El presente cuadro nacional sobre el embarazo entre adolescentes

por Stan E. Weed


Por primera vez en décadas recientes, las estadísticas nacionales han presentado noticias esperanzadores sobre las cifras de adolescentes embarazadas. ¡Está bajando! No es un gran descenso, y no sabemos si esos números van a durar (o mejor aún, si el descenso va a continuar). Pero en este momento, los datos demuestran claramente una reducción en las cifras de adolescentes embarazadas.

Además, esta reducción en embarazos se refleja en un descenso paralelo en el número de nacimientos y abortos entre adolescentes. Las agencias federales, estatales y privadas que han trabajado en este asunto por algún tiempo están muy complacidas –y deben estarlo. Embarazos en adolescentes continúan afectando muchas vidas de manera muy negativa.

Lo que no es muy halagador es la prisa a reclamar crédito por estos resultados basándose en la evidencia que disponible. Tales agencias prominentes como el Departamento de Salud y Servicio Social de los EE.UU., la Oficina de Asuntos Demográficos en HHS, la Alianza Nacional para la Salud Reproductiva de Adolescentes, los Centros para el Control de las Enfermedades y la Federación Americana del Parentesco Planificado (PPF), dicen que las estadísticas nacionales significa que la política sobre contraceptivos y su uso son las responsables del descenso en los embarazos entre adolescentes. Las siguientes citas muestran la explicación popular y más generalizada sobre estas cifras:

"El cambio positivo en la conducta sexual de los adolescentes es el resultado de. . . un aumento en el uso de condones".
Despacho de prensa de Advocates for Youth, 18 de septiembre de 1998

"La secretaria Shalala (Salud Pública) dijo que el aumento dramático en el uso de contraceptivos durante el primer acto sexual... podría ser la razón por el estancamiento y descenso reciente del número de nacimientos entre adolescentes".
Despacho de prensa de HHS, 1o de mayo de 1997

"El dramático descenso de embarazos indeseados ha ocurrido en gran medida como resultado de la preponderancia de contraceptivos y del uso de métodos más eficaces."
Despacho de prensa de Planned Parenthood [PPF], 17 de enero de 1998

"Aunque la proporción de chicas adolescentes que han estado sexualmente activas ha aumentado en el curso de los últimos años, la posibilidad de que queden embarazadas, ha disminuido. Aumento en el uso de contraceptivos por parte de las jóvenes contribuye a este cambio".
Oficina de Population Affairs, citado en la página digital de HHS, 9 de noviembre de 1998
Algunas agencias atribuyen el descenso en los embarazos entre adolescentes tanto al aumento de contraceptivos como al descenso en la actividad sexual entre adolescentes. Todos, sin embargo, buscan dar crédito al uso de contraceptivos, al menos por parte del descenso. ¿Qué lleva a tantos grupos a la misma conclusión? ¿Son los datos, realmente tan claros, tan convincentes? Si son tan claros, ¿cómo se explica este triunfo después de tantos años de fracaso?


¿CUáL ES LA BASE PARA ESTOS RECLAMOS QUE HACEN PPF Y OTROS?

Los ejemplos de esas aserciones que se incluyeron arriba se hacen en base a que el descenso en los embarazos entre adolescentes ha ido acompañado de un aumento paralelo en el uso de contraceptivos –específicamente, un aumento en el uso de condones. Dejando a un lado por el momento el problema de la correlación o la causa, veamos más de cerca la relación entre contraceptivos y embarazos entre adolescentes. La figura 2 muestra los datos correspondientes al uso de condones durante el último acto sexual tanto para los hombres como para las mujeres. Es verdad que muestra un aumento. Ese cambio, sin embargo, no lo dice todo. En cualquier investigación uno siempre busca explicaciones alternativas que van más allá de la primera impresión. La figura 3 muestra que el uso de contraceptivos orales ha bajado durante el mismo periodo. Esta tendencia de la disminución del uso de contraceptivos orales que son más eficaces, más que compensa por el aumento en el uso de condones. El efecto neto en términos de uso de contraceptivos (ambos métodos combinados) es de menos de 12.2%. Aun cuando se agregan diferentes formas de control de la natalidad, tales como Norplant o Depo-Provera, eso no cambia esta tendencia. ¿Cómo es que entonces se puede atribuir el descenso en el número de embarazos entre adolescentes a un aumento en el uso de los contraceptivos, cuando de hecho, el uso total de contraceptivos ha disminuido? Si no hay una relación, como ilustramos aquí, entre el uso de anticonceptivos y el embarazo de adolescentes, tampoco se puede decir que el uno es la causa del otro.

