Spanish Press Release

Los obispos se ocuparán del aborto y la política en su asamblea de noviembre

WASHINGTON—El Comité Administrativo de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos dijo que el plenario de los obispos intercambiará opiniones sobre las consecuencias prácticas y pastorales del apoyo político al aborto en el transcurso de su asamblea anual que se celebrará en Baltimore del 10 al 13 de noviembre. Al concluir su reunión del 9 y 10 de septiembre en Washington, el Comité Administrativo, que es la máxima autoridad de la USCCB más allá de las asambleas plenarias de la conferencia en noviembre y junio de cada año, manifestó su preocupación por los recientes comentarios engañosos de algunos políticos católicos con relación a las enseñanzas de la Iglesia Católica. La siguiente es su declaración:

A la luz de los comentarios recientes de algunos políticos católicos que distorsionan las enseñanzas de la Iglesia Católica, el Comité Administrativo de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos confirma las declaraciones del cardenal Justin F. Rigali, presidente del Secretariado de Actividades Pro-Vida de y del obispo William E. Lori, presidente del Comité de Doctrina de USCCB. Confirmamos las enseñanzas constantes de la Iglesia Católica sobre la santidad de toda vida humana desde el momento de la concepción, y el mal intrínseco del aborto. En nuestra calidad de maestros de la fe, también señalamos el vinculo entre el mal del aborto y el apoyo político del aborto. Prestaremos mucha atención a las consecuencias prácticas y pastorales de estos graves temas en la reunión general de obispos de los EE. UU. que se llevará a cabo en Baltimore del 10 al 13 de noviembre.

Las dos declaraciones mencionadas están adjuntas.

EDITORES: Los recursos que contienen las enseñanzas y práctica de la fe católica son, entre otros, el Catecismo de la Iglesia Católica, el Catecismo Católico de los Estados Unidos para los Adultos, Formando conciencias para ser ciudadanos fieles y Happy are Those Who are Called to His Supper: On Preparing to Receive Christ Worthily in the Eucharist. Estos y otros materiales están disponibles en www.usccb.org y en



Los obispos contestan a la presidenta de la Cámara de Representantes por su distorsión de las enseñanzas de la Iglesia contra el aborto

WASHINGTON— El cardenal Justin F. Rigali, presidente del Secretariado de Actividades Pro-Vida de los obispos de EE. UU., y el obispo William E. Lori, presidente del Comité de Doctrina, han hecho pública la siguiente declaración:

En el transcurso de una entrevista del programa Meet the Press sobre el aborto y otros problemas de interés público del día 24 de agosto, la presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi distorsionó la historia y naturaleza de las verdaderas enseñanzas de la Iglesia Católica contra el aborto.

En realidad, el Catecismo de la Iglesia Católica enseña que: "Desde el siglo primero, la Iglesia ha afirmado la malicia moral de todo aborto provocado. Esta enseñanza no ha cambiado; permanece invariable. El aborto directo, es decir, querido como un fin o como un medio, es gravemente contrario a la ley moral". (No. 2271)

En la Edad Media, ciertas teorías mal informadas e inadecuadas de la embriología llevaron a algunos teólogos a especular que la vida específicamente humana capaz de recibir un alma inmortal tal vez no exista hasta varias semanas después de comenzado el embarazo. Si bien estas teorías llevaron al derecho canónico a hacer una diferencia entre las sentencias por abortos muy tempranos o más tardíos, las enseñanzas morales de la Iglesia nunca justificaron ni permitieron el aborto en ninguna etapa del desarrollo.

Estas teorías biológicas erradas se volvieron obsoletas hace más de 150 años cuando los científicos descubrieron que se crea un nuevo individuo humano con la unión del espermatozoide y el óvulo en el momento de la fecundación. De acuerdo con esta moderna comprensión de los hechos, la Iglesia enseña que desde el momento de la concepción (fecundación) cada miembro de la especie humana deberá recibir todo el respeto que merece un ser humano y que comienza con el respeto al derecho fundamental a la vida.

