August 24, 2010
WASHINGTON— Con miles de personas desempleadas en Estados Unidos y tras haber
experimentado los trabajadores tragedias tales como las de los mineros en West
Virginia y la explosión de la plataforma petrolífera y consiguiente vertido de
petróleo en el Golfo de México, los estadounidenses “debemos procurar proteger
la vida y la dignidad de todo trabajador en una economía renovada y robusta”,
afirma el obispo William Murphy de Rockville Centre, Nueva York. El obispo
Murphy abordó estos asuntos en la Declaración del Día del Trabajo de la
Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, cuyo título de este año es
“Un nuevo ‘Contrato Social’ para la ‘cosas nuevas’ de hoy”.
La declaración puede
encontrarse en la página Web de la Conferencia en español
e inglés.
El obispo Murphy, quien preside el Comité de Justicia Nacional y Desarrollo
Humano de la Conferencia de Obispos, comparó los retos a que se enfrentan hoy
los trabajadores con aquellos de la sociedad cambiante de la Revolución
Industrial, que el papa León XIII abordara en su encíclica de 1891,
Rerum
Novarum (De las cosas nuevas).
“Estados Unidos está
sufriendo una rara transformación económica, deshaciéndose de puestos de trabajo
y poniendo a prueba las redes de seguridad social, a medida que la nación busca
nuevas maneras de regular e incrementar nuestra economía”, dijo el obispo
Murphy. “Los trabajadores necesitan un nuevo ‘contrato social’”. El obispo
Murphy afirmó que la creación de nuevos puestos de trabajo requiere de nuevas
inversiones, iniciativa y creatividad en la economía. También resaltó las
enseñanzas del papa Benedicto XVI, en las cuales éste hace un llamado a situar a
la persona humana en el centro de la vida económica y pone énfasis en el papel
que la sociedad civil y otras instituciones mediadoras como los sindicatos
tienen en la búsqueda del bien común.
“Los trabajadores
deben tener una voz real y protecciones eficaces en la vida económica”, dijo el
obispo Murphy. “El mercado, el estado y la sociedad civil, los sindicatos y los
empleadores tienen funciones que desempeñar, las cuales deben ser ejercidas en
interrelaciones creativas y fructíferas. Se necesita de la acción privada y de
políticas gubernamentales que fortalezcan a las familias y reduzcan la pobreza.
Deben crearse nuevos puestos de trabajo con salarios y beneficios justos, para
que todos los trabajadores puedan expresar su dignidad mediante la dignidad del
trabajo y puedan cumplir el llamado de Dios a que todos nosotros seamos
co-creadores. Debe forjarse un nuevo contrato social, que comience por honrar el
trabajo y a los trabajadores, y que, en última instancia, se concentre en el
bien común de toda la familia humana.”
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Etiquetas: Día del Trabajo,
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Rerum novarum,
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Papa Benedicto XVI, Obispo William Murphy, Comité sobre Justicia Nacional y
Desarrollo Humano