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En Marcha: Primavera 2006
Aquí compartimos algo poco conocido sobre la ley de inmigración: Durante gran parte del siglo XX, casi a todas las personas que se presentaban en los puertos de entrada o que cruzaban la frontera, se les permitía permanecer en Estados Unidos.
En otras palabras, una de las razones por la cual mucha gente hoy puede decir “mis antepasados cumplieron con la ley cuando llegaron aquí” es porque, hasta hace poco, no se hacía distinción si una persona había entrado legalmente o no. Con pocas excepciones, se admitía a toda persona que llegaba.
Doris Meissner, ex comisaria del Servicio de inmigración y naturalización y hoy oficial de alto rango en el Migration Policy Institute, dijo que durante las migraciones masivas de fines del siglo XIX y principios del siglo XX—como lo muestran esas fotos con miles y miles de inmigrantes europeos que tramitaban su entrada por Ellis Island—se rechazó sólo a una pequeña fracción de esos recién llegados. “El total de personas que fueron regresadas en Ellis Island fue inferior al 2 por ciento,” le dijo Meissner a Catholic News Service en una entrevista, “quizás hasta menos del 1 por ciento”, dijo.
Dijo que las personas usualmente eran rechazadas por sufrir de alguna enfermedad que pudiese hacerlas depender económicamente de la comunidad. Por ejemplo, una infección a los ojos lo cual en ese entonces era algo común, podía dejar ciega a la persona y, por tanto, sin poder mantenerse a sí misma. Las personas con esa infección eran rechazadas.
Según lo explica un artículo sobre la historia de la ley de inmigración proporcionado por el U.S. Citizenship and Immigration Services Bureau como se llama hoy la agencia que Meissner dirigió en la década de los 90, hubieron algunas excepciones en la política de puertas abiertas. Una ley de 1882, hecha para limitar la mano de obra barata y que permaneció en los libros hasta 1942, excluía a las personas de la China. Otras leyes de esa época excluían a los polígamos, los que tenían antecedentes criminales debido a alguna “depravación moral”, a personas con enfermedades contagiosas o con epilepsia, a mendigos profesionales, anarquistas y dementes. Fuera de estas categorías se supone que todas las demás personas sí calificaban. No fue sino hasta 1924 que el gobierno de EE.UU. empezó a solicitar que los inmigrantes sacaran anticipadamente sus visas en sus países de origen. Asimismo, se crearon cuotas fijando el número de personas que se podía admitir de cada país, con excepción de México y de Canadá. A los pocos años, reformó la patrulla fronteriza y ésta se enfocó más en la detención y deportación de personas que no contaban con un permiso para ingresar al país.
La ley de 1924 se introdujo luego de la más espectacular afluencia de inmigrantes en la historia, con el ingreso de más de 14.5 millones de recién llegados en 20 años. Según lo explica el artículo, un 60 por ciento provenía de Italia, de Rusia y de Austria-Hungría. Meissner dijo que en la década de 1920, el público mostraba un recelo especial por los inmigrantes procedentes de países como Alemania y de otras naciones europeas contra quienes Estados Unidos había peleado durante la I Guerra Mundial. Durante la Depresión, la inmigración disminuyó por sí sola, inclusive, muchas personas se fueron del país durante la década de 1930. Pero en la década de 1940, cuando miles de miles de estadounidenses que servían en las fuerzas armadas se encontraban fuera del país, la escasez de la fuerza laboral se fue convirtiendo en un problema. En 1942, el gobierno empezó a importar a trabajadores temporales. La mayoría vino de México para trabajar en la agricultura.
Desde esa época, y en forma gradual, se han aumentado las restricciones para la inmigración como respuesta a varias preocupaciones, desde terrorismo hasta salarios bajos.
Según la categoría de visa que han solicitado, para algunas personas la espera para ingresar hoy legalmente a EE.UU. puede ser hasta de una década. Las cuotas nacionales, verificación de antecedentes y toma de huellas digitales, los requisitos de contar con un aval y un buen ingreso, así como el costo para solicitar una visa, todo eso sirve como un filtro que limita quién entra o no legalmente. Anualmente, el número de visas disponibles para trabajadores sin preparación es una fracción del número de trabajos para los cuales se busca a inmigrantes sin preparación, haciendo que muchos de ellos ocupen estos puestos luego de entrar a escondidas al país. Se estima que 500,000 trabajos al año van a trabajadores sin preparación quienes están en el país ilegalmente. El gobierno de Estados Unidos expide 5,000 visas al año para trabajadores que no tienen preparación.
Meissner dijo que, en alguna forma, la sensación que la inmigración está descontrolada es un efecto cumulativo de leyes que no sólo son recientes en la historia de Estados Unidos pero en la historia de los gobiernos. “Se está prestando mucha más atención a las demarcaciones limítrofes” que en ningún otro momento en la historia, dijo. Ahora que estamos en una era en que el transporte entre las naciones está a disposición de muchas más personas que nunca, hay más restricciones legales para mantenerlas donde están. Se estima que hay 12 millones de personas que se encuentran ilegalmente en el país y por eso el Congreso, por un lado, está siendo presionado para incrementar aún más las restricciones para la inmigración. Por otro lado, hay personas que consideran que el número de inmigrantes indocumentados es sólo un indicio de problemas más serios. Meissner dijo que, en sus viajes por el país, escucha con frecuencia que la gente dice: “Yo acepto que estos inmigrantes ilegales sean buenas personas, trabajadoras, pero deben cumplir con la ley y entrar al país en forma legal como hicieron mis bisabuelos”.
Aparte del hecho que esos bisabuelos vinieron probablemente cuando toda persona era admitida en el país, Meissner ve una falta básica respecto a esa posibilidad. “La gente no entiende que no existe una vía legal que ellos puedan utilizar”, agregó.?
