MEJORAMIENTO GENéTICO: NIñOS DISEñADOS Y QUIMERAS
Marilyn E. Coors, Doctora en Filosofía
El mejoramiento genético ha surgido como un asunto ético porque implica el poder de
rediseñarnos a nosotros mismos, incluyendo el potencial de alterar la esencia misma de lo que
significa ser humano. Presenta la opción que requiere la sabiduría de discernir cuando decir "sí"
o "no" a esta nueva y poderosa tecnología, y la humildad de saber qué es lo que está más allá de
los límites de nuestro entendimiento para evaluar o juzgar.1
¿Es incorrecto producir niños con altura y fuerza alteradas genéticamente para convertirse en
estrella de la NBA (llamado "dopaje genético" por la prensa)? Y tome el próximo paso. ¿Por qué
no diseñar niños súper inteligentes? Dicho niño podría crecer y descubrir la cura para el cáncer, o
una fuente de energía que sin dañar el medio ambiente beneficie a la sociedad. Y, ¿qué hay de
malo en rediseñar el envejecimiento humano para que la gente pueda vivir tanto como Abraham
y Sara del Antiguo Testamento o incluso Matusalén? o ¿una criatura híbrida con características
humanas y animales permitiendo que él (¿eso?) pueda realizar tareas indeseables o peligrosas en
la sociedad que otros aborrecen? Algunas de estas situaciones reciben un "no" inmediato,
mientras que otras requieren a una deliberación ética" para señalar lo que es correcto o
incorrecto.
Hagamos un paso hacia atrás y definamos el mejoramiento genético. Los posibles usos de la
tecnología genética están a veces divididos según el propósito: mejoramiento o terapia. El
mejoramiento genético significa alterar los genes para mejorar los rasgos humanos o
características más allá de lo que se considera "normal" para los humanos, es decir, diferente de
los genomas que existen naturalmente (todo el ADN de un organismo). Por contraste, la terapia
genética significa alterar los genes que poseen mutaciones peligrosas para prevenir o curar
enfermedades. La mayoría concuerda en que un cambio genético que reduce la presencia de una
enfermedad devastadora está bien, cuando se hace moralmente.
Hay algunas alteraciones genéticas en cualquiera de los dos polos de las características humanas
que son bastante fáciles de clasificar como mejoramiento o terapia. En el caso en cuestión, un
cambio genético que cure la fibrosis quística (cística) es sin duda terapia, mientras que producir
un ojo humano que pueda ver en la oscuridad es sin lugar a dudas mejoramiento. Sin embargo,
hay alteraciones genéticas que se ubican en la zona "gris". Por ejemplo, ¿dónde trazamos la línea
en el mejoramiento de una persona de baja estatura –de 4'4" a 5'4" o incluso 6'4"? ¿En qué
punto la terapia se vuelve mejoramiento? Podrá ver que la diferencia es difícil de ver y a veces
de valor limitado.
El Papa Juan Pablo II usaba la distinción entre terapia y mejoramiento para referirse a la
moralidad de las alteraciones genéticas mucho tiempo antes de que fuera científicamente posible
llevar acabo dichos cambios en el genoma humano. En 1983, apoyó intervenciones terapéuticas
tales como aquellas que afectan las "deficiencias cromosómicas" cuando la intervención
promueve el bienestar y no daña la integridad biológica de la persona humana o aumenta el
sufrimiento.2 Juan Pablo II también aprobó el mejoramiento genético cuando la intervención
"apunta a mejorar las condiciones biológicas humanas" con dos requisitos: la intervención no
interfiere con los orígenes de la vida humana en la concepción natural y respeta la dignidad de la
persona humana y la "naturaleza biológica común" que provee la base de la libertad humana.
