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Orando Como Un Ciudadano Fiel

 

Nuestra forma de actuar como Ciudadanos Fieles debería surgir de nuestra oración. Cuando oramos, tenemos una experiencia de Dios y recordamos que él está en nosotros y en todas las demás personas, que hemos sido hechos a su semejanza y que gozamos de una dignidad inherente. Si verdaderamente queremos ser ciudadanos fieles, entonces debemos saber cómo acercarnos a Dios en la oración, cómo reconocerlo en nosotros mismos y en los demás, y cómo escuchar las maneras en que nos está llamando a contestarle.

Nueve formas nuevas de orar

Intenta todas estas maneras de orar como ciudadano fiel, así como otras ideas creativas que tú te hayas podido imaginar. Una vez hecho esto, usa la que más te ayude. Úsala una y otra vez, convirtiéndola en un hábito de tu vida diaria para ser así un ¡”orador” justo y un ciudadano fiel!

Oración del periódico: 

Busca en un periódico impreso o digital algún artículo relacionado con una de los temas mencionados en Ciudadanos Fieles. Recorta (o imprime) el articulo y llévatelo a algún lugar tranquilo donde puedas orar. Piensa sobre cómo este tema o situación afecta la dignidad humana. Pide por la sanación que otorga Dios y por la transformación de todos aquellos quienes son afectados por la situación, por los legisladores y por los ciudadanos como tú. Pregúntale a Dios cómo te está pidiendo que respondas a esa situación.

Convirtiéndote en un personaje de las parábolas: 

Lee detenidamente uno de los siguientes relatos evangélicos: Juan 5:1-15, Lucas 8:40-56, Marcos 1:40-45, o Mateo 20:29-34. A continuación, léelo una segunda vez, imaginándote a ti mismo como una de los personajes del relato con quien Jesús se relaciona. Imagínate cómo sería estar en el lugar de esa persona. ¿Cómo te sientes antes de encontrarte con Jesús? ¿Cómo te sientes físicamente (¿qué sienten tus cinco sentidos en ese momento y lugar?)? ¿Cómo te sientes emocional y espiritualmente? ¿Qué sucede cuando te encuentras con Jesús? ¿Qué sientes? Imagínate cada detalle de la historia. A continuación, imagínate de nuevo la historia, pero esta vez sustituye al personaje por alguien de hoy en día como, por ejemplo, una persona sin hogar o un enfermo de cáncer o SIDA sin seguro médico. Deja que este ejercicio te lleve a una oración por quienes sufren en este mundo. Ora por la justicia y para que lleves a cabo tu misión de hacer que la justicia se haga realidad.

Escribiendo un diario sobre Ciudadanos Fieles

Lee detenidamente la siguiente cita de Ciudadanos Fieles y escribe en tu diario de oración lo que te llame la atención de la cita y cómo esto te afecta a nivel personal. Reza pidiendo que entiendas la llamada que Dios te hace y aceptes la gracia de responderle.
9. La obligación de la Iglesia de participar en la formación del carácter moral de la sociedad es un requisito de nuestra fe. Es una parte esencial de la misión que hemos recibido de Jesucristo, quien nos ofrece una visión de la vida que nos ha sido revelada en la Sagrada Escritura y la Tradición. Haciendo eco del Concilio Vaticano II: Cristo, la Palabra hecha carne, al manifestarnos el amor del Padre, también nos ha mostrado lo que significa verdaderamente ser humanos (ver Gaudium et Spes, no. 22). El amor que Cristo nos tiene nos permite ver con completa claridad nuestra dignidad humana y nos lleva a amar a nuestro prójimo como él nos ha amado. Cristo, el Maestro, nos muestra aquello que es verdadero y bueno, es decir, aquello que está de acuerdo con nuestra naturaleza humana, como seres libres e inteligentes creados a imagen y semejanza de Dios y dotados por el Creador con dignidad y derechos.

10. Lo que la fe nos enseña acerca de la dignidad de la persona humana y de la santidad de cada vida humana, nos ayuda a ver con más claridad las verdades que también nos son transmitidas mediante el don de la razón humana. En el centro de estas verdades está el respeto por la dignidad de cada persona. Esta es la esencia de la doctrina moral y social católica. Como somos personas tanto de fe como seres racionales, es apropiado y necesario que llevemos al ámbito público esta verdad esencial acerca de la vida y dignidad humana. Estamos llamados a practicar el mandamiento de Cristo “que se amen los unos a los otros” (Jn 13:34). También estamos llamados a promover el bienestar de todos, a compartir nuestras bendiciones con los más necesitados, a defender el matrimonio y a proteger la vida y la dignidad de todas las personas, especialmente de los débiles, los vulnerables y los que carecen de voz. El Papa Benedicto XVI explicó en su primera encíclica, Deus Caritas Est¸ que “la caridad debe animar toda la existencia de los fieles laicos y, por tanto, su actividad política, vivida como ‘caridad social’” (no. 29).

 

A.C.t.O.S.: 

Estas son las siglas de Adorar, Confesar tu arrepentimiento, Ofrecer gracias y Suplicar. Puedes usar estas siglas para que te ayuden a orar por los temas que te preocupan y para que actúes como un ciudadano fiel.

Adorar y alaba a Dios por el amor que tiene a la humanidad y por haber creado a cada ser humano con dignidad. Expresa tu asombro por la vida, la belleza y por la bondad de los seres humanos. 

