Adviento 2004: preparación catequética para JMJ
Reflexión
Sólo faltan algunos meses para iniciar los festejos de la Jornada Mundial de la Juventud programados para agosto de 2005 en Colonia, Alemania. Peregrinos de todas partes del mundo están ocupados preparándose para este evento en el cual se reunirán con católicos de muchos y diversos países para dar culto al Señor y cantar sus alabanzas.
La preparación para un peregrinaje toma mucho tiempo y labor y requiere prestar especial atención a detalles que no nos son familiares como, por ejemplo, recaudar fondos, obtener los permisos médicos necesarios, asegurar que los trámites de viaje (pasaporte, visa) estén en orden, y hacer las reservaciones de vuelo y de alojamiento. Los peregrinos también están muy ocupados preparándose espiritualmente para el viaje, participando en sesiones catequéticas para estar plenamente preparados para tan importante evento.
Vale la pena que nos esforcemos para planificar nuestra participación en la Jornada Mundial de la Juventud. Con el inicio de Adviento, Jesús nos recuerda que debemos estar preparados para nuestro encuentro con Él y dispuestos a acoger su reino todos los días y en todo momento. El compara estos tiempos actuales con el tiempo de Noé: “No se dieron cuenta de nada hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos. Lo mismo sucederá con la venida del Hijo del Hombre” (Mt 24:39). Aquellos que estén preparados para la venida del Señor serán recibidos en el reino. Los que no estén, serán abandonados y destruidos.
¿En qué manera afectan las palabras de Jesús al enfoque que tu grupo le ha dado a su preparación para la Jornada Mundial de la Juventud? Quizás su preparación haya sido mayormente introspectiva. Pueda ser que otros adolescentes y jóvenes como ustedes se hayan quedado en la periferia preguntándose por qué ustedes están poniendo tanto tiempo, esfuerzo y dinero para viajar a otro continente para un “evento de la iglesia”. Deja que el tiempo de Adviento sea el momento para que tu grupo comparta con los demás en la parroquia y en la comunidad a dónde van, qué van a hacer, por qué es importante para ustedes su participación y la manera en la que ellos pudiesen participar.
Esto se puede hacer de varias maneras. Por ejemplo:
- Colocar una mesa para dar información después de la Misa. Colocar fotos de los momentos de preparación y folletos e información para el viaje (ver www.wydusa.org o www.wyd2005.org).
- Invitar a otros feligreses, compañeros de estudio y vecinos de su localidad para que sean “peregrinos compañeros” con los que van en su grupo. Estos compañeros pueden ser incluidos en muchos de los eventos de preparación, incluyendo las sesiones catequéticas. Durante el tiempo que estén de viaje en la Jornada Mundial de la Juventud, los peregrinos y sus compañeros pueden escribirse vía correo electrónico o carta.
- Patrocinar un servicio de oración de Adviento en el cual animen a los peregrinos y a los que no están participando en los eventos en Colonia a que oren por cada uno.
Jesús nos advierte que estemos preparados.”porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que menos esperan” (Mt 24:44) ¡Esta preparación debe empezar ahora!¡Debe ser continua! ¡Debe ser para todos!
Instrucción
- Iniciar un diálogo sobre lo que significa estar preparados. Hablar sobre diversas situaciones en la vida de los adolescentes y de los jóvenes para las cuales ellos tendrían que hacer preparativos especiales. Por ejemplo:
- tomar cursos especiales para prepararse para los exámenes de ingreso a la universidad o para seguir estudios superiores
- entrenar y hacer pruebas de resistencia para prepararse para correr una carrera o maratón
- solicitar un empleo o una nueva oportunidad para su carrera
- asistir a retiros o reuniones con sacerdotes y parejas casadas para prepararse para el matrimonio.
- Establecer una relación entre el diálogo y los preparativos que ellos han hecho como peregrinos para asistir a la Jornada Mundial de la Juventud 2005. Llamar a algunos voluntarios para que compartan 1) la manera en la que se están preparando personalmente, 2) la manera en la que el grupo se está preparando, y 3) la manera en la que involucrarán a los demás feligreses, compañeros de estudios y de trabajo, y a la gente de su vecindad y comunidad en preparación para la Jornada Mundial de la Juventud 2005.
- Presentar el tema de la Jornada Mundial de la Juventud y su contexto: “Venimos a adorarlo” basado en Mateo 2:8. Destacar la necesidad de dejar todo para venir a adorar a Jesús en cualquier momento. Hacer que los peregrinos se imaginen a los Reyes Magos siguiendo al lucero de la mañana, haciendo los preparativos basados en la astronomía, y dejando atrás los acontecimientos cotidianos para ir y adorarlo.
