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Oraciones por la Paz y Las Lecturas del Domingo

 

The following notes may be helpful to homilists seeking to address issues of war and peace over the next few weeks.


23 de febrero del 2003 SÉPTIMO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
Lecturas para este domingo:,
Isaías 43,18-19, 21-22, 24b-25: Soy yo quien tenía que borrar tus faltas y no acordarme más de tus pecados.
2 Corintios 1,18-22: En Cristo Jesús no hubo sí y no; en él no hubo más que un sí.
Marcos 2, 1-12: El Hijo del Hombre tiene en la tierra poder para perdonar pecados.

REFLEXIONES: Dios nos asegura hoy que "trazará una ruta en las soledades y pondrá praderas en el desierto." Ante la amenaza de la guerra y de las constantes advertencias de terrorismo en el país, nosotros podemos estar tentados a detenernos ante las imágenes horribles de la guerra. La oscuridad que causa la desesperación puede hacernos ver el futuro como un lugar vacío y reseco. Sin embargo, incluso ante la violencia y el conflicto, Dios no nos abandona. Dios mira con amor las limitaciones humanas y nos da, una vez más, la buena nueva de la salvación. Nosotros nunca debemos perder la esperanza.

En el salmo responsorial pedimos a Dios la curación (Señor, sana mi alma, porque he pecado contra Ti); curación que debe empezar en nuestras almas. Nuestro pecado, nuestro deseo insensato de venganza es muchas veces la raíz del conflicto; la causa penosa y verdadera de la guerra. Hoy Jesús cura a un paralítico a través de la participación de sus amigos. Que Dios cure, sane cada corazón tentado por la violencia y el odio, y restaure en nosotros el evangelio de Paz.

DEL SANTO PADRE: "Que en esta Jornada de la Paz se eleve desde el corazóón de cada creyente, de manera máás intensa, la oracióón por todas las vííctimas del terrorismo, por sus familias afectadas tráágicamente y por todos los pueblos a los que el terrorismo y la guerra continúúan agraviando e inquietando. Que no queden fuera de nuestra oracióón aquellos mismos que ofenden gravemente a Dios y al hombre con estos actos sin piedad: que se les conceda recapacitar sobre sus actos y darse cuenta del mal que ocasionan, de modo que se sientan impulsados a abandonar todo propóósito de violencia y buscar el perdóón. Que la humanidad, en estos tiempos azarosos, pueda encontrar paz verdadera y duradera, aquella paz que sóólo puede nacer del encuentro de la justicia con la misericordia." - Del Papa Juan Pablo II, Mensaje por el Día Mundial por la Paz, 1 de enero del 2002.

ORACIÓN LITÚRGICA:
Señor, tu Espíritu mueve los corazones
para que los enemigos vuelvan a la amistad,
los adversarios se den la mano
y los pueblos busquen la unión.
- Prefacio de la Reconciliación II

2 de marzo del 2003 OCTAVO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
Lecturas para este domingo:
Oseas 2, 16b, 17b, 21-22: Yo te desposaré para siempre.
2 Corintios 3,1b-6: Ustedes mismos son nuestra carta de recomendación.
Marcos 2, 18-22: Mientras tengan al novio con ellos, claro que no pueden ayunar.

REFLEXIONES: Dios se casa con su pueblo con un amor eterno. Es un amor eterno que proclama justicia, misericordia y fidelidad. La novedad del Evangelio de Vida enseña misericordia, perdón y amor a todos. Que el Evangelio de hoy, mueva a nuestros corazones a buscar caminos de paz en estos días.

DEL SANTO PADRE: "En este tiempo de preocupación internacional, todos sentimos la necesidad de recurrir al Señor para implorarle el regalo de la paz. Como lo señalé en la carta apostólica sobre El Santo Rosario, los grandes desafíos que confronta el mundo al comienzo de este nuevo milenio, nos llevan a pensar que solo la intervención divina... puede darnos razón para esperar un futuro diferente" (N. 40). Muchas iniciativas de oración se están dando en estos días en todo el mundo. Apoyo cada una de ellas, sin embargo, invito a todos a rezar el Rosario para pedir la intercesión de la Virgen María: "Uno no puede rezar el rosario sin sentirse cauturado a un claro compromiso a trabajar por la paz." (N.6). - El Papa Juan Pablo II, en el saludo del Angelus en febrero 9 del 2003.