Hay más información de las enseñanzas de la Iglesia sobre este tema en nuestro folleto "La Iglesia Católica es una iglesia Pro-Vida".  www.usccb.org/prolife/issues/abortion/index.shtml(26 de agosto de 2008)

 

Los obispos contestan a la presidenta de la Cámara de Representantes por su distorsión de las enseñanzas de la Iglesia contra el aborto

WASHINGTON— El cardenal Justin F. Rigali, presidente del Secretariado de Actividades Pro-Vida de los obispos de EE. UU., y el obispo William E. Lori, presidente del Comité de Doctrina de los obispos de EE. UU, han hecho pública la siguiente declaración:

Hace poco nos vimos obligados a aclarar las enseñanzas constantes de la Iglesia Católica contra el aborto, para corregir las distorsiones de estas enseñanzas por la presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi en el programa Meet the Press (ver www.usccb.org/prolife/whatsnew.shtml). El 7 de septiembre, nuevamente en Meet the Press, el senador Joseph Biden hizo declaraciones sobre estas enseñanzas que también deben ser contestadas.

El senador Biden no afirmó que las enseñanzas católicas permitan o hayan permitido jamás el aborto. Dijo con razón que la vida humana comienza "en el momento de la concepción", y que los católicos y otros que reconocen este hecho no deben ser obligados por los demás a pagar abortos con sus impuestos.

Sin embargo, la afirmación del senador de que el comienzo de la vida humana es un tema "personal y privado" en el ámbito de la fe religiosa, uno que no puede ser "impuesto" a los demás, no refleja la verdad de los hechos. La Iglesia admite que la obligación de proteger la vida humana no nacida se apoya en la respuesta a dos preguntas, ninguna de las cuales es privada ni específicamente religiosa.
La primera es una pregunta biológica: ¿Cuándo comienza una nueva vida humana? ¿Cuándo hay un nuevo organismo vivo de la especie humana, diferente de la madre y el padre y listo para desarrollarse y madurar si se le proporciona un ambiente acogedor? En tanto los pensadores antiguos contaban con pocos conocimientos verificables que los ayudaran con la respuesta, hoy en día los textos de embriología confirman que una nueva vida humana comienza con la concepción (ver www.usccb.org/prolife/issues/bioethic/fact298.shtml). La Iglesia Católica no enseña esto como un tema de fe; lo reconoce como un hecho objetivo.
La segunda es una pregunta moral, que tiene consecuencias legales y políticas: ¿Qué miembros vivos de la especie humana deberán ser reconocidos como merecedores de los derechos humanos fundamentales, tales como el derecho a que no los maten? La respuesta de la Iglesia Católica es: Todos. Ningún ser humano deberá ser tratado como si careciera de derechos humanos, y no podemos dividir a la humanidad en quienes son lo suficientemente valiosos como para merecer protección y quienes no lo son. Esto no es tan solo una enseñanza católica sino un principio de derecho natural que es accesible a todas las personas de buena voluntad. Los redactores de la Declaración de Independencia señalaron esta misma verdad fundamental al hablar de derechos inalienables, de los que han sido dotados todos los miembros de la raza humana no por un poder humano, sino por su Creador. Quienes defienden un punto de vista más estrecho y exclusivista tienen la carga de explicar por qué deberíamos dividir la humanidad entre los que tienen valor moral y los que no lo tienen, y por qué su decisión particular acerca de dónde trazar la línea que separa ambas categorías puede ser válida en una sociedad pluralista. Estos puntos de vista plantean una amenaza grave a la dignidad y a los derechos de otros miembros pobres y vulnerables de la familia humana que necesitan y merecen nuestro respeto y protección.
Si bien en siglos pasados los conocimientos biológicos eran frecuentemente erróneos, la ciencia moderna no permite negar la calidad de humano del niño no nacido. La protección de la vida humana inocente no es la imposición de una creencia religiosa personal sino un reclamo de justicia. (8 de septiembre de 2008)

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