- Hacer referencia a las palabras del Evangelio del domingo: “Por eso, estén también ustedes preparados, porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que menos esperan” (Mt 24:44). Pedir a los peregrinos que piensen en una de las cosas que harían para estar preparados para encontrar y adorar al Señor. Llamar a algunos voluntarios para que compartan sus ideas. Escribirlas en la pizarra o en un papelón para que todos puedan leerlas.
Respuesta
- Preparar varios juegos (sets) de tarjetas de 3” x 5” (un juego para cada participante) para que completen las siguientes frases:
- Si yo supiera que Jesús iba a venir mañana a la tierra, yo....
- Estoy participando en la Jornada Mundial de la Juventud porque….
- Una de las maneras en la que adoro al Señor es….
- Mis amigos y mi familia están apoyando mi participación en la Jornada Mundial de la Juventud así:….
- Creo que el mundo estaría mejor preparado para recibir a Jesús si….
- Lo que me impide entregar toda mi vida a Cristo es….
- La razón por la cual he entregado toda mi vida a Cristo es….
- Dar un tiempo a los participantes para que piensen a solas (unos 20 minutos) sobre estas frases y las completen por escrito.
- Cuando haya terminado el tiempo, pedir que coloquen las tarjetas en orden, poniendo encima la que les tomó más tiempo en responder.
- Llamar a algunos de ellos para que lean lo que han escrito en la tarjeta que colocaron encima de todas las demás. Hacerles algunas preguntas. Si el grupo es grande, hacer esto en grupos pequeños.
- Hacer esto con los demás grupos y continuar compartiendo de la misma manera.
Acción
- Representar una de las ideas mencionadas en la sección de Reflexión para comprometer a otros feligreses, compañeros de estudios o de trabajo y miembros de la comunidad en los preparativos del grupo para la Jornada Mundial de la Juventud. Por ejemplo, en la mesa de información auspiciada por los peregrinos y programada para después de la Misa, apuntar los nombres de los feligreses que estén dispuestos a ser compañeros de oración y a escribirse con los peregrinos de la Jornada Mundial de la Juventud.
- Juntar a un peregrino con un feligrés (u otra persona de la comunidad). Invitar a dos o tres de estas personas a cada sesión catequética, de servicio o función social desde ahora hasta el momento en que parta el grupo para la Jornada Mundial de la Juventud. Estos invitados pueden participar en todos los ejercicios y actividades junto al resto del grupo.
- Asimismo, animar a los peregrinos a reunirse, todos los meses y en forma individual, con las personas asignadas a ellos. Podrían compartir una merienda o una taza de café juntos y así mantenerse informados sobre su vida de fe y sobre los preparativos para la Jornada Mundial de la Juventud.
- Una vez en Alemania, animar a los peregrinos a mantenerse en contacto con esas personas vía correo electrónico, o por carta, compartiendo con ellos lo que han ido escribiendo en su diario sobre sus experiencias en la Jornada Mundial de la Juventud.
Reflexión
Cuando algunos de los fariseos y saduceos llegaron para ser bautizados por Juan, éste los llamó “raza de víboras” y los retó a mostrar buenos “frutos” como prueba de su arrepentimiento.
Ustedes saben que las personas que respaldan sus palabras con buenas acciones son más dignas de respeto que aquellas que sólo hablan y hablan de lo que es bueno y correcto. Esto es muy cierto cuando buscamos que el Señor perdone nuestros pecados.
Tomemos en consideración las acciones del penitente en el Sacramento de la Penitencia:
El Sacramento de la Penitencia empieza con la contrición. Ésta es la primera acción para la conversión en la cual estamos verdaderamente arrepentidos de nuestros pecados y prometemos no volver a pecar. Cuando amamos a Dios por sobre todas las cosas experimentamos lo que se llama una “contrición perfecta”.
La confesión es la expresión externa de nuestro dolor y de nuestro deseo de aceptar responsabilidad por nuestros pecados. Quizás eso sea lo que Juan Bautista cuestionaba a los fariseos y saduceos. Ellos estaban en fila para recibir el bautismo sin haber siquiera dicho “lo siento”.