ORACIÓN LITÚRGICA:
En una humanidad dividida
por las enesmistades y las discordias,
Tú direges las voluntades
para que se dispongan a la reconciliación.
Tu Espiritu cambie nuestros corazones
para que los enemigos vuelvan a la amistad,
los adversarios se den la mano
y los pueblos busquen la unión.
- Plegaria Eucarística sobre la Reconciliación II

9 de marzo del 2003 PRIMER DOMINGO DEL TIEMPO DE CUARESMA
Lecturas para este domingo:
Géénesis 9,8-15: Dios pactó con Noe cuando fue liberado del diluvio.
1 Pedro 3,18-22: Las aguas del diluvio son prefigura del bautismo, el cual nos salva ahora.
Marcos 1, 12-15: Jesú s fue tentado por Satanás y los ángeles le sirvieron.

REFLEXIONES: La destrucción total ocasionada por el diluvio es una de las imágenes literarias de la civilizacion occidental. Cuando nosotros contemplamos la destrucción que ocasiona la guerra y los actos de terrorismo, podemos ser tentados a la desesperación, al menos que confiemos que Dios ya nos tiene seguros en el arca, en su Iglesia. Ningún diluvio, ni aún la muerte puede destruirnos, si nosotros confiamos en El y en su bondadoso cuidado.

Ante la guerra, podemos sentirnos indefensos o vencidos por el miedo y la duda. Sin embargo, nosotros no estamos indefensos; porque el Señor, quien estuve 40 días en el desierto, nos ha dicho que hacer: "arrepientanse y crean en el Evangelio." Renunciar al pecado y recordar el Evangelio que nos salva, el Evangelio que conquista todo.

DEL SANTO PADRE: "El esfuerzo del cristiano por promover la justicia, su compromiso de defender a los más débiles, su acción humanitaria para procurar el pan a quién carece de él, por curar a los enfermos y prestar ayuda en las diversas emergencias y necesidades, se alimenta del particular e inagotable tesoro de amor que es la entrega total de Jesús al Padre. El creyente se siente impulsado a seguir las huellas de Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre que, en la perfecta adhesión a la voluntad del Padre, se despojó y humilló a sí mismo, (Flp 2,6 ss), entregándose a nosotros con un amor desinteresado y total, hasta morir en la cruz. Desde el Calvario se difunde de modo elocuente el mensaje del amor trinitario a los seres humanos de toda época y lugar." - Papa Juan Pablo II, Mensaje de Cuaresma, 2003

ORACIÓN LITÚRGICA:
Porque al rechazar las tentaciones del enemigo
Cristo nos enseñó a sofocar la fuerza del pecado;
de este modo, celebrando con sinceridad
el Misterio de esta Pascua,
podremos pasar un día a la Pascua que no acaba.
- Prefacio de la Primer Domingo de Cuaresma

16 de marzo del 2003 SEGUNDO DOMINGO DEL TIEMPO DE CUARESMA
Lecturas para este domingo:
Géénesis 22, 1-2, 9a, 10-13, 15-18: El sacrificio de Abraham, nuestro padre en la fe.
Romanos 8, 31b-34: Dios no perdonó a su propio Hijo.
Marcos 9, 2-10: Este es mi Hijo amado.

REFLEXIONES: Jesús se da conocer hoy como el Hijo de Dios, quien ha venido al mundo para rescatarnos del poder del pecado y de la muerte, para que nosotros pudieramos morar para siempre en su luz admirable. Dios, nuestro Padre Celestial, envió a su único Hijo dentro del mundo, para que a través de su sacrificio en la cruz, nosotros participemos de la vida eterna. Nosotros estamos llamados a realizar muchos sacrificios en estos días. "Estamos nosotros dispuestos, como Abraham, a realizar cualquier sacrificio que Dios nos pueda pedir por causa de la justicia y el derecho? "Estamos nosotros dispuestos, hermanos y hermanas en Jesús, a amar a otros con el mismo amor que El nos ama?

DEL SANTO PADRE: "Pero "cómo se puede hablar, en las circunstancias actuales, de justicia y, al mismo tiempo, de perdón como fuentes y condiciones de la paz? Mi respuesta es que se puede y se debe hablar de ello a pesar de la dificultad que comporta, entre otros motivos, porque se tiende a pensar en la justicia y en el perdón en términos alternativos. Pero el perdón se opone al rencor y a la venganza, no a la justicia. En realidad, la verdadera paz es " obra de la justicia " (Is 32, 17). - Papa Juan Pablo II, Mensaje en el Día de la Paz Mundial, 1 de Enero del 2002

ORACIÓN LITÚRGICA:
Señor, vela con amor constante sobre tu Iglesia
y ya que sin ti no puede sostenerse
lo que se cimienta en la debilidad humana,
protégela en los peligros
y guíala a la salvación eterna.
-Oración colecta del martes del Segundo Domingo de Cuaresma

23 de marzo del 2003 TERCER DOMINGO DEL TIEMPO DE CUARESMA
Lecturas para este domingo:
Exodo 20, 1-17: La Ley fue dada a través de Moisés.
1 Corintios 1, 22-25: Nosotros proclamamos a un Mesías crucificado: para muchos "qué escándalo! Y para otros "qué locura! Pero para los que Dios ha llamado, este Mesías es fuerza de Dios y sabiduría de Dios.
Juan 2,13-25: Destruyan este templo y yo lo levantaré en tres días.