Un análisis más completo revela otro contraste destacado. Lo que parece ser un descenso en el número de embarazos entre adolescentes como lo muestra la Figura1 es verdaderamente causa de malos entendidos porque combina a las mujeres casadas con las jóvenes. Y entre los adolescentes no-casados, también combina a los adolescentes sexualmente activos, con los no activos. Esas combinaciones confunden los datos hasta el punto que no es posible interpretarlos, mucho menos atribuirles que son la causa como en esta declaración:

    "La disminución dramática de embarazos no planificados ha ocurrido en gran medida como resultado del aumento de anticonceptivos y uso de métodos más efectivos". (frases en cursivas fueron añadidas)
    Despacho de prensa de Planned Parenthood, 17 de enero de 1998)
Al separar a los casados de los no casados, y a los no casados sexualmente activos de los que se abstienen, se podría obtener una explicación más correcta basado en la evidencia actual. Una explicación más completa de esta explicación se puede leer en la publicación más reciente del Consortium of State Physicians Resource Councils titulado "The Declines in Adolescent Pregnancy, Birth and Abortion Rates in the 1990s. What Factors are Responsible " (Jones, Toffler, Bell, et.al. 1999) [El descenso en el número de embarazos, nacimientos y abortos entre adolescentes en la década de los 90]. En resumen, el número de nacimientos fuera del matrimonio por cada 1,000 jóvenes sexualmente activas de entre 15 a 19 años ha ido de 85.2 a 111.8 – un aumento de un 31.2%. Y este aumento ocurrió durante el altamente proclamado aumento en el uso de condones (y el descenso paralelo, pero menos reconocido del uso de la pastilla). Por tanto, los adolescentes no casados que son activos sexualmente, ¡el número de nacimientos aumentó en vez de disminuir! Ese no es el estribillo que cantan las agencias federales, estatales y de prensa.


OTRA EXPLICACIóN MEJOR

¿Cómo explicamos el descenso en las cifras de las embarazos entre adolescentes, si el cambio en el uso de anticonceptivos no se puede considerar responsable de ese descenso? La otra tendencia en estadísticas nacionales que ha atraído la atención de hasta los medios populares de comunicación es el cambio en las cifras de actividad sexual. Por primera vez en décadas recientes, la tendencia de un número creciente de adolescentes que han tenido relaciones sexuales prematrimoniales se han revertido. Datos de periodos similares ('88 - '95) de la Encuesta Nacional de Crecimiento Familiar [National Survey of Family Growth], la Encuesta Nacional de Varones Adolescentes [National Survey of Adolescent Males] y la Encuesta sobre Conducta Arriesgada de Adolescentes [Youth Risk Behavior Survey] presentan una tendencia clara y consistente. Más adolescentes se abstienen de actividad sexual en los últimos años, y hay ahora más adolescentes (15-19) que no tienen relaciones sexuales comparados con los que las tienen. Figura 4 muestra esta tendencia. Las datos de la figura 4 vienen de la Encuesta Nacional de Crecimiento Familiar (para mujeres) y la Encuesta Nacional de Varones Adolescentes.

Los datos de la Encuesta sobre Conducta Arriesgada de Adolescentes también muestran un descenso general en las cifras de actividad sexual, pero esos datos indican que el cambio mayor es entre los hombres y no entre las mujeres. En todo caso, hay un descenso en el porcentaje de los adolescentes entre 15 y 19 años que han tenido relaciones sexuales. También vemos una disminución entre los que han tenido relaciones sexuales en los últimos tres meses, y en el número de personas con quienes han tenido relaciones sexuales. Lo que antes parecía un aumento anual inevitable de las cifras de actividad sexual, ahora ha cambiado de dirección hacia mayor abstinencia. Si buscamos la posible explicación para el descenso en la cifra de los embarazos entre adolescentes, el cambio en actividad sexual es ciertamente más probable que el argumento que se ha presentado de que el descenso del embarazo de adolescentes es función del aumento del uso de condones.

El cambio hacia comportamiento de abstinencia es más bien el resultado de varios factores y fuerzas que operan simultáneamente, incluyendo la presencia del SIDA y otras enfermedades que se transmiten sexualmente. No se puede ignorar en este cambio, sin embargo, el gran aumento en el número de adolescentes que ha escuchado el mensaje de programas que promueven la abstinencia como su mensaje central. Esos programas se han multiplicado dramáticamente, y son responsables del aumento 12 veces mayor desde el 1986, en el número de adolescentes que anualmente han sido expuestos a un mensaje claro y directo sobre el valor de la abstinencia sexual. No creo que haya ningún otro factor que sea responsable del cambio hacia la abstinencia. Es cierto que los medios de comunicación son más, no menos, provocadores y preponderantes con sus mensajes sobre el sexo premarital y fuera del matrimonio.