El proceso de conversión se completa con los esfuerzos que hace la persona para corregir los errores de su vida pasada y empieza una nueva vida sin pecado. Esta triple acción de conversión por parte del penitente—contrición, confesión y penitencia—es suplementada por las acciones del sacerdote quien le da la absolución en el sacramento de la confesión.
La sinceridad es un aspecto muy importante en el proceso de la conversión.
El Adviento es una buena oportunidad para que los peregrinos de la Jornada Mundial de la Juventud opinen sobre la sinceridad de sus motivos para participar en los eventos antes y durante la Jornada Mundial de la Juventud en Colonia. Por cierto, existen unas magnificas oportunidades sociales en un viaje a Europa. ¡No hay nada de malo en querer viajar con nuestros amigos a lugares lindos con la esperanza de hacer nuevas amistades!
Pero debemos usar esta oportunidad para recordarle al grupo que la experiencia de la Jornada Mundial de la Juventud ofrece mucho más, esto incluye:
- una oportunidad para renunciar al pecado y todo lo que éste representa en nuestra vida y vivir completamente en el amor de Dios.
- una oportunidad perfecta para prepararnos para el Sacramento de la Penitencia y recibirlo con frecuencia en los meses venideros.
- demostrar los buenos frutos de la conversión que, por lo general, se traduce en el servicio a los necesitados
- desarrollar un deseo genuino para “venir y adorar” al Señor en Colonia.
Estos esfuerzos valen la pena ya que los peregrinos y la Iglesia entera continúa esperando al que tiene más poder que Juan Bautista quien “los bautizará en el Espíritu Santo y el fuego” (Mt 3:11)
Instrucción
- Seleccionar a varios participantes para que lean el Evangelio y hagan el papel de Juan Bautista, de los fariseos y saduceos que deseaban bautizarse, y de otros “extras” que esperaban en fila para que Juan los bautizara en el Río Jordán. Seleccionar también a una persona para que haga de lector.
- Otros accesorios que se deben tomar en cuenta: un hacha, ramas de un árbol, una fogata, sandalias, un rastrillo (para limpiar el polvillo).
- Dar al grupo el tiempo suficiente para que practique la lectura. Luego llamar a todos para que presenten esta lectura dramática de Mateo 3:1-12 ante el grupo.
- Después de la lectura, discutir la diferencia entre una conversión sincera y una falsa, como la que hicieron los protagonistas. Recalcar que el rastrillo y la pala son para separar el trigo trillado que se lanza al aire. El grano de trigo cae a la tierra y la barcia vuela por los aires y luego se recoge y se quema.
- Fomentar un diálogo sobre los pasos prácticos que puede tomar una persona respecto a los pecados de su vida. Por ejemplo:
- ellos pueden no hacer nada aunque han admitido que hay pecados en su vida
- ellos pueden hacer algo sobre el pecado más adelante. Pensar en cuántas veces hemos oído decir a la gente “Seré mejor católico o católica cuando esté más viejo o vieja” o “cuando empiece mi propia familia”.
- ellos pueden hablarle a Dios sobre su conversión. La oración es un buen instrumento para la conversión, pero a veces nos preguntamos cómo podemos estar seguros de las directrices de Dios para nuestra conversión.
- ellos pueden hablar con un amigo de confianza o con algún miembro de su familia sobre la manera de renunciar al pecado. Las personas en quienes más confiamos nos pueden ofrecer la mejor guía.
- ellos pueden combinar algunas de las mejores sugerencias que ofrecemos con el Sacramento de la Penitencia. La gracia de este sacramento ofrece el combustible necesario para una conversión duradera.
Respuesta
- Hacer que los participantes escriban en un diario la clase de persona que quisieran ser mientras hacen su peregrinaje a Colonia y ofrecer varios pasos prácticos para su conversión.
- Invitar a un sacerdote para que visite al grupo y responda a sus preguntas sobre el Sacramento de la Penitencia. Algunos de los puntos que pueden explorar son:
- ¿Por qué los católicos tienen que ir a confesarse? ¿Por qué simplemente no pueden pedirle a Dios en su corazón que los perdone?
- El sello de confesión. ¿Por qué el penitente no debe preocuparse que el sacerdote vaya a divulgar sus pecados?
- Los pecados realmente embarazosos, incluyendo aquellos de naturaleza sexual. Cuando se vean la próxima vez, ¿se acordará el sacerdote de lo que la persona le confesó?
