Intercesiones pro vida
Julio 2004
English Version
Por los Estados Unidos de América:
para que podamos proteger y defender el derecho a la vida,
la libertad y la búsqueda de la felicidad
de todos los seres humanos
desde su concepción hasta su muerte natural;
Roguemos al Señor:
Que al igual que el Buen Samaritano,
podamos buscar como servir a los más débiles y olvidados,
y preservar la vida de aquellos amenazados por violencia o egoísmo;
Roguemos al Señor:
Por aquellos que buscan servirnos en oficinas gubernamentales,
que mediante su amor por todos los seres humanos,
desde su concepción hasta su muerte natural
puedan guiarnos con amor hacia lo que es correcto y verdadero;
Roguemos al Señor:
Por todas las madres embarazadas
y especialmente por aquellas que son muy jóvenes,
que la gracia de Dios pueda fomentar
el amor que guardan por el niño en su vientre;
Roguemos al Señor:
Al recibir el Premio Novel de la Paz, la venerable Madre Teresa de Calcuta, a quien consideramos como la presidenta espiritual de los movimientos pro-vida en el mundo, tuvo el valor de decirle a los líderes de las comunidades políticas: "¿Si dejamos que una madre mate el fruto de su vientre, qué es lo que nos queda a nosotros? El origen de los abortos es lo que pone en riesgo la paz del mundo." ¡Es cierto! No puede haber verdadera paz sin respeto a la vida, especialmente si es inocente e indefensa como la de un niño no nacido. El sentido común requiere que aquellos que buscan la paz salvaguarden la vida. Ninguna actividad pro-paz puede ser efectiva a menos que se opongan enérgicamente a los ataques a la vida en cualquiera de sus etapas, desde su concepción hasta su muerte natural. Por lo tanto, su movimiento no es solamente un Movimiento Pro-Vida sino también un Movimiento auténtico de paz, precisamente debido a su constante esfuerzo de proteger la vida. — Jan Pablo II al Movimiento Italiano Pro-Vida (Mayo 22, 2003)
La persona humana es la síntesis del universo y es la razón de todo lo que existe. En la actualidad, las ciencias biomédicas y las tecnologías deben estar al servicio de la vida humana y no al contrario.
— Cardenal Lozano Barragán, presidente del Consejo Pontifical de los Cuidados Médicos de los Trabajadores, Feb. 10 2004
Así como Jesucristo formuló la pregunta a Pedro, así mismo, también él nos hace la pregunta a cada uno de nosotros: '¿Me amas?' Si respondemos si, entonces debemos vivir de acuerdo sin importar el costo. No podemos separar nuestra vida profesional de nuestra vida de fe. Debemos poner la ley de Dios sobre la ley del hombre, especialmente si concierne a la dignidad de la persona humana y a la vida del niño aún no nacido.
— Homilía del Obispo Samuel J. Aquila, Diócesis de Fargo, ND, Mayo 2, 2004
No existe un derecho más fundamental que el derecho de nacer y crecer con toda la dignidad que el ser humano se merece. Los oficiales públicos no pueden excusarse de sus responsabilidades en lo referente a este tema, especialmente si claman ser católicos. Todos los fieles católicos deben oponerse al aborto no solamente en lo personal, sino también deben mostrar esa oposición con sus acciones. Según el plan de Robert Bolt, "A Man for All Seasons", Santo Tomas Moro observa lo siguiente: "Yo creo, que cuando los gobernantes hacen a un lado su propia conciencia por amor a su responsabilidades públicas... ellos dirigen el país por una ruta de menos confusiones." Tristemente, muy pocos siguen el ejemplo de Santo Tomás. Como votantes, los católicos están bajo la obligación de evitar implicarse en abortos, el cual es una de las injusticias más graves. Ciertamente, hay otras injusticias que deben ser tratadas, pero el asesinato injusto de inocentes es primordial entre ellos.
— Arzobispo Myers, arzobispo de Newark, "Un Tiempo para la Honestidad," Mayo 5, 2004
Yo siento la responsabilidad de reafirmar enérgicamente que el valor intrínsico y la dignidad personal de todo ser humano no cambia, sin tomar en cuenta las circunstancias concretas de su vida. Un hombre, aunque esté seriamente enfermo o incapacitado en ejercicio de sus más altas funciones, es y siempre será un hombre, y nunca será un "vegetal" o un "animal"...La mirada amorosa de Dios Padre continúa posándose en ellos, reconociéndolos como sus hijos e hijas, especialmente en necesidad de ayuda.
— Mensaje del Papa Juan Pablo II, ante el Congreso Internacional sobre "Tratamientos para Mantener la Vida y el Estado Vegetativo", Marzo 20, 2004
Prepared by the USCCB Secretariat for Pro-Life Activities