La enseñanza católica, como lo explicaba Juan Pablo II, por lo tanto defiende la esencia humana
con su inherente dignidad que merece respeto y protección. Juan Pablo expresó preocupación
debido a que el mejoramiento genético podría resultar en cambios que "provoquen
marginalización fresca" en el mundo al alterar las características humanas y comprometiendo la
integridad de los seres humanos. Advirtió que la intervención genética no debe "ser derivada de
una mentalidad racista y materialista dirigida a la felicidad humana la cual es realmente
reduccionista. La dignidad del hombre trasciende su condición biológica." Lo que es
trascendental en el ser humano, nuestra dignidad y libertad, deben ser protegidas de un ataque
tecnológico.3 Estos comentarios revelan la preocupación de Juan Pablo II de que el poder de la
genética podría reducir a la persona humana a sus genes, una clase de mentalidad como la de
Genes-R-Us (juego de palabras que imita la cadena de juguetes Toys-R-Us) que afirma que
somos nuestros genes y nada más. Incluso a niveles puramente sociales/biológicos hay una gran
cantidad de evidencia para refutar este enfoque cuando consideramos los asombrosos logros de
las personas con discapacidades que triunfan en la vida a pesar de las limitaciones de sus
condiciones genéticas y de lo que pueda indicar su ADN.
Sin embargo, sabemos por la demanda de drogas para el mejoramiento de la mente y las
tecnologías de reproducción asistida, que el consumidor comprará productos para el
mejoramiento genético con el fin de producir niños "diseñados" o "bebés biónicos" en cuanto sea
seguro y efectivo rediseñar la programación biológica humana. (Aunque surgen otras cuestiones
sobre los procesos científicos para el mejoramiento genético de las personas ya nacidas; dichas
intervenciones no interfieren con la procreación ni implican la creación y destrucción de los
embriones.)
Es claro que nosotros como sociedad tendremos que crear políticas para dirigir las aplicaciones
éticas de esta nueva tecnología; o las fuerzas del mercado solas forjarán el curso del
mejoramiento genético y los resultados no serán ni convenientes ni éticos. Para participar de la
conversación como católico responsable e informado debemos entender las implicaciones del
mejoramiento genético en dos niveles: el proceso científico en sí y las potenciales implicaciones
éticas para los individuos y la sociedad.
EL PROCESO CIENTíFICO
Niños Diseñados
Los niños diseñados ya son una realidad. Los padres pueden elegir el sexo de sus hijos usando un
proceso conocido como selección de espermas, en el cual un técnico puede separar el esperma
masculino del femenino ya que éste último posee mucha más ADN y por lo tanto es más pesado.
Luego, una mujer es inseminada artificialmente con el esperma del género que ella elija y
aproximadamente el 75% de las veces, da a luz el bebé que ella ha elegido. Una encuesta
reciente develó que el 60% de los estadounidenses no se siente cómodo con la selección de sexo
porque trata a los niños como un producto en lugar de un regalo de Dios que está lleno de
sorpresa y asombro. La enseñanza católica también se opone a esta clase de selección de sexo
por razones morales adicionales. La Iglesia enseña que la transmisión de la vida humana está
ordenada por Dios como resultado de la unión en matrimonio de un hombre y una mujer.4
"El origen de una persona humana es en realidad el resultado de donación. La persona concebida
deberá ser el fruto del amor de sus padres. No puede ser querida ni concebida como el producto
de una intervención de técnicas médicas y biológicas: esto equivaldría a reducirla a ser objeto de
una tecnología científica. Nadie puede subordinar la llegada al mundo de un niño a las
condiciones de eficiencia técnica mensurables según parámetros de control y de dominio. La
importancia moral de la unión existente entre los significados del acto conyugal y entre los
bienes del matrimonio, la unidad del ser humano y la dignidad de su origen, exigen que la
procreación de una persona humana haya de ser querida como el fruto del acto conyugal
específico del amor entre los esposos. El vínculo existente entre procreación y acto conyugal se
revela, por eso, de gran valor en el plano antropológico y moral, y aclara la posición del
magisterio a propósito de la fecundación artificial homóloga."5
Hay una segunda forma de producir niños diseñados que, de acuerdo a la enseñanza católica,
también utiliza un proceso inmoral. Los científicos pueden producir múltiples embriones en el
laboratorio mediante a fertilización in vitro (FIV), luego analizar su composición genética
mediante la diagnosis genética de preimplantación (PGD). La ciencia está muy lejos de poder
ligar concluyentemente un gene o genes a características complejas humanas como la
inteligencia, pero algunos desordenes genéticos, como la fibrosis quística (FQ) son causados por
una mutación en un gene que puede ser identificado en el embrión. Los técnicos evalúan los
embriones para determinar si tienen el gene de la FQ, descartan aquellos que poseen el gene
mutado, e implantan uno o dos de aquellos que están libres de la mutación en el vientre de la
madre. Si hay embriones adicionales sin mutación, son congelados para su uso posterior. Este
proceso no siempre tiene resulta en un embarazo, pero cuando lo hay, es aproximadamente 100%
seguro que los padres darán a luz a un hijo sin FQ. Pero este proceso es intrínsecamente inmoral
porque incluye la creación y la destrucción de vidas humanas, reemplaza el acto conyugal e
incorpora una intervención de terceros en la concepción.