- Permitir a los participantes la oportunidad de hacer sus propias preguntas al sacerdote. Darle también al sacerdote la oportunidad de hablar sobre sus sentimientos respecto al Sacramento de la Penitencia, el significado de la “contrición perfecta” y el hecho que no hubo contrición alguna entre los fariseos y saduceos que se acercaron a Juan Bautista para que los bautizara.
Acción
- Pedir a los peregrinos que separen un tiempo en donde ellos, a solas y en silencio, puedan escribirle una “carta a Dios”. Decirles que nadie va a leer esa carta. Por esa razón, cuando lo hagan, ellos deben ser bien honestos y escribir con mucha sinceridad.
- La carta a Dios deberá incluir algunos o todos de estos puntos:
- el tipo de pecado en el que quieres que Dios te ayude
- un pedido de perdón
- un problema que parece ser abrumador
- el tipo de persona que deseas ser luego de tu conversión
- Darles unos 20 minutos para que escriban la carta a Dios. Luego hacer que los participantes escriban una “carta de Dios” al reverso de la hoja. Escribiéndola como si fuera la carta fuera de Dios, ésta deberá abordar los puntos que se trataron en la carta de los participantes.
- Hacer y darles un horario para el Sacramento de la Penitencia en tu parroquia. Hacer los arreglos para que los peregrinos puedan encontrarse en la iglesia e ir a confesarse. Hacer planes para ir a comer o a tomar un café después que todos se hayan confesado.
Reflexión
A Juan Bautista a veces se le ha descrito como “el último de los profetas del Antiguo Testamento”. Por cierto, en los tiempos de Jesús había una creencia común entre los judíos que en Israel no habían tenido una profecía desde Malaquias. El papel de Juan Bautista fue anunciar la venida del reino.
Sin embargo, Juan no estaba convencido que Jesús era realmente el Mesías. Mientras estuvo en la cárcel les pidió a sus discípulos que fueran a preguntarle a Jesús: “¿Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro? Juan creía, como todo judío, que ya que el reino seria apocalíptico en naturaleza, los pecadores serían condenados y perecerían. Una manera feroz y dramática para iniciar esta nueva era.
Al contrario, Jesús presentó al reino poco a poco. Él le responde a Juan citando al profeta Isaías. Al Reino se le conoce por el tipo de obras que hace Jesús: “los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, y una Buena Nueva llega a los pobres” (Mt 11:4).
Si las ideas equivocadas de Juan Bautista sobre Jesús y su misión tuvieron que ser corregidas, ¿de que manera debemos analizar, reflexionar, y quizás adaptar las creencias de los peregrinos de la Jornada Mundial de la Juventud cuando vengan a adorarlo?
Por ejemplo:
- ¿Cuántos vienen a adorar al Jesús que muestra preferencia por los pobres?
- ¿Cuántos vienen a adorar al Jesús que nos llama a amar a nuestros enemigos?
- ¿Cuántos vienen a adorar al Jesús que exige que perdonemos a aquellos que nos han herido una y otra vez?
- ¿Cuántos vienen a adorar al Jesús que ofrece a sus discípulos la misma cruz que el cargó?
Este peregrinaje que nos llevará a Colonia el próximo verano ofrece una gran oportunidad a los adolescentes y a los jóvenes para renovar su tiempo con el Señor y llegar a conocerlo como el Verdadero Profeta que muestra preferencia por el más pequeño de nuestros hermanos y hermanas.
Como nos lo recuerda Jesús en el Evangelio del domingo, que aunque no ha habido discípulo más grande que Juan Bautista, hasta “el más pequeño en el Reino de los cielos” es más que él. Ésta es una gran noticia, el sólo hecho de estar incluido en el Reino de Dios es algo maravilloso al que nada puede superar.
Instrucción
- Hacer una presentación comparando el mundo que Jesús encontró con el mundo contemporáneo en áreas como la política, la religión, y la gente. Por ejemplo:
- En política, Jesús encontró a un emperador romano y a una ocupación militar. Hoy Jesús encontraría….(dejar que los participantes lo describan).
- En religión, Jesús encontró a una sociedad judía dividida en sectas que tenían varias creencias (fariseos, saduceos, zelotes). Hoy, Jesús encontraría….(dejar que los participantes ofrezcan ejemplos de una sociedad pluralista, del ateismo, así como de la división de las religiones más importantes, incluyendo la división dentro del cristianismo).
- Jesús se acercó a los más bajos, incluyendo a los leprosos, a los pobres, a las mujeres y a los pecadores. Hoy, él se acercaría a…(dejar que los participantes hagan algunas sugerencias).