Queridos hermanos y hermanas,
El tema de la inmigración ha dominado los medios de comunicación masivos en los últimos meses. Distintas iniciativas de ley se han discutido y una gran confusión divide a comunidades y partidos políticos. Mientras tanto, millones de personas indocumentadas viven en la incertidumbre de no saber que pasará con ellos y sus familias. En medio de esta confusión, nuestra fe en Jesucristo nos ayuda a ver con claridad el sendero a seguir. Es por eso que los obispos hemos hecho un compromiso firme en defensa de los inmigrantes. “Vengan benditos de mi Padre…porque fui forastero y ustedes me recibieron en su casa” (Mateo 25: 35).
El día 10 de Mayo del 2005, los obispos de Estados Unidos lanzamos La Campaña Nacional Católica para la Reforma Migratoria. Esta campaña, llamada Justicia para los Inmigrantes, busca lograr leyes más justas a favor de millones de inmigrantes indocumentados y sus familias. Gracias a Dios y al trabajo de muchos de ustedes, la Campaña ha logrado crear conciencia sobre los sufrimientos que pasan nuestros hermanos indocumentados cuando cruzan la frontera. También ha resaltado que estos hermanos y hermanas vienen en busca de trabajo y no para causar problemas.
Todos estamos de acuerdo que el sistema de inmigración actual no responde a las necesidades humanas, económicas o políticas de nadie y que tiene que ser cambiado. En cuanto a la solución, los obispos pedimos que estos cambios lleven a un sistema de inmigración humano y seguro para todos. En términos legislativos, lo que la Iglesia apoya es una ley de inmigración que permita la regularización de indocumentados, favorezca la unificación familiar y garantice el flujo ordenado de inmigrantes.
Exhortamos al pueblo católico y a todas las personas de buena voluntad a que sigan creando conciencia y abogando por una reforma migratoria que respete nuestra humanidad común y refleje los valores de justicia, compasión y oportunidad sobre los cuales esta nación de inmigrantes, de ayer y de hoy, ha sido construida.
Para mayor información consulte el portal de Justicia para inmigrantes:
www.justiceforimmigrants.org/es
Monseñor Plácido Rodríguez, CMF
Presidente
Comité de Obispos para Asuntos Hispanos
Obispo de Lubbock
El grito de “sí se puede” se ha escuchado anteriormente en marchas y demostraciones en este país. Por más de cuarenta años “sí se puede” ha sido el popular grito de batalla de los trabajadores migrantes de diferentes culturas que deseaban mejores condiciones de trabajo, beneficios básicos y un salario que les permitiera mantener a sus familias. Muchos de ellos son indocumentados, aunque muy trabajadores. Pero eso ya lo saben, ¿verdad?
Hacen ya más de veinticinco años que este país vivió una experiencia terrible cuando los cuerpos de inmigrantes indocumentados se iban descubriendo periódicamente en los desiertos de Arizona. Estas personas fallecieron debido a la deshidratación y la hipotermia al tratar de llegar a Tucson, a Phoenix o cualquier otra ciudad en donde se encontrarían con sus familiares y amigos y donde podrían encontrar trabajo. Hoy, muchos de los que participan en las marchas también tuvieron que tomar medidas drásticas y riesgosas para llegar a Estados Unidos. Como lo han reportado los medios de comunicación, ellos lo hacen no porque deseen dejar sus países sino porque no pueden encontrar trabajo para alimentar y criar a sus familias en sus países de origen.
Como hace cuarenta años, o inclusive 25 años atrás, los inmigrantes están marchando nuevamente y están usando el grito de batalla “sí se puede”. Por primera vez en la historia, los indocumentados de todas partes del mundo han salido del anonimato pues no pueden continuar sintiendo temor e incertidumbre. Ellos desean convertirse en residentes legales de EE.UU. Desean comprar viviendas, educar a sus hijos y decir con orgullo que ellos sí pagan sus impuestos. En los últimos meses se ha visto claramente que el asunto de la inmigración involucra no sólo a latinos o a gente pobre. Iglesias de toda denominación y de diversas tradiciones religiosas se han unido a esta grave situación de los inmigrantes indocumentados de todas partes del mundo cuyo único crimen es que necesitan trabajar. Las marchas organizadas y pacíficas que hemos visto en estas últimas semanas a lo largo y ancho del país demuestran que los latinos, los pobres y las personas indocumentadas pueden unirse para tratar un asunto común. Es bueno que cuenten con el apoyo y la colaboración de grupos ecuménicos e interreligiosos. En general, los latinos católicos, protestantes, judíos y musulmanes piensan lo mismo respecto a las políticas de inmigración.
La United States Conference of Catholic Bishops ha estado educando a católicos sobre la necesidad de una reforma migratoria mediante su Campaña nacional católica para la reforma migratoria.
Como resultado de las actividades de la base a nivel local y nacional, la sociedad parece estar prestando más atención. Por primera vez en muchos años, las noticias dadas por la televisión y la radio, así como los talk shows, presentan ahora ambos lados de la moneda. Como resultado de las marchas, los editoriales en los periódicos están abordando el tema y sus causas en forma más balanceada. A diario se lee en los periódicos historias de interés humano que le ponen un rostro al indocumentado. Los medios de comunicación están ayudando a la nación y a las comunidades locales a darse cuenta que los inmigrantes tienen una historia que contar, que son personas de carne y hueso, que son nuestros vecinos, que rendimos culto con ellos, que trabajamos al lado de ellos, que compramos y comemos en los mismos restaurantes y que viajamos en buses y en aviones con ellos. La mayoría de los inmigrantes tienen varios trabajos y pagan sus impuestos. Muchos han vivido en Estados Unidos por muchos años y sus hijos han nacido aquí y la mayoría no son indocumentados. Más del sesenta por ciento de los latinos han nacido en Estados Unidos. La mayoría de los residentes nacidos en el extranjero son residentes legales.
