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Guía familiar de Ciudadanos fieles para la responsabilidad cívica

 
En la declaración Formando la conciencia para ser ciudadanos fieles, los obispos de los Estados Unidos nos recuerdan que “En la Tradición de la Iglesia, ser ciudadanos responsables es una virtud y la participación en la vida política es una obligación moral” (Núm. 13). Las decisiones que tomamos como ciudadanos acerca de quién nos liderará y qué políticas serán puestas en práctica tienen importantes dimensiones morales y éticas.

El lugar más importante para compartir y reflexionar acerca de este mensaje es en nuestras familias. Aunque usar en un contexto familiar una declaración como Ciudadanos fieles – escrito obviamente para una audiencia adulta – es siempre un reto, ¡es un reto que bien vale la pena! La responsabilidad civil comienza con los adultos de la familia.

Algunos síes y noes

Sí, demuestre a sus hijos que se preocupa por los temas y cuestiones tratados en esta declaración. Exprese sus opiniones o creencias respecto a estos temas y comparta las preguntas que tiene acerca de los temas o los candidatos. Busque oportunidades para decir cuál es su postura respecto a cierta cuestión o el porqué apoya a cierto candidato. No fuerce a sus hijos a adoptar su misma postura o a apoyar a su candidato. No les sermonee, ni intente convertirlos.

Sí, pídales que compartan sus opiniones, preguntas y preocupaciones. Sea genuino en su interés por esto y escuche de verdad lo que tengan que decirle. No se preocupe si están de acuerdo con su posición o incluso si no lo están con todas las posiciones expresadas en Ciudadanos fieles (la mayoría de los temas tratados en la declaración son muy complejos, incluso para los adultos). Lo más importante es que sus hijos sean conscientes de estos, se preocupen por ellos y que piensen acerca de estos temas en términos morales.

Sí, demuestre que verdaderamente respeta diferentes puntos de vista acerca de los temas y los candidatos; que buenas personas pueden estar en desacuerdo sobre cuestiones específicas sin guardarse rencor por ello.

Sí, involúcrese usted mismo. Si cree profundamente en algún tema o candidato – y esperemos que lo haga – entonces desarrolle un papel activo. Es un cliché, pero las obras dicen mucho más que las palabras, especialmente a nuestros hijos. Busque actividades en las que sus hijos o toda su familia se puedan involucrar junto con usted (por ejemplo, marchas a favor de la vida, proyectos para limpiar el medioambiente, diseñando carteles para una campaña, yendo de casa en casa o repartiendo propaganda para promover a un candidato, participando en reuniones políticas, escribiendo cartas a los cargos públicos). No los obligue, ni avergüence para que participen, pero invítelos y anímelos, haciendo que sean libres para elegir si participan o no. Por supuesto que prometer a los niños una pequeña recompensa si participan en una actividad ¡es un medio excelente para animarlos a hacerlo! La acción social y los helados son cosas que simplemente van bien juntas.

Sí, vote y hágale saber a sus hijos que el votar es para usted una prioridad. Lleve a sus hijos con usted cuando vaya a votar. Miren juntos en la televisión los programas con los resultados electorales y dialoguen acerca de lo que estos implican.

Aumentando el nivel de conciencia de las familias

Usar Ciudadanos fieles con su familia requiere ser creativos, organizar actividades familiares interesantes y aprovechar las oportunidades que se presenten. He aquí algunas sugerencias:

