MRS > Migration Policy and Public Affair Office > Declaración de Monseñor Thomas G. Wenski, Presidente del Comité de Migración de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos
Enero 8, 2004
English Version
A nombre del Comité de Migración de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos, considero positiva la decisión del Presidente Bush de pronunciarse una vez más con relación al importante tema de la inmigración, al presentar en Enero 7, 2004 su propuesta sobre la reforma inmigratoria. También felicito al Presidente por su plan de reanudar las conversaciones bilaterales sobre migración con el gobierno de Mexico. Es significativo que el Presidente reconozca que nuestro sistema inmigratorio no funciona bien y necesita reformas. Sin embargo, es vital que reconozcamos la importancia de una reforma migratoria que sea de largo alcance y que verdaderamente tome medidas con respecto a la presente crisis inmigratoria. Con respecto a esto, tenemos serias preocupaciones sobre el tipo y alcance de la reforma que el Presidente ha propuesto.
Felicito al Presidente por sus comentarios donde reconoce la importancia de la protección al trabajador. Además, lo felicito por su llamado a incrementar el número de “green cards” disponibles. Todo ello representa el comienzo de las reformas necesarias.
A pesar que la presentación de esta propuesta constituye un primer paso importante en la ya largamente esperada reforma de nuestro sistema migratorio, esta propuesta en particular no ofrece solución a los serios problemas que se confrontan como resultado de la continua migración de indocumentados y de un sistema inmigratorio ineficiente. Lo que se necesita para responder a estos problemas es una verdadera reforma inmigratoria que procure la oportunidad de legalizar a los indocumentados que actualmente viven en los Estados Unidos, programas que ofrezcan plena protección laboral a los trabajadores temporarios y una vía para alcanzar la permanencia, así como una reforma al sistema de inmigración familiar que permita la reunificación familiar dentro un espacio de tiempo razonable. La propuesta legislativa que se logre será evaluada por los Obispos tomando como base los principios para una reforma inmigratoria enunciados en su carta pastoral de Enero 2003, titulada “Ya No Somos Extranjeros, Juntos en el Camino de la Esperanza”.
Tal y como el Presidente reconoció en su comentario de ayer, los inmigrantes y sus familias favorecen nuestra nación económica, social y culturalmente. Como el plan presidencial reconoce, la legalidad de los inmigrantes contribuye a nuestra seguridad nacional. La Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos está lista para trabajar con la Administración y el Congreso en forjar un sistema inmigratorio que alcance las metas de una reforma inmigratoria completa.