- Llamar a un voluntario para que haga el papel de Jesús y se presente ante la clase. Haciendo de Jesús, que la persona describa al mundo que lo rodea, incluyendo al mundo específico de tu parroquia y tu comunidad local. Por ejemplo, ¿que diría Jesús sobre los acontecimientos que se ven hoy en las noticias? ¿sobre el espíritu de tu parroquia? ¿sobre la clase de personas que reciben mucho respeto de parte de los demás? ¿sobre las que reciben poco respeto?
- Luego de un rato de discusión, seleccionar a otros voluntarios para que hagan el mismo papel.
- Destacar el papel de Juan Bautista que proclamó la venida del Mesías y del Reino. Mostrar también la manera en que las lecturas del Evangelio nos hablan de las dudas de Juan (“¿Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro?) En una pizarra, o en un papelón, hacer una lista de la evidencia que Jesús nos da que Él es en verdad el Mesías (ver Mateo 11:4-5)
Respuesta
- Atenuar la luz del salón y hacer que los participantes se sienten formando un círculo, encender una vela y colocarla al centro del círculo.
- Tocar la canción “Here I Am, Lord” (Aquí estoy, Señor) de Dan Schutte o distribuir copias de la letra y empezar a entonar la canción.
- Pedir a los participantes que piensen en las personas de su entorno quienes necesiten de la presencia del Señor en sus vidas. Que los participantes piensen en el nombre de alguna persona ante quien el Señor los enviaría para estar en su presencia y la manera en que responderían ellos.
- Prender una vela pequeña usando la llama de la vela que está en el centro del círculo. Describir brevemente a la persona en la que estabas pensando (sin mencionar su nombre). Hablar sobre la necesidad de esa persona. Hablar sobre la manera de ayudarla. Luego pasar la vela a la persona que está a tu lado y pedirle que describa a la persona en la que él (ella) pensó.
- Continuar hasta que todos hayan tenido la oportunidad de compartir.
- Terminar de pie, agarrados de las manos, ofreciendo una oración comunitaria por todas las personas necesitadas. Rezar juntos el Padre Nuestro.
Acción
- Hacer lo posible para llevar el amor de Cristo a la persona por la cual se oró.
- Buscar una manera concreta para ayudar a una persona o familia necesitada. Por ejemplo:
- comprar y envolver regalos de Navidad y donarlos a los pobres
- invitar a almorzar a una persona que se encuentre sola
- tomar un rollo de fotos en el vecindario y, luego de desarrollarlo, compartir las fotos con alguna persona que se encuentre confinada en una casa para ancianos
- llevar a un grupo de niños a hacer patinaje en el hielo
- ir a cantar canciones navideñas con otros peregrinos de la Jornada Mundial de la Juventud
- Escribir en tu diario reflexionando sobre el servicio que le diste a otra persona. Incluir una oración, en tus propias palabras, por las necesidades de esa persona.
Reflexión
¿Qué nos hace sentir temor de abrazar a Jesús y permitirle entrar en nuestra vida?
Para José fue que María, la mujer con quien estaba comprometido, estaba embarazada. Ya que el niño fue concebido sin José, él decidió divorciarse calladamente de ella. Se piensa que José hubiese vivido lejos de la madre y del hijo desde ese momento.
Las intenciones de José cambiaron después de que él tuvo un sueño y un ángel del Señor se le apareció y le dijo: “No tengas miedo de llevarte a María, tu esposa, a tu casa”. El ángel le dijo a José que Jesús iba a ser el hijo de María y que “él salvara a su pueblo de sus pecados” (Mt 1:21)
Este anuncio del nacimiento de Jesús le enseña muchas lecciones a todo aquel que sienta temor de estar cerca a Jesús.
Por su parte, José hizo caso al sueño que Dios le envió. Él cambió sus planes por hacer caso a lo que le pedía el Señor. ¿Qué sueños te envía Dios sobre tu futuro? ¿Estás dispuesto(a) a tomar riesgos para seguir el sueño que tiene Dios para ti? ¿De qué manera encajan los planes que tienes para tu futuro con el llamado que te hace Dios? Recuerda que José fue un hombre que siguió sus sueños en los cuales le fueron revelados los deseos de Dios.
Asimismo, no importa que José estuviese temeroso. El Señor vio sus temores y los calmó. Seguir a Jesús es a veces algo riesgoso y peligroso. Pero así como le dijo el ángel del Señor a José “no tengas miedo de llevarte a María, tu esposa, a tu casa” así tampoco debemos sentir miedo de seguir el mismo curso que siguieron José y la primera discípula, María, nuestra Madre, quienes dejaron todo de lado con el fin de hacer la voluntad de Dios y no la suya.