Los hijos diseñados con inteligencia, estatura, disposición, etc. a pedido son todavía una cosa del
futuro porque los genes ligados a estas características no han sido identificados. Mientras que es
imposible valorar la moralidad de un procedimiento de un futuro indeterminado, "es difícil
imaginar que esto podría ser logrado sin riegos desproporcionados especialmente en la primera
etapa experimental, como la gran pérdida de los embriones y el incidente de los contratiempos, y
sin el uso de técnicas reproductivas."6 El proceso por el cual actualmente se crean niños
diseñados es intrínsecamente inmoral según la enseñanza católica, pero debemos tener en cuenta
que cualquier niño resultante de este proceso tendrá la misma posición moral y dignidad que
cualquier otro niño. La intención y los medios usados en su creación son irrelevantes para la
dignidad y el derecho a la vida que tiene el niño.
Quimeras
Las quimeras son entidades interespecies, compuestas por una mezcla de ADN de dos o más
organismos. Cruzar los límites de las especies puede ocurrir naturalmente (auque ocurre
raramente) en animales, tales como la mula, y en plantas, tales como los rododendros. Además,
los genes humanos son rutinariamente ubicados en microorganismos para producir insulina que
se usa en el tratamiento de personas con diabetes y para producir numerosas otras drogas. Pero
surgen nuevas cuestiones morales cuando los científicos proponen hacer criaturas cuya
pertenencia al género humano estaría en duda.
Los científicos están actualmente participando en alteraciones genéticas para crear nuevos
organismos interespecies para estudiar la función de los genes humanos en otras especies porque
ese tipo de evaluaciones no se puede realizar en personas. El proceso científico usa células
madres para transferir material humano genético a embriones no humanos. Al entender de una
mejor manera el desarrollo de tejidos humanos, tales como el ojo y el cerebro; los científicos
piensan que eventualmente serán capaces de reparar o mejorar estos tejidos en los seres
humanos. Los nuevos organismos interespecies creados en el laboratorio incluyen un macaco
coronado (una especie de mono nativo de la India), con células madres neurales de fetos
humanos transplantadas a su cerebro anterior; embriones de pollitos recién nacidos que contienen
células madres embrionarias humanas implantadas, y ratones con células madres de embriones
humanos en el cerebro. Su creación ha causado muchas preocupaciones tanto por la dudosa
eficacia de la ciencia como por las implicaciones éticas. El ímpetu de esta nueva tecnología es
evidente en la proliferación de pedidos de patente para nuevas formas de vida.
La National Academy of Sciences (Academia Nacional de Ciencias) recientemente publicó
nuevas normas para la investigación con células madres de embriones humanos. Aunque las
recomendaciones no sean obligatorias, incluso la Academia (que favorece la creación y
destrucción de embriones humanos para obtener células madres) apoyó la creación de quimeras
pero se opuso a los experimentos que implican la inserción de células madres de embriones
humanos en embriones humanos, de simio o de mono. La posibilidad de que un cerebro humano
o casi humano sea encerrado en el cuerpo de un animal es censurable. La enseñanza católica nos
dice: "Cambiar la identidad genética de un hombre como persona con la producción de un ser
infrahumano es radicalmente inmoral."7
IMPLICACIONES éTICAS
Se han escrito volúmenes sobre las implicaciones éticas del mejoramiento genético y el cruce de
los límites interespecies. En el limitado espacio de este artículo, mencionaré brevemente sólo
cuatro de los más importantes.