REFLEXIONES: Hoy escuchamos los diez mandamientos, el pedido de Dios para que nosotros nos aferremos a la verdad. En Jesús, nosotros conocemos la verdad, la cual es experimentada por muchos como un escándalo o como una tontería absoluta. En días de violencia y odio, no permitamos que el miedo nos aleje de Dios, de la justicia y el derecho, porque la verdad nos hará libres.

DEL SANTO PADRE: "La verdadera paz, pues, es fruto de la justicia, virtud moral y garantía legal que vela sobre el pleno respeto de derechos y deberes, y sobre la distribución ecuánime de beneficios y cargas. Pero, puesto que la justicia humana es siempre frágil e imperfecta, expuesta a las limitaciones y a los egoísmos personales y de grupo, debe ejercerse y en cierto modo completarse con el perdón, que cura las heridas y restablece en profundidad las relaciones humanas truncadas. Esto vale tanto para las tensiones que afectan a los individuos, como para las de alcance más general, e incluso internacional. El perdón en modo alguno se contrapone a la justicia, porque no consiste en inhibirse ante las legítimas exigencias de reparación del orden violado. El perdón tiende más bien a esa plenitud de la justicia que conduce a la tranquilidad del orden y que, siendo mucho más que un frágil y temporal cese de las hostilidades, pretende una profunda recuperación de las heridas abiertas. Para esta recuperación, son esenciales ambos, la justicia y el perdón. - Papa Juan Pablo II, Mensaje del Día Mundial por la Paz, 1 de enero del 2003

ORACIÓN LITÚRGICA:
Cuando estemos agobiados por nuestras culpas,
reconfórtanos con tu amor.
-Oración colecta del Tercer Domingo de Cuaresma

30 de marzo del 2003 CUARTO DOMINGO DEL TIEMPO DE CUARESMA
Lecturas para este domingo:
2 Cróónicas 36, 14-16, 19-23: La protección y la misericordia del Señor son revelados en el exilio y liberación de su pueblo.
Efesios 2, 4-10: Estábamos muertos por nuestras faltas y nos hizo revivir con Cristo: "por pura gracia ustedes han sido salvados! .
Juan 2,13-25: Le dio a su Hijo Unico, para que quien cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.

REFLEXIONES: "Cóómo encontrar la vida eterna? A través de la muerte. "Cómo encontrar la paz? A través de la justicia. "Cómo encontrar la alegría? A través de la misericordia. La cruz de Cristo debe estar al centro de nuestras vidas y debe gobernar cada uno de nuestros pensamientos, palabras y acciones. Porque es solo en la cruz que nosotros encontramos la salvación, por la cruz seremos sanados.

DEL SANTO PADRE: "Justamente por esta razón, la oración por la paz no es un elemento que " viene después " del compromiso por la paz. Al contrario, está en el corazón mismo del esfuerzo por la edificación de una paz en el orden, en la justicia y en la libertad. Orar por la paz significa abrir el corazón humano a la irrupción del poder renovador de Dios. Con la fuerza vivificante de su gracia, Dios puede abrir caminos a la paz allí donde parece que sólo hay obstáculos y obstrucciones; puede reforzar y ampliar la solidaridad de la familia humana, a pesar de prolongadas historias de divisiones y de luchas. Orar por la paz significa orar por la justicia, por un adecuado ordenamiento de las Naciones y en las relaciones entre ellas. Quiere decir también rogar por la libertad, especialmente por la libertad religiosa, que es un derecho fundamental humano y civil de todo individuo. Orar por la paz significa rogar para alcanzar el perdón de Dios y para crecer, al mismo tiempo, en la valentía que es necesaria en quien quiere, a su vez, perdonar las ofensas recibidas. - Papa Juan Pablo II, Mensaje del Díía Mundial por la Paz, 1 de enero del 2003

ORACIÓN LITÚRGICA:
Padre,
Mira con amor a tu pueblo,
el mismo amor que nuestro Señor Jesucristo nos ha mostrado,
cuando El se entregó libremente al poder del enemigo,
sufriendo la agonía de la cruz.
-Bendición solemne del Cuarto Domingo de Cuaresma



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