.C.: United States Conference of Catholic Bishops, 1996), 3.

15 Fermento para el Reino de Dios, no. 6.3.

16 Fermento para el Reino de Dios, no. 5.1.

17 Fermento para el Reino de Dios, no. 3.2.

18 Ver Fermento para el Reino de Dios, no. 3.4.

19 Ver Eric H. F. Law, Inclusion: Making Room for Grace (St. Louis, Mo.: Chalice Press, 2000), 42-43.

20 Plan Pastoral Nacional para el Ministerio Hispano, no. 38. Ver también nos. 38-40.

21 Obispos Católicos de Estados Unidos, Comité de Obispos Hispanos, Comunión y Misión: Orientaciones para Obispos y Agentes de Pastoral sobre Pequeñas Comunidades Eclesiales (Washington, D.C.: United States Conference of Catholic Bishops, 1995), 1.

22 Obispos Católicos de Estados Unidos, La Corresponsabilidad: Respuesta de los Discípulos (Washington, D.C.: United States Conference of Catholic Bishops, 1992), 3.

23 Se recomienda especialmente Encuentro 2000: Many Faces in God's House, Vayan y Hagan Discípulos, Acogiendo al Forastero entre Nosotros: Unidad en la Diversidad, y Nuestros Hermanos y Hermanas.

24 Cf. Palabras del Obispo Arthur N. Tafoya al abrir el Simposio Nacional para Reenfocar el Ministerio Hispano, en Presentaciones y Conclusiones del Simposio Nacional para Reenfocar el Ministerio Hispano, Comité para Asuntos Hispanos, Obispos Católicos de Estados Unidos (Washington, D.C.:United States Conference of Catholic Bishops, 2002): "Todos los líderes y ministros en la Iglesia están llamados a aceptar su responsabilidad y a compartir sus talentos y recursos a fin de responder a los muchos desafíos pastorales que enfrenta diariamente la Iglesia. Pero, a menos que esto se haga en nombre de la Santísima Trinidad—el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo—y con la intención de construir el reino de Dios, lo que se haga en el ministerio no perdurará. Todos los ministerios tienen una responsabilidad fundamental: la de ser fermento del reino de Dios."

25 Ver Obispos Católicos de Estados Unidos, Comité para Asuntos Hispanos, Presentaciones y Conclusiones del Simposio Nacional para Reenfocar el Ministerio Hispano (Washington, D.C.: United States Conference of Catholic Bishops, 2002).

26 Obispos Católicos de Estados Unidos, Comité para la Vida y Ministerio Sacerdotal et al., The Study of the Impact of Fewer Priests on the Pastoral Ministry (Washington, D.C.: United States Conference of Catholic Bishops, 2000), 31. Aunque el 13% es una cifra prometedora, se debe destacar que la mayoría de éstos son extranjeros.

27 Hispanic Ministry at the Turn of the New Millennium, 5.

28 Hispanic Ministry at the Turn of the New Millennium, 5.

29 Hispanic Ministry at the Turn of the New Millennium, 40.

30 Presentaciones y Conclusiones del Simposio Nacional, 39.

31 Presentaciones y Conclusiones del Simposio Nacional, 38.

32 U.S. Census Bureau, NP-D1-A Projection of the Population by Age, Sex, Race, and Hispanic Origin for the United States, 1999-2100 Middle Series, fecha de publicación: 2 de noviembre de 2000.

33 Presentaciones y Conclusiones del Simposio Nacional, 38, 52-53.

34 Hispanic Ministry at the Turn of the New Millennium, 16.

35 Presentaciones y Conclusiones del Simposio Nacional, 37.

36 Hispanic Ministry at the Turn of the New Millennium, 17.

37 Presentaciones y Conclusiones del Simposio Nacional, 37.

38 Presentaciones y Conclusiones del Simposio Nacional, 38.

39 Presentaciones y Conclusiones del Simposio Nacional, 38.

40 Presentaciones y Conclusiones del Simposio Nacional, 38.

41 Obispos Católicos de Estados Unidos, Subcomité para el Ministerio Laico, El Ministerio Laico de la Iglesia: El Estado de las Interrogantes (Washington, D.C.: United States Conference of Catholic Bishops, 1999), 56.

Email us at hispanicaffairs@usccb.org
Secretariat for Hispanic Affairs | 3211 4th Street, N.E., Washington DC 20017-1194 | (202) 541-3000 © USCCB. All rights reserved.


Email us at scha@usccb.org
Hispanic Affairs | 3211 4th Street, N.E., Washington DC 20017-1194 | (202) 541-3150 © USCCB. All rights reserved.