  • Use la televisión como recurso. Busque programas que traten de alguna manera los temas mencionados en la declaración. Algunos ejemplos serían un programa de noticias, un documental o una serie de comedia que esté tratando algún tema político o social actual. La clave está en buscarlo con antelación y verlo juntos. A menudo es eficaz si usted “causalmente” entra mientras que sus hijos lo están viendo y se sienta con ellos. O quizás sea necesario decidir con antelación que verán juntos un programa en específico. Sea la forma en la que lo haga, lo más importante es que conversen acerca del tema del programa. Como se mencionaba anteriormente, comparta sus opiniones y escuche las de sus hijos sin juzgarlos. A veces la única oportunidad para hablar es hablarle a la televisión, pero no importa. Sus hijos lo escucharán a usted.
  • Pregunte, pregunte, pregunte. La declaración de los obispos enumera “Objetivos para la vida política”. Reformule estos objetivos como si fueran preguntas de forma que los jóvenes se identifiquen con ellos. He aquí algunos ejemplos: “¿Me pregunto cuanto gana la persona que cose la ropa que compramos o cuánto dinero del que pagamos por la comida recibe el granjero que la cultivó?”, “¿Por qué hay tanta gente pobre cuando hay tantos ricos?”, “¿Me pregunto cómo conseguiríamos cuidado médico si no tuviéramos el seguro médico que tenemos?”. Si las preguntas los llevan a dialogar en mayor profundidad, entonces quizás usted o sus hijos tengan que investigar un poco más los temas. 
  • Miren los carteles y anuncios televisivos de los distintos candidatos y critíquenlos en familia. ¿Tratan los candidatos algunos de los temas que se mencionan en la declaración? ¿Cómo lo hacen?
  • Elijan unas pocas y breves citas de la declaración, reformúlelas para que las entiendan los niños y colóquenlas en la puerta de la nevera. He aquí algunas posibilidades: “La respuesta a la violencia no es más violencia”, “Cada niño debería tener la oportunidad de nacer y sentirse bienvenido”, “Haz que las necesidades de los pobres sean una prioridad”, “Una vivienda segura y asequible debería estar a disposición de todas las personas”. Intente encontrar candidatos o cargos públicos que apoyen estas posiciones por medio de sus políticas y acciones.
  • Como oración a la hora de cenar los días antes de las elecciones (normalmente el primer martes de noviembre), lea una de las citas bíblicas que se mencionan en la declaración. 
  • Pregunte en su biblioteca local acerca de libros infantiles buenos que traten estos temas. Algunos de los libros del Dr. Seuss son materiales excelentes para esto. Los bibliotecarios especializados en libros infantiles le pueden ayudar mucho. 
  • Dedique una noche en familia a la ciudadanía. Elijan una o dos temas de la declaración que sean de especial interés para su familia. Por ejemplo, si tienen algún pariente mayor que viva en una residencia para ancianos, entonces quizás quieran elegir como tema sobre el que dialogar la cuestión del cuidado médico o la reforma del Medicare. Si saben de alguien que haya sido víctima de la violencia, quizás quieran enfocar el diálogo a la legislación de armas de fuego. Haga una lista de cómo este tema afecta, o podría afectar, a su familia. Elaboren una declaración familiar que resuma su posición acerca del tema. Escriban la declaración en forma de carta y envíenla a uno de los candidatos, invitándolo a que les responda con sus comentarios. Terminen la noche con “helados patriotas”: helado de vainilla con sirope de fresas y arándanos o con frutas del bosque, si estas están disponibles.  
  • Identifiquen algunos héroes –personas que tomaron una decisión firme acerca de estos temas – de quienes su familia pueda aprender algo. La beata Teresa de Calcuta, el arzobispo Oscar Romero, Dorothy Day, César Chávez y Gandhi son algunos ejemplos de héroes, pero es probable que usted pueda encontrar también otros héroes locales. Su biblioteca pública es un gran recurso, así como lo son las oficinas de acción social, paz y justicia, y de a favor de la vida de su diócesis.
  • Con hijos más mayores, reflexionen y obren según El llamado a ser familia, comunidad y partícipes, del panfleto de la Campaña Católica para el Desarrollo Humano o usen la versión de Internet (sólo en inglés). Céntrense en los capítulos 1 y 2, tituladas “El Llamado a Ser Familia” y “El Llamado a Ser Comunidad.” Vea las publicación de la USCCB, Núm. 5-189 (English) o 5-835 (Español), y www.usccb.org/cchd/FamilyBkInternet.pdf (solo en inglés







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