El doctor Otto Santa Ana, fundador y profesor del Cesar Chávez Center for Chicana and Chicano Studies de la Universidad de California en Los Angeles, escribe sobre la importancia que tienen los medios de comunicación para moldear la opinión publica. En su libro Brown Tide Rising, él dice que la forma en la cual responden los medios de comunicación dicta el tono y utiliza metáforas positivas y negativas para definir al latino ante la opinión pública. Lo que hoy vemos, leemos y escuchamos demuestra que se está viendo con más detenimiento el asunto de la inmigración. En estos momentos, la opinión pública está más balanceada y servirá para informar mejor y concienciar a lo demás cerca de este complejo asunto. Como colaboradores de la Campaña nacional para la reforma migratoria, es alentador ver que personas de todo color, nacionalidad, religión y perspectiva política son inmigrantes también, que son hijos de inmigrantes, son familiares de inmigrantes y que trabajan con inmigrantes o simpatizan con su grave situación.
La rápida y eficaz labor de organización con el fin de llamar atención hacia la reforma migratoria tiene que ser uno de los mejores modelos de democracia. Esperamos que nuestros representantes y senadores aquí en EE.UU. así lo perciban también.
No se olviden de usar los recursos que ofrecemos en nuestro portal www.usccb.org para entender mejor todo lo que está pasando sobre el tema de la reforma migratoria y sobre otros asuntos que impactan a las comunidades locales pobres y los asuntos importantes para el bien común. Cuando entendemos, podemos ayudar mejor. “Sí se puede”
Ron Cruz
(Lucas 10:29) (Tomado de www.cacatholic.org)
Algunos artículos noticiosos recientes han puesto de relieve la polarización que el tema de la inmigración ha provocado en nuestro estado y en nuestra nación. Aunque es aparente que nuestras políticas de inmigración necesitan reformarse, no debemos olvidar que virtualmente todos los inmigrantes de este país (tanto los que tienen documentos como los indocumentados) están aquí porque vinieron en busca de empleo y mejores oportunidades para ellos y sus familias. En California, los inmigrantes viven entre nosotros. Ellos nos atienden en nuestros restaurantes y hoteles, limpian nuestras casas, cosechan nuestros productos agrícolas, cuidan de nuestros jardines, y nos proporcionan sus conocimientos técnicos y su mano de obra en las fábricas. Muchos son empresarios que crean oportunidades de trabajo para otras personas. Sus hijos asisten a nuestras escuelas. Sus familias van a nuestras iglesias. Ellos son nuestros prójimos. Recordamos la enseñanza de Cristo en la parábola del buen samaritano, la cual ofreció como respuesta a la pregunta: ¿Y quién es mi prójimo? Jesús hizo que el samaritano, quien era visto como un desterrado impío, representara un ejemplo a seguir porque ayudó al hombre lesionado, quien era un forastero para él. Ahora tenemos la oportunidad de ayudar a aquellos entre nosotros que vienen del extranjero. ¡Ahora tenemos la oportunidad de interesarnos por los forasteros que Jesús llamó nuestros prójimos!
"'Era forastero y me acogiste' (Mateo 25:35) Hoy el migrante ilegal se nos presenta como ese forastero en quien Jesús pide ser reconocido. Acogerlo y ser solidario con él es un deber de hospitalidad y fidelidad a la propia identidad de cristianos". -Papa Juan Pablo II, Mensaje Anual para la Jornada Mundial del Emigrante, 1996.
Entendemos la polarización y la frustración en relación a este tema porque el estado de las cosas, en este momento, no favorece al inmigrante ni a los ciudadanos. Por ese motivo, hacemos un llamado a las personas de fe para que acojan a los forasteros entre nosotros como a nuestros prójimos e imploramos a los legisladores de nuestro país que nos den una ley que reforme la inmigración, de tal manera que proteja la dignidad humana y promueva el bien común. A la luz del Evangelio, pedimos una respuesta que sea humana, realista y responsable, y que a su vez también sea adecuada para las necesidades económicas y la seguridad de nuestra nación. Específicamente pedimos:
- Una reforma que incluya la legalización para los indocumentados acreedores a ella y sus familias, un programa de trabajadores temporales, así como políticas oportunas de reunificación familiar;
- El restablecimiento de las garantías procesales para los inmigrantes;
- Directrices en torno a políticas que ataquen las causas principales en su raíz, para que los inmigrantes puedan permanecer en sus países de origen y tengan la posibilidad de mantenerse a sí mismos y a sus familias; y
- Una reforma que no incluya sanciones contra aquellos que provean ayuda humanitaria a los indocumentados.
Esperamos que nuestros funcionarios públicos laboren juntos de una manera bipartidaria para crear un nuevo sistema de inmigración que respete nuestra humanidad común, refleje los valores de la imparcialidad, la compasión y la oportunidad y que reconozca que somos una nación de inmigrantes.
A pesar de la cantidad de hispanos que se están yendo a iglesias evangélicas protestantes, el porcentaje de hispanos católicos en Estados Unidos se ha mantenido firme en 70 por ciento, dijo un experto en tendencias en la población latina. Este es el resultado de una forma de “puerta giratoria” por la cual las pérdidas de otras iglesias son compensadas con el flujo continuo de inmigrantes de Latinoamérica, dijo Gastón Espinosa, profesor asistente de estudios religiosos en Claremont McKenna College en Claremont, California. “Los católicos latinos son mucho más numerosos que todos los miembros de raza blanca de las iglesias protestantes históricas,” dijo. Hay como 29 millones de católicos latinos y 22 millones de personas de raza blanca en iglesias protestantes históricas”, dijo.