Entonces, ¿dónde se equivocaron las agencias mencionadas en su lógica y en su interpretación de los datos? Parece que hay cuatro errores en la manera en que llegaron a sus conclusiones; y cualquiera de ellos es fatal.

  1. Estas interpretaciones cometen el error de combinar a los adolescentes casados con los no casados cuando se refieren a los embarazos entre adolescentes.
  2. Cometen el error de combinar a los que son activos sexualmente con los que son vírgenes y con los no activos sexualmente
  3. No supieron distinguir entre los diferentes métodos anticonceptivos: uso de condones, anticonceptivos orales y otros métodos
  4. Hicieron un conexión de causa basándose en datos correlacionados, y la correlación es errónea como mostramos en a, b y c más arriba.
También parece que el estribillo oficial de los responsables de la política anticonceptiva sobre la necesidad de dar a los jóvenes más condones porque "todos sabemos que van a tener relaciones sexuales" lo contradicen los datos nacionales. Dadas la tendencia que vemos en una variedad de estadísticas nacionales, la actividad sexual no es ni inevitable ni irreversible. Segundo, los adolescentes no casados y activos sexualmente que supuestamente están usando más condones, con mayor regularidad y más habilmente, no muestran un descenso en las cifras de embarazos que tienen. Tercero, el esfuerzo de hacer llegar más condones, más fácilmente, mediante programas de distribución (basados en el simple supuesto que lo único que los jóvenes necesitan para usar condones más regularmente es mayor acceso sin bochorno) ha sido probado en las escuelas públicas de Seattle. Este experimento social demuestra lo falaz de esta actitud. Los resultados indican que si los adolescentes tienen más acceso a condones no los usan más. Entre los estudiantes que tuvieron relaciones sexuales durante los 3 meses anteriores, el porcentaje que usó condones la última vez que tuvieron relaciones sexuales declinó de un 57% a un 51% entre los estudiantes de Seattle, y el descenso fue mucho mayor entre estudiantes en escuelas con clínicas (y distribuyeron muchísimos más condones) que entre los estudiantes en escuelas sin clínicas.


¿ES LA ABSTINENCIA UNA ESTRATEGIA VIABLE?

El número de programas educativos centrados en la abstinencia sexual ha aumentado dramáticamente en años recientes. La reciente ley para la reforma del bienestar social [welfare] (Título V) ha generado nuevo interés en los programas educativos sobre la abstinencia y ha hecho posible fondos para nuevos programas mediante concesiones grandes a los estados. Muchos de los programas existentes han crecido, se han modernizado, son más influenciados por la teoría, más intensivos y de mayor duración. Y como señalamos anteriormente, más y más adolescentes participan anualmente en ellos. Al mismo tiempo que esa expansión y evolución de los programas sobre la abstinencia está ocurriendo, los esfuerzos para evaluar su impacto y eficacia se han quedado atrás. Hay pocos fondos disponibles para la evaluación extensa y esos programas que son evaluados con frecuencia cambian sus componente o elementos para responder a lo que se ha aprendido en la evaluación. Esto resulta en un blanco en movimiento para los esfuerzos evaluatorios. Todo esto pone, en la actualidad, al campo de la educación para la abstinencia en un estado de fluctuación. Eso no es una crítica, sino meramente un comentario sobre la condición actual.

A pesar de la reciente expansión de programas, los límites en los fondos para hacer evaluaciones y el blanco en movimiento de programas en evolución, hay algunas cosas que sabemos sobre las características de los programas eficaces. Nuestro trabajo en este campo en los últimos diez años ha llevado a varias conclusiones –la mayoría de las cuales tiene base empírica, mientras que otras caben dentro de la categoría de suposiciones bien fundamentadas.

Primero, el viejo paradigma de la "educación sexual" se basaba en la premisa de que los jóvenes no tenían información (fisiológica, biológica, reproductiva). Se creía que el aumento en la cantidad y calidad de esa información conduciría a mejores decisiones sobre asuntos sexuales y a menos consecuencias negativas. Una multitud de estudios ha puesto fin (o a herido mortalmente) esa vieja suposición. La información, en sí, no es un factor central ni muy fuerte en dar impulso al comportamiento. Sorpresivamente, hay programas que todavía se aferran al paradigma de la información como moldeadora de la toma de decisiones. Aplicación de esta premisa no tendrá un efecto notable o significativo en el comportamiento sexual. Hacer más de lo que no funciona y hacerlo cada vez a edades más jóvenes, no reducirá las cifras de embarazos entre adolescentes.

