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Declaración del National Review Board en la que pide la participación del Liderazgo Laico ante la Crisis por Abuso Sexual

 
August 29, 2018

WASHINGTON—El National Review Board (NRB) emitió una declaración en respuesta al Reporte del Gran Jurado de Pennsylvania y las recientes acusaciones contra el Arzobispo McCarrick. En la declaración, el NRB pide a una investigación encabezada por líderes laicos sobre todas las denuncias de conducta sexual inapropiada dentro de la Iglesia, así como el fortalecimiento de la Carta para la Protección de Niños y Jóvenes.

Establecido en el 2002, el propósito del National Review Board es trabajar en colaboración con el Comité para la Protección de Niños y Jóvenes en la prevención del abuso sexual a menores en Estados Unidos, por parte de personas al servicio de la Iglesia.

A continuación el comunicado completo del National Review Board:

"Si bien las políticas y procedimientos que ha implementado la Iglesia desde 2002 para abordar el abuso sexual de menores por parte del clero han resultado en una disminución significativa de dicho abuso, las revelaciones de horrendos incidentes de abuso publicadas en el Reporte del Gran Jurado de Pensilvania, junto con el abuso perpetrado por el Arzobispo McCarrick apuntan a un problema sistémico dentro de la Iglesia que ya no puede ser ignorado o tolerado por el episcopado en los Estados Unidos.

Por varios años, el National Review Board ha expresado su preocupación de que los Obispos no se vuelvan complacientes en su respuesta al abuso sexual por parte del clero. Las revelaciones recientes dejan en claro que el problema es mucho más profundo. Estamos tristes, enojados y heridos por lo que hemos aprendido en las últimas semanas. El mal de los crímenes que se han perpetrado, alcanzando los niveles más altos de la jerarquía, no se reducirá simplemente por la creación de nuevos comités, políticas o procedimientos.

Lo que debe suceder es un cambio genuino en la cultura de la Iglesia, específicamente entre los mismos obispos. Este mal ha sido el resultado de una pérdida de liderazgo moral y un abuso de poder que condujo a una cultura de silencio que permitió que ocurrieran estos incidentes. La intimidación, el temor y el uso indebido de la autoridad crearon un ambiente que fue aprovechado por los clérigos, incluidos los obispos, que causaron daños a menores, seminaristas y personas más vulnerables. La cultura del silencio permitió que el abuso continuara sin control.

La confianza de las víctimas/sobrevivientes del abuso fue traicionada; todo el Cuerpo de Cristo fue traicionado a su vez por estos crímenes y la falta de acción.

El National Review Board cree firmemente, como lo han expresado varios obispos en los últimos días, que el episcopado necesita rendir cuentas por estas acciones pasadas, y en el futuro, por ser cómplices, directa o indirectamente, en el abuso sexual de los vulnerables. Hacer rendir cuentas a los obispos requerirá una revisión independiente de las acciones del obispo cuando salga a la luz una acusación. La única manera de garantizar la independencia de tal revisión es confiar esto a los laicos, como sugirió recientemente el Cardenal DiNardo. El NRB, compuesto exclusivamente por miembros laicos, sería el grupo lógico para participar en esta tarea.

Una política anónima de informante, como se encuentra en las corporaciones, la educación superior y otras instituciones tanto del sector público como privado, que sería independiente de la jerarquía, con la participación de los laicos, tal vez el NRB, que reportaría las acusaciones al obispo local, la policía local, el nuncio y Roma, son aspectos que deben establecerse inmediatamente.

Otro problema que debe abordarse es la Carta para la Protección de Niños y Jóvenes. La Carta ha sido útil en la respuesta de la Iglesia al abuso sexual por parte del clero. Sin embargo, la Carta debe entenderse como un documento cambiante que necesita una revisión constante basada en lo que hemos aprendido y experimentado a lo largo de los años, así como en las nuevas realidades actuales. Los miembros del NRB han señalado en numerosas ocasiones las debilidades de la Carta, dada su deliberada ambigüedad y su falta de inclusión de obispos. Durante el proceso de revisión más reciente de la Carta, muchas de las recomendaciones hechas por el NRB para fortalecer la Carta no se incorporaron por una variedad de razones.

Estas recomendaciones deben reconsiderarse a la luz de la situación actual, así como de la inclusión de obispos en la Carta. El NRB también cree que la declaración de Compromiso Episcopal es ineficaz y debe ser revisada en un compromiso significativo y de acción. En particular, la noción de "corrección fraterna" debe delinear pasos concretos que se tomarán cuando un obispo alega haber cometido abuso sexual o no ha respondido de inmediato y sin vacilación cuando un clérigo es acusado de abuso sexual. Para garantizar que los obispos asuman su obligación de actuar con decisión cuando tengan conocimiento de incidentes de abuso sexual cometidos por el clero o sus hermanos obispos, debe haber una formación sustantiva de los obispos recién nombrados sobre su responsabilidad como líderes morales dentro de la Iglesia, especialmente en la respuesta al abuso sexual, algo que actualmente no existe.

"Desde su creación en la Carta, el NRB ha tratado de proporcionar su asesoramiento a los obispos para ayudarlos a abordar el abuso sexual de menores. Continuaremos trabajando con los obispos, particularmente en respuesta a la solicitud del Cardinal DiNardo para la participación del NRB en la investigación propuesta que ha pedido en razón de las recientes revelaciones. En las próximas semanas, el NRB considerará cuáles recomendaciones hacer a los obispos a la luz de esa solicitud.

Nosotros reconocemos que la gran mayoría de nuestros obispos actuales han tomado y continúan tomando seriamente el tema del abuso sexual de menores y que actúan en consecuencia al adherirse a la Carta, mientras que algunos incluso van más allá de estos requisitos básicos.

Sin embargo, cada vez que un obispo no actúa, todo el episcopado está contaminado. Es hora de que los laicos asuman un liderazgo valiente para ayudar a la Iglesia a responder y sanar, y para que los obispos escuchen atentamente nuestras recomendaciones. No solo debemos orar por la Iglesia y especialmente por las víctimas/sobrevivientes y sus familias que han sido heridas por este terrible flagelo, sino que debemos tomar medidas concretas para abordar los problemas sistémicos subyacentes al problema del abuso sexual en la Iglesia".

Más información sobre el National Review Board se puede encontrar en www.usccb.org/about/child-and-youth-protection/the-national-review-board.cfm

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Palabras clave: Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, USCCB, Cardinal Daniel N. DiNardo, Obispo Timothy L. Doherty, Comité para la Protección de los Niños y Jóvenes, Secretaría para la Protección de Niños y Jóvenes, Reporte del Gran Jurado, abuso sexual, clérigo, obispos de los Estados Unidos, Carta para la Protección de Niños y Jóvenes, prevención, acompañamiento, rendición de cuentas, justicia.

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Contactos de Prensa:

Judy Keane

202-541-3200

Miguel Guilarte

202-541-3202




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