Confesar tu arrepentimiento por alguna situación – un pecado social o colectivo de la humanidad – que afecta al mundo de hoy. Esta podría ser la pobreza, el aborto, la destrucción del medio ambiente u otro tema mencionado en Ciudadanos Fieles. Dedica algo de tiempo a reconocer que quizás tú también hayas participado en este pecado o situación colectiva, a lo mejor habiendo dejado de hacer algo al respecto. 

Ofrecer gracias a Dios por el perdón que nos ofrece y por seguir teniendo esperanza en el mundo y en los seres humanos a pesar de nuestros fallos. Expresa tu gratitud por los talentos que Dios ha dado a los seres humanos y por la inspiración que nos lleva a usar estos talentos para tratar situaciones como las que has mencionado. 

Suplicar es otra palabra que significa “rogar” o “pedir”. Pídele a Dios que nos ayude a encontrar una solución positiva a la situación que hayas identificado, para que se ponga fin a la injusticia social. Pídele que te ayude a reconocer cómo estás llamado a involucrarte en la búsqueda de una solución a esa situación. Invita al Espíritu Santo a que llene tu corazón y te inspire.

Oración del mapa: 

Usando un mapamundi o globo terráqueo, elige un país del que no sepas mucho. Visita la página, en inglés, de asuntos internacionales de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos o la página, también en inglés, del mapa de Catholic Relief Services, la organización de ayuda internacional de la Iglesia católica norteamericana, para informarte sobre qué situaciones pueden estar afectando a ese país. También puedes visitar la página Web en español de la asociación de Caritas que agrupa a las organizaciones caritativas de la Iglesia católica en los países  de Latinoamérica y del Caribe. Dedica algo de tiempo a orar en silencio por los ciudadanos de ese país.


Simplemente escucha: 

Para mucha de las personas más santas de la historia de la humanidad, el escuchar era una de los elementos más importantes de su oración. Para practicar el “simplemente escuchar”, busca un lugar tranquilo donde nadie te vaya a molestar durante 10-15 minutos. Siéntate o arrodíllate en una posición cómoda y erguida. Respira profundamente varias veces, sé consciente del aire que entra y sale de tus pulmones y date cuenta del silencio a tu alrededor. Pregúntale a Dios qué es lo que le gustaría decirte a ti y al mundo sobre los temas sociales que te preocupan. Intenta sentir el amor que Dios te tiene, así como sus otros sentimientos por ti, tu comunidad y el mundo entero. Quizás quieras sentarte en silencio y sin moverte, o a lo mejor escribir, lo que crees que Dios puede estar diciéndote a ti, a tu comunidad y al mundo.

Los profetas del Antiguo Testamento y tú: 

En un lugar tranquilo donde nadie te vaya a molestar, lee detenidamente uno de los siguientes pasajes del Antiguo Testamento: Jeremías 1:4-10 y 22:1-3; o Isaías 58. En silencio, reflexiona acerca de las siguientes preguntas: ¿Qué te llama la atención de la lectura? ¿Qué le decía Dios a su pueblo por medio del profeta? ¿Qué puede estar diciendo la lectura al mundo de hoy? ¿Estás dispuesto a ser profeta hoy en día? ¿Qué mensaje puede Dios estar llamándote a proclamar? Pide a Dios que esté contigo y que te guíe a medida que reflexionas sobre estas preguntas. Ora para tener la fortaleza de responder a lo que Dios pueda estar pidiendo de ti.

Caja de oración: 

Crea tu propia caja de oración usando una caja de zapatos, u alguna otra de un tamaño similar. Quizás quieras envolverla con papel de regalo, decorarla de alguna manera o simplemente dejarla como está. Escribe en pequeños trozos de papel los temas que te preocupan como Ciudadano Fiel (por ejemplo: la pena de muerte, la eutanasia, la guerra, etc.). Deposita los papeles en la caja. Durante tu oración diaria, saca uno o dos papelitos de la caja y reza por quienes se sienten afectados por esos temas, por los legisladores y para que escuches cómo Dios puede estar llamándote a responder a esa situación.


Sirviendo en oración:

Ver a Dios en los pobres e indefensos te puede ayudar a promover la justicia. Haz un esfuerzo especial por dedicar algo de tiempo a una comunidad de personas necesitadas, como por ejemplo visitar a los ancianos en una residencia para la tercera edad o servir comidas para a personas sin vivienda. Antes de empezar tu experiencia de servicio, pídele a Dios que esté contigo y te ayude a reconocer su presencia en cada una de las personas con quien te vas a relacionar. Mientras que sirves a los demás, se especialmente consciente de la presencia de Dios en cada una de las personas a las que sirves y de la dignidad que tiene cada una de ellas. Quizás quieras recitar una pequeña oración antes de relacionarte con las personas y/o servirles (podrías decir, por ejemplo: “Querido Dios, ayúdame a reconocer que estás presente en esta persona que has creado a tu imagen  y semejanza”).  Cuando hayas acabado tu experiencia de servicio, ve a un lugar tranquilo para reflexionar sobre cómo descubriste a Dios en cada una de las personas con las que te relacionaste. Intenta acordarte de algunos detalles de cada individuo que conociste. Pídele a Dios que bendiga a cada uno de ellos y pregúntale a Dios cómo puede estar llamándote a que hagas algo respecto a las causas raíces de los retos que afrontan las personas a quienes serviste.

 



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