Espinoza es director de investigaciones del proyecto Hispanic Churches and American Public Life, una encuesta de tres años, auspiciada en forma ecuménica, que ayudó a determinar la influencia que tiene la religión en la vida personal y pública de casi 3,000 hispanos en la nación. En diciembre pasado, Espinoza condujo un seminario para periodistas en la ciudad de Washington acerca de las tendencias demográficas de los latinos en las áreas de religión y política usando las cifras de la encuentra de tres años, del Buró del Censo y de otros sondeos demográficos. El seminario fue auspiciado por la Foundation for American Communications, una agencia independiente que organiza programas educativos para reporteros y redactores.
Por cada hispano que ingresa a la Iglesia Católica proveniente de otra religión cristiana, cuatro dejan el catolicismo por otra religión cristiana, dijo. Entre los latinos de primera generación, un 74 por ciento son católicos pero, ya para la tercera generación, esa cifra baja al 62 por ciento. Sin embargo, el porcentaje de católicos latinos en Estados Unidos ha permanecido estable y el número de católicos latinos ha estado incrementando desde la década de los 90, agregó Espinoza. Esta estabilidad se debe principalmente a que casi todos los nuevos inmigrantes procedentes de América Latina son católicos. Otras razones para esta estabilidad son el crecimiento de movimientos católicos como Cursillo, renovación carismática y las comunidades eclesiales de base, agregó.
Los hispanos representan actualmente al 40 por ciento de todos los católicos en Estados Unidos y muy pronto podrían ser la mayoría, dijo Espinoza.
Algunos movimientos cristianos tienen un estilo de “conversión” que es importante para los hispanos habiendo un 37 por ciento de todos los hispanos y un 26 por ciento de hispanos católicos que se identifican como “cristianos convertidos”, dijo.
En lo que se refiere a hispanos no-católicos, las iglesias protestantes históricas están al final de la lista de membresía; las que atraen a más hispanos son las iglesias pentecostales y las evangélicas, agregó. Las que encabezan la lista son Los testigos de Jehová con 935,000 hispanos; Asambleas de Dios con 895,000; y Pentecostales con 834,000.
Cerca del 93 por ciento de hispanos se identifica como cristiano, dijo. En general, hay un poco más de 41 millones de hispanos que están legalmente en Estados Unidos y cuando se agrega el número de inmigrantes indocumentados, la cifra llega a más de 50 millones, agregó.
Desde el 2003, los hispanos son el grupo minoritario más numeroso en Estados Unidos, dijo.
En el campo político, el creciente número de hispanos está convirtiendo a este grupo en un blanco importante para los que buscan votos, dijo Espinoza.
“El crecimiento latino significa una tremenda fuerza de apalanque político”. En estos momentos los hispanos son el grupo minoritario más numeroso en 23 estados, agregó Espinoza.
En lo que respecta a los votantes inscritos, estos pertenecen al segundo grupo minoritario más numeroso; el número votantes hispanos es el doble de los votantes judíos-americanos, dijo.
Los afro-americanos cuentan con el mayor número de votantes inscritos que cualquier otra minoría, agregó.
Hay 20 millones de hispanos nacidos en Estados Unidos que son menores de 18 años, dijo. Si se inscribe sólo un 40 por ciento de estos, eso va a significar 4 millones de nuevos hispanos votantes dentro de los próximos diez años, agregó.
En una carta pastoral al conmemorar su primer aniversario como arzobispo de San Antonio, el arzobispo José H. Gómez aconsejó a los católicos que no cometieran “el peor error que podríamos cometer” colocando otras prioridades en su vida antes que Jesús.
La carta del arzobispo “Crecer en el conocimiento y amor de Jesucristo”, fechada 15 de febrero, enfatiza la importancia que existe para que todos, inclusive él mismo, se eduquen y formen en la fe.
“Así como ustedes, yo también necesito crecer constantemente en el conocimiento y el amor de Nuestro Señor”, dijo. “La formación en la fe consiste en llegar a conocer mejor a Jesús—estableciendo y llegando a tener una relación personal cada vez más profunda con El para ser sus seguidores y sus amigos”.
El anunció planes para “poner al día y revisar” todos los programas educativos y de formación en la arquidiócesis, incluyendo la formación en el seminario, programas parroquiales y escolares, pastoral juvenil, iniciativas de evangelización y actividades caritativas. “Lo que los católicos creen no es un asunto de opinión o de gusto personal”, dijo el arzobispo, citando la “dictadura del relativismo” de la cual el Santo Padre Benedicto XVI habló en vísperas de su elección como papa, la cual “no reconoce nada como definitivo”. “Debemos de buscar y vivir la verdad de Cristo, tanto la verdad doctrinal como la verdad moral” dijo. “Debemos poner su enseñanza en práctica en el modo en que vivimos”.
El arzobispo Gómez dijo que Jesús “no es una personalidad de la TV o un escritor editorial” pero está presente en la Eucaristía y en otros sacramentos, en la oración personal, Escritura y tradición.
Otros “medios importantes” de formación en la fe incluyen “homilías, escuelas católicas y programas de educación religiosa, educación para adultos, auténticos medios de comunicación católicos y el arte religioso—pinturas, escultura, música y arquitectura”.
Una de las metas en toda formación y educación en la fe será “en llegar a conocer y aceptar el rol particular que Dios tiene en mente para cada uno de nosotros, en el seguimiento de Cristo y en la continuación de su obra redentora”, dijo el arzobispo.
“La formación para el discernimiento vocacional tiene un lugar central en el ministerio con jóvenes y es esencial para nutrir de nuevas vocaciones al sacerdocio y la vida religiosa”, dijo. “Para todos los católicos este es un sendero que conduce a una participación inteligente e informada en la misión de la Iglesia”.
La Campaña Católica de la Comunicación de los obispos de Estados Unidos lanzó un nuevo portal en el Internet ofreciendo información correcta sobre la vida de Jesús, los orígenes del cristianismo y la enseñanza católica a fin de responder a las afirmaciones hechas en el popular libro de Dan Brown, “El código Da Vinci”.
