Quien organice la sesión debe tener en cuenta todos los detalles necesarios
para que haya un ambiente de hospitalidad, de manera que todos se sientan
bienvenidos, se conozcan mutuamente y se sientan cómodos estando juntos. En los
grupos que ya lleven tiempo reuniéndose así, este ambiente ya estará establecido.
Los grupos nuevos tendrán que estar más atentos para crear este ambiente desde
un principio. Una dinámica al principio de la primera sesión, mediante la que
los participantes compartan por qué están interesados en formar parte del grupo,
los ayudará a todos a conocerse mutuamente más rápidamente.
Oración inicial
Dependiendo de lo que prefiera el líder de la sesión, la oración inicial
puede ser bien espontánea, o bien se puede usar un texto preparado con
antelación. Si el grupo se siente cómodo cantando, entonces se debería elegir
un canto apropiado. La siguiente oración puede ser usada al principio de cada
sesión:
Oremos: (Haga una pausa lo
suficientemente larga como para que todos, en silencio, se concentren y
preparen para la oración.)
Dios del amor, te damos gracias por la oportunidad de reunirnos en nombre de
tu hijo, Jesucristo. Ayúdanos a dejar de lado cualquier cosa que nos pueda
distraer de estar totalmente presentes en este momento. Ayúdanos ser concientes
de que tú estás con nosotros, como el Consolador, el Espíritu de la verdad, quien
nos reúne a su alrededor en amor y paz. Abre nuestros corazones y mentes para
que podamos compartir nuestra fe y buscar tu consejo. Danos valentía para
profundizar en cómo tú nos llamas a vivir como tus discípulos en un mundo
complejo y confuso. Muéstranos cómo participar fielmente en la vida pública en
un país que proclama "Confiamos en Dios". Te lo pedimos por Cristo, nuestro
Señor. (Amén).
El líder debe presentar el tema principal de la reunión, explicando que el pasaje bíblico elegido complementa el tema de la sesión. Entonces, el líder u otra persona elegida, proclama la lectura.
Lectura de…
Una vez proclamada la lectura, se guarda un breve momento de silencio. A
continuación el líder pregunta:
¿Qué palabra o frase les llamó la atención? ¿Qué palabra o frase reverbera en su corazón en este momento? Simplemente digan en voz alta esa palabra o frase.
Cuando todos hayan tenido la oportunidad de participar, el líder invita a todos a escuchar la lectura una vez más. Es conveniente que una persona diferente a la primera proclame por segunda vez la lectura.
Lectura de…
A continuación el líder invita a todos a compartir con el grupo lo que han
escuchado en la lectura. Si es necesario coordinar el periodo de
compartimiento, entonces se puede usar una de las preguntas para el diálogo que
se ofrecen con cada pasaje bíblico.
El líder recuerda al grupo, a modo de transición entre el compartir la fe y la siguiente actividad, el tema elegido para la sesión e invita a todos a que escuchen la lectura seleccionada para complementar el tema. El líder le pide a un miembro del grupo, quien debería de haber recibido el texto con antelación, que lea el pasaje en voz alta.
Lectura de…
Después de la lectura, el líder invita a los participantes a que compartan
sus reacciones y guía al grupo en el diálogo. Si necesita ayuda para orientar
el diálogo, entonces puede usar una de las preguntas que se sugieren con la
lectura. El líder, sin ser dominante, anima a los participantes a que
establezcan vínculos entre la lectura bíblica/compartimiento de fe y el diálogo
en torno a la participación fiel en la vida pública.
El líder termina la sesión invitado a todos a orar. Una manera ideal de hacer esto es pidiendo a los participantes que nombren en voz alta las necesidades que surgieron en sus corazones durante el diálogo. Respondan a cada petición recitando alguna respuesta común, como "Te lo pedimos, óyenos". Pueden terminar las peticiones dándose la mano y recitando juntos el Padrenuestro. Si el grupo quiere cantar, entonces canten un canto apropiado. La sesión debería terminar con un periodo para socializarse y compartir algo de comida.
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