Además, el anuncio a José nos recuerda a la inquebrantable familia de fe a la cual pertenecemos. Según el Evangelio de Mateo, José era un descendiente del Rey David. Él no tenía una relación consanguínea con Jesús. Sin embargo, es a través de esa adopción que Jesús se une a los judíos y al pueblo de fe que lo precedió. De la misma manera, la adopción de Jesús por José nos recuerda que nosotros, como gentiles, tenemos un destino parecido al ser hijos adoptivos dentro de la familia de Dios.
En la Jornada Mundial de la Juventud, los peregrinos podrán ver los frutos de esta larga historia de nuestra familia de fe. Ellos se encontrarán con otros “descendientes” de Jesús, de José, y de la estirpe de David cuando jueguen, estudien, rindan culto y oren con otros peregrinos de todo el mundo.
Instrucción
- Definir la palabra “Encarnación” y presentar la enseñanza de la Iglesia sobre este misterio. Ver el Catecismo de la Iglesia Católica, #461-463.
- Con los participantes, leer y comparar las dos narraciones sobre el nacimiento de Jesús, en el Evangelio de Mateo y en el de Lucas. Por ejemplo:
- Leer Mateo 1:1-17 y Lucas 3:37-38. Preguntar: ¿Por qué la genealogía de Mateo va hasta Abrahán y la de Lucas hasta Adán? (Mateo deseaba mostrar la relación de Jesús con el árbol genealógico hebreo que se extendía de Abrahán a José. Lucas, que escribió para los gentiles, se preocupó más en mostrar la manera en que todas las personas están en hermandad con Jesús; Jesús como el nuevo Adán y María como la nueva Eva).
- Luego leer y comparar a Mateo 1:18-2-23 y Lucas 2:1-40. Hacer que los participantes señalen los pasajes en donde Lucas expresa el tema del salvador universal para todos y Mateo expresa la relación de Jesús con la historia judía como lo relata el Antiguo Testamento.
- Escribir estas afirmaciones en la pizarra o en un papelón:
- Yo soy una persona que sabe/siente lo que Dios quiere que yo haga.
- Yo usualmente tomo decisiones seguras y certeras.
- Yo tengo ciertos temores de comprometerme a seguir a Cristo.
- Yo me siento conectado(a) a la comunidad cristiana de fe, tanto a la de hoy como a la del pasado, y a los antepasados de la fe judía hasta Abrahán.
- Compartir este método para responder: 5 dedos=muy de acuerdo, 1 dedo-muy en desacuerdo. Leer las afirmaciones, una por una. Pedir a los participantes que levanten sus dedos (1 a 5) basados en lo que ellos creen de cada afirmación. Al azar, llamar a algunos voluntarios para explicar por qué levantaron esa cantidad de dedos. Seleccionar a personas cuyas respuestas cubrieron ambos extremos así como el medio.
Respuesta
- Pedir a los participantes que investiguen las historias de sus propias familias, especialmente en lo que se refiere a su herencia católica.
- Por ejemplo, animarlos a buscar la fecha del bautizo de sus padres y de sus abuelos y la iglesia en donde los bautizaron.
- Invitar a varios voluntarios para que compartan con los demás peregrinos los orígenes de la fe cristiana de su familia.
- Si es posible, invitar a uno de los antiguos feligreses de la parroquia para que hable con los peregrinos sobre la fundación de la parroquia, los cambios que hubo después del Concilio Vaticano Segundo y las perspectivas que tienen para el futuro.
Acción
- Hacer los preparativos para que haya un intercambio de regalos entre los peregrinos para la Jornada Mundial de la Juventud. Sin embargo, en vez de regalarse unos a otros, hacer una donación a alguna agencia o familia necesitada a nombre de otro peregrino del grupo. Escribir una notita a ese peregrino explicándole acerca del regalo que donaste en su nombre y la forma en que la agencia sirve a los demás.
- Escoger una de las agencias a las que se envió la donación. Como proyecto del grupo, den algo de su tiempo para servir como voluntarios.
- Reunirse durante la semana antes de Navidad y asistir juntos, en grupo, a la Misa durante esa semana.
- Tener un “intercambio de galletas” con el grupo de peregrinos. Intercambiar entre ustedes las galletas hechas en casa y las recetas.