El portal, www.jesusdecoded.com, fue lanzado el 9 de marzo. La película, basada en el libro, será estrenada a nivel nacional el 19 de mayo. El portal contiene información que refuta afirmaciones hechas en ese libro sobre la naturaleza de Jesús; su relación con María Magdalena; los cuatro primeros concilios ecuménicos de la iglesia inicial y la manera en que éstos moldearon la enseñanza sobre Jesús hoy; relatos contemporáneos de la vida de Jesús que no fueron incluidos en el Nuevo Testamento; el papel de la mujer en la iglesia a lo largo de la historia; y las pinturas de “La Ultima Cena” de Leonardo DaVinci y otros artistas de esa época.
El portal ofrece también información sobre el especial de la CCC para la televisión ‘Jesus Decoded’, incluyendo información sobre el horario de transmisión en diversas ciudades de Estados Unidos. Para más información, por favor, visite: http://www.jesusdecoded.com
En una carta pastoral, los obispos católicos de Georgia dijeron que no importa si el estatus de los inmigrantes es legal o no, ellos “son los extranjeros que Dios quiere proteger”. Los inmigrantes “son personas con nombres y rostros, esperanzas y temores”, dijeron el arzobispo de Atlanta Wilton D. Gregory y el obispo de Savannah J. Kevin Boland en la carta publicada el 1? de marzo. Los obispos dijeron que las personas que buscan una vida mejor por medio de su propio trabajo pesado y sacrificio deben ser tratados con dignidad y respeto, con leyes que tomen en consideración las consecuencias morales y humanas. La carta deplora que las leyes y políticas de inmigración se han vuelto “más y más restrictivas e incluso dañinas para ciertos inmigrantes y para los que solicitan asilo”. EE.UU. siempre ha estado constituido por inmigrantes “quienes acarrearon con ellos la riqueza de las culturas y de la diversidad de todas partes del mundo”, dijeron. El país siempre ha recibido a “inmigrantes, refugiados y exilados que escapaban de la injusticia y de la opresión y buscaban libertad y la oportunidad de lograr una vida plena”. A pesar de esto, y mientras vimos crecer mucho a la población inmigrante en los últimos 20 años, los recién llegados de hoy “a menudo enfrentan rechazo, hostilidad y discriminación en nuestras comunidades, incluso dentro de la iglesia”, dijeron.
Aunque las comunidades celebran la diversidad, “los obispos debemos confesar que hoy en día, al igual que en el pasado, el tratamiento del inmigrante refleja muchas veces falta de comprensión y conductas pecaminosas de intolerancia, prejuicio y discriminación que obstaculizan la unidad de la familia humana” dijeron. El arzobispo Gregory y el obispo Boland hicieron un llamado para una reforma migratoria global diciendo que la política de EE.UU. “no sólo debe proteger los derechos humanos y la dignidad de los recién llegados, sino también debe proporcionar los medios legales y seguros para la entrada de posibles inmigrantes y de personas que solicitan asilo”. Dijeron que los proyectos de ley que están pendientes, tanto a nivel estatal como nacional, pondrían restricciones para el cuidado de la salud, la educación, y los servicios sociales básicos para los inmigrantes y preguntaron: “¿Vamos a tratar a los que están entre nosotros con dignidad y respeto, o los vamos a castigar a causa del lugar de donde vienen y por la forma en que llegaron aquí? Los dos líderes de la iglesia dijeron que la enseñanza social católica sobre los inmigrantes es bien clara. Sus cinco principios dicen que:
- Las personas tienen el derecho de encontrar oportunidades en su país de origen.
- Las personas tienen el derecho de migrar para mantenerse a ellas mismas y a sus familias
- Las naciones soberanas tiene el derecho de controlar sus fronteras
- Los refugiados y los que solicitan asilo deben recibir protección
- La dignidad humana y los derechos humanos de los inmigrantes indocumentados deben ser respetados.
La carta pastoral hace mención a la campaña de los obispos Justicia para los inmigrantes, que desea educar e influenciar las actitudes del público y a la carta pastoral del 2003 “Juntos en el camino de la esperanza: Ya no somos extranjeros” de los obispos de EE.UU. y de México. Así como esos documentos, los líderes de la iglesia en Georgia manifiestan que las condiciones que llevan a la gente a dejar su país, por desesperación y por falta oportunidades, deberá discutirse a fin de responder eficazmente a los problemas de inmigración. Las leyes y políticas actuales “crean una clase de residentes marginados que crece y crece”, dijeron. “Las familias se separan, a veces por décadas o más, por falta de visas disponibles para la reunificación familiar. Y, trágicamente, supuestos inmigrantes están muriendo en nuestras áreas fronterizas en un intento desesperado por venir a este país para proporcionar una mejor vida a sus familias y a ellos mismos”. Los obispos dijeron, asimismo, que bajo la Constitución, la regulación de la inmigración, recae en el gobierno federal. Cualquier reglamentación estatal debe ser considerada sólo después que haya actuado el congreso. “Como obispos, recomendamos que se examinen a fondo los aspectos de nuestro sistema de inmigración y que se haga una reforma adecuada para que refleje la nueva realidad de la inmigración en un mundo cada vez más globalizado”, dijeron. “Con sólo plantear las causas fundamentales que llevan a la migración, como la injusticia económica y los conflictos, nosotros formaremos un clima en el cual la inmigración sea un producto de opción y no de necesidad”. Citaron un pasaje de Isaías que define la responsabilidad de la iglesia hacia los necesitados: “Ay de ustedes, que dictan leyes injustas y publican decretos intolerables, que no hacen justicia a los débiles ni reconocen los derechos de los pobres del pueblo, que explotan a las viudas y roban a los huérfanos”.
