Los documentos
más antiguos que describen la Eucaristía muestran diferencias en la forma en
que esta se celebraba de una región a otra. La Eucaristía se celebraba de
manera diferente en cada uno de estos lugares centrales de la Iglesia desde los
primeros siglos: Roma, Jerusalén Alejandría, Antioquía, Milán, las Galias. Sin
embargo, nunca se dudó que era la misma Eucaristía, el mismo sacrificio, la
misma fe y la misma fundación apostólica a la base de todo esto. Aún en las
regiones de Rito Romano, han existido variaciones considerables en la
celebración de la Misa a través de los siglos. El Concilio de Trento apoyó
algunas de estas diversidades al mismo tiempo que llamó a una mayor
centralización al promover uniformidad. Desde el siglo cuatro hasta el veintiuno,
los Papas han hecho cambios para adaptar o reformar el Rito Romano. Todos estos
cambios no han de verse con "la hermenéutica de discontinuidad y ruptura" sino
dentro de "la hermenéutica de reforma, de renovación en continuidad", como nos
enseñó el Papa Benedicto XVI.
Esta carta apostólica intenta:
a. ofrecer a todos los fieles la liturgia romana en el Usus Antiquior [uso antiguo], considerada como un tesoro precioso para preservar;
b. garantizando y asegurando con efectividad el uso de la forma extraordinaria para todos cuanto la pidan, dado que el uso de la liturgia romana de 1962 es una facultad concedida generosamente por el bien de los fieles y por lo tanto ha de ser interpretada en un sentido favorable a los fieles, a quienes se les dirige principalmente;
c. promover reconciliación en el corazón de la Iglesia.
Por lo tanto el Papa exhortó a toda la Iglesia, "abramos generosamente nuestro corazón y dejemos entrar todo a lo que la fe misma ofrece espacio". Cualquier sacerdote de la Iglesia latina, siempre y cuando tenga por lo menos el mínimo conocimiento de las rubricas y de la lengua, puede, sin permiso adicional de la Santa Sede o de su Ordinario, celebrar la forma extraordinaria del Missale Romanum en una misa celebrada sin el pueblo en cualquier momento menos durante el Triduo Pascual. Si los fieles desean unirse a estas celebraciones pueden hacerlo. En parroquias donde hay un grupo establecido de fieles apegado a la forma extraordinaria de la Misa, pueden pedir tal celebración al parroco, quien ha de mostrarse dispuesto en apoyar esta petición.
En la forma extraordinaria puede usarse una edición del Leccionario de la Misa en lengua vernácula siguiendo el calendario de 1962. La Pontificia Comisión Ecclesia Dei estudiará la integración eventualmente de nuevos santos y de algunos prefacios del misal de la forma ordinaria en el misal de la forma extraordinaria.En el 2011 la Pontificia Comisión Ecclesia Dei promulgó la instrucción Universae Ecclesiae, la cual especificó aún más el uso y regulaciones de la forma extraordinaria. Esta instrucción tiene que ver con la competencia de los obispos diocesanos, el significado de "un grupo estable de fieles", las cualificaciones del sacerdote celebrante, algunos asuntos de disciplina litúrgica y ecclesiástica, el uso de los otros sacramentos, incluyendo la confirmación y el orden sagrado, el uso del Breviarium Romanum, el Triduo Pascual, los ritos de las ordenes religiosas, y el uso del Pontificale Romanum y del Rituale Romanum.
No es seguro que nos traerá el futuro, pero por el presente se espera que estas dos formas del mismo Rito Romano provean un mutuo enriquecimiento espiritual para los fieles y promueva la comunión de toda la Iglesia como expresión de unidad en la diversidad.
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