Entender los factores que influyen en el comportamiento sexual ha sido una característica central de nuestro trabajo. Basado en datos recogidos en el curso de varios años de unos 35,000 adolescentes en 23 estudios y muestras diferentes, hemos identificado varios factores que explican o predicen el comportamiento que lleva a tomar riesgos en la actividad sexual. Esto tiene implicaciones para el desarrollo y la selección de programas, porque identifica características de programas efectivos. Nuestra investigación demuestra que hay un número de factores, operando simultáneamente, que explican el comportamiento sexual y sus consecuencias. Por ejemplo, valores sexuales, el ambiente sexual de los compañeros, orientación futura y comportamientos arriesgados relacionados, son todos factores que contribuyen directamente y de manera importante al comportamiento que les interesa. También es evidente que algunos factores están más directamente ligados al comportamiento que nos interesa, y tienen una conexión más fuerte que los otros factores. Los valores sexuales –la convicción de los adolescentes sobre lo que es buena y malo, correcto o incorrecto, importante y no importante– ha sido el más consistente y poderoso indicador de todas las variables que hemos medido. El comportamiento sexual también es influenciado en la medida en que los estudiantes describan el ambiente inmediato de sus compañeros como sexualmente laxo o si sentían que ellos o ellas tendrían oportunidades o si se enfrentarían a presiones de sus acompañantes para participar en el acto sexual. Programas que toman en cuenta decididamente estos factores diversos probablemente tendrán una gran influencia en el comportamiento sexual de los adolescentes y en todas sus consecuencias.

Hay otras características que también están surgiendo como importantes contribuyentes para los resultados actuales. Los programas que incluyen a los padres como socios y fortalecen el grado de "conexión" entre padres y jóvenes tendrán más éxito en la transmisión de esos valores importantes mencionados arriba. Programas que se mueven más allá de la mentalidad de una "solución inmediata" y ofrecen contacto intenso durante un periodo de largo de tiempo, con repeticiones para reforzar la experiencia, serán más efectivos que una sola exposición o durante un curso corto. Y esos programas que dan un mensaje directo y claro sobre la abstinencia tienen más éxito que los que diluyen el mensaje.

La mejor noticia en todo esto es que el movimiento hacia la abstinencia está creciendo, parece que está teniendo su efecto en los adolescentes como se refleja en las estadísticas nacionales, y estamos aprendiendo más sobre la naturaleza y dinámica del comportamiento que toma riesgos sexuales, y esto conduce a intervenciones más eficaces. Si avanzamos y construimos sobre este logro se sostendrán las tendencias positivas en la reducción de embarazos entre adolescentes y se reducirán los nacimientos y los abortos –ciertamente una esperanza común entre una amplia gama de posturas ideológicas. Los que han fomentado la abstinencia en base a principios morales y religiosos pueden hallar satisfacción en estos datos recientes que indican que es posible llegar hasta los adolescentes con un mensaje positivo de esperanza, respeto, futuro y auto-control. Aun para los que ven el problema simplemente desde la perspectiva de la salud, la noticia es alentadora y las implicaciones para los programas son importantes. Los mensajes laxos y de gratificación inmediata que son tan prominentes en los medios de comunicación no tienen que ser las lecciones dominantes y sobrecogedoras de la vida. Hay un mensaje mejor y los adolescentes están escuchando.

Traducción: Marina A. Herrera, Ph.D..Fig. 1
Tendencias en embarazos, abortos y nacimientos entre adolescentes
# per 1000 – 15-19 años
Embarazos '92-'95
Nacimientos (todos) '91-'96
Nacimientos (no-casados) '91-'96
Abortos '90-'95

Fig. 2
Cambios en el uso de anticonceptivos entre adolescentes
Uso de condones en el último acto sexual
Hombres - condones
Mujeres - uso de condones

Fig. 3
Cambio en el uso de anticonceptivos entre adolescentes
Uso de la pastilla durante el último acto sexual
Mujeres - pastilla
Hombres - pastilla

Fig. 4
Tendencias en la actividad sexual
Edad 15 a 19, hombres y mujeres

Han tenido - hombres
Han tenido - mujeres

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