La credibilidad de la iglesia entre las minorías la convierte en una institución importante en lo que respecta a programas de prevención y educación sobre el VIH/SIDA a nivel local, dijeron unos funcionarios católicos involucrados en la pastoral hispana y afro-americana. Esta credibilidad nos ayuda a deshacernos de tabúes, estigmas e ideas erróneas asociadas con la enfermedad, dijeron Beverly Carroll, directora ejecutiva del Secretariado para católicos afro-americanos y Ronaldo Cruz, director ejecutivo del Secretariado para asuntos hispanos, ambos de la United States Conference of Catholic Bishops.
En ambos grupos minoritarios, el porcentaje de personas infectadas con el virus del SIDA es más alto que su porcentaje en la población total de EE.UU. En la comunidad afro-americana, las personas sienten temor de que se le identifique como “personas promiscuas, o que han tenido relaciones sexuales fuera del matrimonio o que usan drogas”, dijo Carroll. El resultado es que las personas sienten temor a ser examinadas, agregó.
Cruz dijo que el sistema de valores del hispano es contrario al homosexualismo y “existe una norma cultural que parece decir que si tienes SIDA, eres homosexual”. La falta de información significa que las personas no entienden que la enfermedad “puede ser contraída por personas inocentes”, dijo. “Los bebes pueden adquirirla por medio de un padre o madre que haya usado drogas y las esposas por maridos que estén activos sexualmente”, agregó.
A principios de año, cada secretariado recibió $25,000 de parte del gobierno para promover programas parroquiales para la prevención y educación sobre el VIH/SIDA. Es el segundo año consecutivo que los secretariados reciben estos donativos.
El Secretariado para asuntos hispanos ha utilizado los fondos para capacitar a personas quienes, a su vez, al regresar a sus diócesis capacitan a otras personas para que elaboren programas a nivel parroquia. Los programas y materiales educativos están disponibles en inglés y en español. El Secretariado para los afro-americanos ha utilizado los fondos para un proyecto piloto elaborando sus propios programas, los cuales los padres de familia pueden usar para discutir el SIDA con sus hijos.
El proyecto piloto está dirigido a padres de familia cuyos hijos cursan del tercero al sexto grado, dijo Carroll. El primer paso pide que los padres hablen con sus hijos, dijo. “Queremos dar una ventaja a los padres de familia, equipándolos con la información necesaria apropiada para la edad de sus hijos”.
Agregó que se ha elaborado un manual para los padres de familia en el cual les dan temas de conversación que los padres de familia pueden usar.
El objetivo principal es llegar a los niños afro-americanos para que ellos estén conscientes de lo que es el SIDA antes de llegar a la adolescencia que es cuando corren mucho riesgo de contraer la enfermedad. El informe de febrero sobre este proyecto piloto dice que los afro-americanos representan el 66 por ciento de los nuevos casos de SIDA entre los jóvenes de 13 a 19 años de edad.
Según el Centro para el control y prevención de enfermedades, los afro-americanos representan el 40 por ciento de los casos de SIDA diagnosticados hasta el 2004, a pesar que los afro-americanos representan sólo el 12.2 por ciento de la población. Los hispanos representan el 19 por ciento de los casos de SIDA hasta el 2004, a pesar que ellos representan sólo el 14 por ciento de la población.
Tanto Carroll como Cruz dijeron que sus programas no incluyen el uso de condones. Fomentamos la abstinencia para la gente soltera y la fidelidad en el matrimonio, dijo Cruz.
Un elemento básico en el programa hispano es incrementar la auto-estima entre las víctimas del HIV/SIDA, agregó Cruz. “La persona necesita saber que sufre de una enfermedad y que necesita ser tratada con dignidad y recibir apoyo familiar”, dijo.
El mensaje que reciben los pacientes al ver que se involucra a las parroquias es “no estás solo. Contamos con un sistema de apoyo”, dijo Cruz.
Ambos programas ofrecen servicios especiales de oración que observan los tiempos litúrgicos, con temas relacionados al SIDA.
“Nosotros enfatizamos que deben hablar, hacerse las pruebas y tratarse”, dijo Carroll, y “hablar incluye orar”.
El Secretariado para los afro-americanos ha elaborado una serie para los servicios de Cuaresma.
El año pasado, Secretariado para asuntos hispanos elaboró una serie para los servicios de Adviento así como una novena especial a la Virgen de Guadalupe, quizás la figura mariana más conocida entre la comunidad hispana. Asimismo, trató con las tradiciones religiosas más populares entre los hispanos y ofreció un servicio especial, en español, para el 2 de noviembre, el Día de los muertos.
En muchos países de América Latina, el 2 de noviembre, por tradición, se ora por los familiares fallecidos ya sea en el cementerio o en los altarcitos en sus casas. “Queremos que las familias incorporen (en sus oraciones) a los miembros de su familia y a sus colegas que han fallecido a causa del SIDA”, dijo Cruz.
NOTA: Más información sobre el proyecto afro-americano está a su disposición en www.usccb.org/saac y más información sobre el proyecto hispano está a su disposición en www.usccb.org/hispanicaffairs
Oración para los que sufren del HIV/SIDA
Madre de Dios, luz en toda oscuridad
Madre de Dios, luz en toda oscuridad,
protégelo a El, nuestra llama de esperanza,
con tus manos tiernas.
Y en nuestros tiempos de temor y pesadillas,
déjalo a El ser nuestro sueño de consolación.
Y en nuestros tiempos de dolor físico y sufrimiento,
déjalo a El ser nuestro sanador.
Y en nuestros tiempos de separación
de Dios y uno a otro, déjalo a El ser nuestra comunión. AMEN.
(Tomado de nuestro portal: www.usccb.org/hispanicaffairs)
Tenemos el agrado de actualizar para nuestros lectores los cambios, tanto en cifras como en porcentajes, de la población hispana en cada uno de los estados y en el Distrito de Columbia. La información que ofrecemos abajo fue obtenida del portal del Buró del Censo de Estados Unidos. Si desea más información sobre cualquier ciudad o pueblo que cuente con más de 25,000 personas, visite: http://quickfacts.census.gov/qfd/index.html
7ma Conferencia Nacional Bienal de NCADDHM (Asociación nacional católica de directores diocesanos para el ministerio hispano)
Acompañamiento Pastoral: Haciendo Camino al Andar
26-29 de junio de 2007
Minneapolis, MN
¡Reserve la fecha!
Durante una Misa y ceremonia en la Catedral del Santísimo Sacramento en Sacramento, el obispo William K. Weigand empezó la parte inicial que hace la diócesis para el proceso que podría resultar en la canonización del difunto Obispo Auxiliar de Sacramento, Alphonse Gallegos.
La Diócesis de Sacramento está empezando el proceso para el obispo Gallegos a pedido de su orden religiosa, los Agustinos Recoletos. Esta es la primera vez que la diócesis ha iniciado un proceso para una persona hacia la santidad. Familiares y simpatizantes del obispo Gallegos, así como miembros de su orden religiosa, estuvieron presentes en la Misa del 4 de diciembre pasado.
El obispo Gallegos vivió en la zona de Sacramento desde 1979 hasta su muerte que fue causada por un accidente automovilístico cerca de Yuba City, el 6 de octubre de 1991. De 1979 a 1981, prestó servicios como primer director de la División para Asuntos Hispanos de la Conferencia Católica de California. El 4 de noviembre de 1981, fue ordenado como obispo auxiliar del obispo Francis A. Quinn y fue el primer obispo hispano que se nombraba a la capital del estado desde 1861.
Como obispo auxiliar sirvió como vicario general para el apostolado hispano y vicario para las comunidades étnicas en la diócesis. Prestó servicios en las parroquias de Santa Rosa y de Nuestra Señora de Guadalupe en Sacramento.
El obispo Gallegos “se preocupó especialmente de los pobres, de los marginados y de la juventud sin iglesia. Estos grupos ocuparon un lugar especial en su ministerio pastoral,” dijo el padre James McGuire, Agustino Recoleto y párroco asociado de la parroquia de San Benedicto en Montebello.
El padre McGuire fue profesor del obispo Gallegos cuando éste estudió en el Monasterio de Tagaste en Suffern, N.Y. y, cuando estuvo de jefe provincial, nombró al obispo Gallegos como párroco de la Parroquia de San Miguel en la zona de Watts, en Los Angeles, donde creció el obispo Gallegos.
El obispo fue uno de once hermanos y nació en Albuquerque, N.M., el 20 de febrero de 1931.
Muchos no sabían que el obispo Gallegos, desde que nació, había sufrido de una severa miopía y que estaba casi ciego, dijo el padre McGuire. Antes de entrar al seminario, el obispo se sometió a una serie de infructuosas operaciones a la vista.
“Su deseo más grande era ser sacerdote,” dijo el padre McGuire. “Cuando él estuvo encargado de los novicios (en Kansas City, Kansas), me di cuenta como se relacionaba con la gente y como les gustaba estar con él. Sentían que él era un verdadero amigo. Cuando lo nombré párroco (de San Miguel), yo sabía que le ayudaría a la gente a resolver sus problemas”.
El padre McGuire dijo que, frecuentemente, el obispo Gallegos pasaba sus vacaciones de verano con los trabajadores agrícolas en el valle central de California. “El siempre se preocupó por los migrantes y por otras personas que necesitaban ayuda y que no tenían a ningún grupo que abogara por ellos”, dijo.
El proceso de la iglesia que lleva a la canonización consiste en tres pasos principales. Primero es la declaración de las virtudes heroicas de la persona luego de la cual la iglesia le da el título de Venerable. Segundo es la beatificación, luego de la cual se le llama Beato o Beata. El tercero es la canonización o declaración de santidad.
Durante el proceso de canonización, se presenta a la iglesia evidencia de presuntos milagros. En general, se necesita que la iglesia acepte dos milagros que hayan ocurrido mediante la intercesión del presunto santo. Durante este proceso inicial, un tribunal nombrado por el obispo Weigand examinará todos los aspectos de la vida del obispo Gallegos. Ellos entrevistarán a testigos, analizarán su labor y revisarán los documentos y testimonios sobre su vida, sobre sus virtudes y su santidad.
Si las conclusiones del tribunal responden al criterio establecido, los resultados se presentan a la Congregación para las Causas de los Santos en el Vaticano, la cual determinará si procede o no con la causa, dijo el padre McGuire. La investigación puede darse por terminada en cualquier punto del proceso si el obispo Gallegos no satisface el criterio de “virtud heroica”, agregó. “Este es el inicio de un proceso muy largo—esto puede tomar décadas”, dijo el padre McGuire. “Si el Señor no interviene y concede dos milagros, no se prosigue con el proceso. El Señor es quien tendrá la última palabra en esto”?
Deseo de pareja es que todos sepan comportarse bien en la Misa
Seguro que cuando nos invitan a la casa de otras personas, nos comportamos de lo más bien y enseñamos a nuestros hijos a hacer lo mismo. Si la invitación fuese a la casa de Dios, el comportamiento debería ser 10 veces mejor. Nos es fácil imaginar cómo se comportaría Jesús en casa de su Padre: Se vestiría con la ropa apropiada, no estaría chismoseando y escucharía a Dios como un niño que desea escuchar todo lo que su padre tiene que decir. Pero, ¿que diría Dios de tus modales después que te hayas ido de su casa?
John y Joan Scornaienchi, feligreses de la Parroquia de St. Louis en Clarksville y de la Iglesia de la Resurrección en Ellicott City, son especialistas en etiqueta y protocolo. Por medio de su compañía Ambassador Protocol, la misión de ellos es concientizar a los demás sobre su conducta personal, dentro de sus relaciones sociales y profesionales.
“Vemos nuestra misión de promover cortesía y urbanidad como un llamado de Dios y nos sentimos felices de tener la oportunidad para hacer esta labor”, dijo John Scornaienchi. Ellos están haciendo planes para ofrecer algún tipo de capacitación en los lugares donde las personas rinden culto y en organizaciones católicas, incluyendo recomendaciones sobre etiqueta en la Misa. Aunque son testigos de que muchas familias y muchos niños se portan bien en la iglesia, los Scornaienchi creen que es necesario dirigir más apoyo y atención para que todo sea como deben ser.
A veces la Misa está llena de distracciones: personas que llegan tarde, personas que conversan, niños malcriados y personas que se van antes de tiempo. “Todo en la vida tiene normas, inclusive la iglesia”, dijo Joan Scornaienchi. “¿Cómo podemos rezar si, a la vez, vemos que hay niños que están correteando por los pasadizos?” preguntó. “Necesitamos recordarles a los adultos lo que todos aprendimos de niños, y enseñar a nuestros hijos a tratar a Dios con respeto. Si no enseñamos a los niños a respetar la casa de Dios, entonces ¿qué podemos esperar de su comportamiento en la escuela, en los deportes o cuando conduzcan un auto?”
Ya que los Scornaienchis son conferencistas están familiarizados con las distracciones del público.
Ellos ofrecen capacitación en protocolo y en etiqueta a las corporaciones, escuelas, restaurantes, lugares de reunión para asuntos cívicos e iglesias. “Lo que se entiende por etiqueta apropiada es el establecimiento de relaciones y ésta puede aplicarse a toda área de tu vida”, dijo Joan Scornaienchi. Aquí mencionamos algunas pautas ofrecidas por la pareja:
Vestimenta: Honrar el concepto de vestir sus mejores ropas; las personas que van a la iglesia deberán vestirse en forma conservadora. Para los caballeros es apropiado, aunque no requerido, usar saco y corbata. Las damas deberán usar vestidos, faldas o pantalones modestos; no usar “tank tops”, faldas cortas o vestimenta apretada.
Llegada: Llegar a la Misa con 10 minutos de anticipación. Esto disminuye las distracciones y da tiempo para acomodarse. Los que llegan tarde deberán esperar que los acomodadores los sienten para no interrumpir el servicio ni a la congregación.
Al ingresar a la iglesia: El bendecirse con agua bendita depende de cada persona pero, como señal de respeto al Santísimo, uno deberá hacer una genuflexión antes de tomar asiento y avanzar hasta el centro de la banca para acomodar a las demás personas que lleguen después de ustedes.
Silencio: La liturgia no es el momento para socializar con amigos o para preparar el sobre de la ofrenda. En vez de eso, siéntese en silencio o rece. Apague su celular o su ubicador personal.
Arrodillarse: El respeto por la Eucaristía exige que nos arrodillemos sin recostarnos en la banca. Bajar el reclinatorio con cuidado, tratando de no hacer ruido. Las personas enfermas o discapacitadas, pueden permanecer sentadas.
La señal de la paz: Las personas usualmente se dan la mano o se dan un beso rápido en la mejilla, pero si usted tiene tos o un resfrío, puede decir cortésmente “la paz sea contigo”, sin dar la mano.
Comunión: Recibir la Eucaristía con reverencia, inclinando la cabeza y respondiendo “Amén”. Si recibe la hostia en la mano, colocar la mano izquierda encima de la derecha (al revés si es zurdo) elevando un poco los brazos. Nunca debe tener chicles o caramelos en la boca cuando vaya a recibir la hostia.
Al salir de la iglesia: La Misa termina con un himno de clausura. No es correcto retirarse antes que termine el himno. Haga una genuflexión mirando hacia el altar antes de salir de la banca o cuando ya se encuentre fuera de la banca.
COORDINADOR PARA FORMACIÓN EN LA FE
Providence, Rhode Island
Una parroquia en Providence, Rhode Island desea contratar un(a) coordinador(a), a medio tiempo, para que dirija a una comunidad multicultural muy dinámica implementando la formación en la fe para todos los feligreses. Requisitos: conocer la fe católica; excelente habilidad interpersonal y de organización; dominio del inglés y el español. La posición es pagada y hay la posibilidad que se incluya alojamiento y comida. Enviar su currículo a:
Parish Search
P. O. Box 6365
Providence RI 02940
DIRECTOR DIOCESANO PARA EL APOSTOLADO HISPANO
Richmond, Virginia
La diócesis católica de Richmond, Virginia, busca un director(a) a tiempo completo para el apostolado hispano. La persona seleccionada colaborará con parroquias y otras oficinas diocesanas en la evangelización, formación y capacitación de los hispanos, animándolos para el servicio y el liderazgo en todos los niveles de la Iglesia y la comunidad; fomentando el reconocimiento que los hispanos católicos son integral para la vida de la iglesia; apoyando, celebrando y compartiendo la cultura, valores, idioma y espiritualidad de los hispanos con la Iglesia y la comunidad.
La persona deberá ser católica practicante y comprometida al mejoramiento de la comunidad hispana; se prefiere una maestría en un campo afín; deberá dominar el inglés y el español—escrito y hablado—y saber de computación; se requiere capacidad de liderazgo y de organización así como experiencia pastoral y administrativa para trabajar con hispanos y habilidad para trabajar con grupos diversos de personas. La fecha límite para enviar su solicitud es el 5 de setiembre de 2006. La plaza estará disponible en enero del 2007. Los interesados deberán enviar una carta indicando su interés y una solicitud diocesana a dmahanes@richmondiocese.org, o por correo a:
D.G. Mahanes
Director of Human Resources
Catholic Diocese of Richmond
811 Cathedral Place
Richmond, VA 23220
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