Estado moral del embrión humano
El inherente estado moral de los seres humanos proviene de la realidad de que Dios creó a los
seres humanos a su imagen y semejanza (manifestado en la inteligencia y el libre albedrío). Por
esta razón cada ser humano, sin distinción de características o circunstancias individuales posee
una dignidad incomparable.8 Juan Pablo II explicó que el valor moral comienza por el derecho a
la vida. Desde el momento de la concepción hasta la muerte, y agrega, el derecho a la vida es
primario y fundamental. Es la base raíz y fuente de otros derechos." Por lo tanto, el ser humano
automáticamente es poseedor de un estado moral. Como resultado, cualquier acción que relegue
a cualquier ser humano (en cualquier etapa de desarrollo desde un embrión de una célula a la
muerte natural) a ser una simple herramienta de investigación o un vehículo de producción o
ganancia es inmoral.
La vida humana como una mercancía
La costosa manufactura de los "niños diseñados" en realidad destruirá poco a poco el valor de la
dignidad de la vida humana al reducir estos niños a productos diseñados como autos o
computadoras.
En vez de sorpresa y apreciación por la singularidad y el misterio de cada individuo, los niños
diseñados serán juzgados por su forma de adaptarse a las especificaciones del presente. Más allá
de esto, los genes que determinan características complejas como el comportamiento no siempre
actúan del modo en que uno espera. Un genetista una vez me dijo que en los experimentos en los
que se trataba de alterar los genes controladores del color de la piel de los ratones, los ratones
realmente se veían como se esperaba aproximadamente el 50% de las veces. Por eso los padres
que piensen que pueden programar a sus hijos para que posean una o más características se
pueden llevar una verdadera sorpresa. La incertidumbre de la expresión de los genes hace
realmente improbable que alguien pueda producir de manera segura un bebé "diseñado" con las
características que sus padres hayan "pedido" y a diferencia de un auto o una computadora, no
hay políticas de "devolución" en las clínicas de fertilidad. En realidad, la paternidad siempre
implica sorpresas y desilusiones (lo digo desde la experiencia ya que mi esposo y yo tenemos
seis maravillosos hijos adultos jóvenes). Los mejoramientos genéticos no podrán alterar esta
realidad, pero pueden crear expectativas falsas sobre la paternidad y contribuir finalmente una
actitud en que la vida humana es una mercancía que debe estar a la altura de los parámetros del
mercado.
Justicia social
Los mejoramientos genéticos pueden exagerar las desigualdades sociales existentes,
especialmente si sólo las personas prósperas pueden costearlos. Una tecnología no es sólo eso si
descuida a los pobres o a los vulnerables o si hace más grande la brecha entre los que tienen y los
que no. Incluso si esta tecnología se puede aplicar de una manera segura sin usar medios
inmorales, la preocupación es que los niños que nazcan naturalmente no serán capaces de
competir con aquellos que estén mejorados genéticamente. Nuestras nociones acerca de los
logros humanos pueden cambiar. En el extremo, pueden llevar potencialmente a una clase
"superior" (conocida por algunos como "la nobleza genética") con ventajas que sobrepasan a
cualquiera que un padre pueda concederle a sus hijos por medio de la educación, preparación,
etc. Superpongamos esto sobre una sociedad obsesionada con la juventud, la salud y el éxito en
la cual muchos de los que carecen de ingresos suficientes, educación, atención médica y
nutrición ya están excluidos de las oportunidades de progreso. La justicia social exige que se
mejore el bienestar de los marginados por la sociedad en vez de seguir marginando a los pobres
mediante el mejoramiento de unos pocos por encima de la norma.
Daño
Será muy difícil hacer modificaciones al genoma humano que sean seguras y efectivas, y el
esfuerzo por tratar podría tener consecuencias nefastas para los individuos y la sociedad. El
mejoramiento genético incorpora cambios que son una desviación de los genomas naturales.
Como tal, incorporará la producción de nuevas combinaciones genéticas. La complejidad del
genoma humano hará este esfuerzo difícil, especialmente porque la mayoría de los genes poseen
múltiples funciones. Esto significa que el desafío de descubrir alteraciones genéticas que
realmente mejoren la función humana será mucho más difícil que diseñar las alteraciones
terapéuticas. Recuerde que los cambios terapéuticos son morales cuando los medios científicos
son morales. Además, debido a la interconexión de todo el genoma y del medio ambiente, los
cambios genéticos pueden funcionar como se predijo en un individuo pero tener un efecto
totalmente diferente en otro individuo, y lo que puede ser seguro para uno puede que no lo sea
para otro.
Los daños potenciales resultantes del mejoramiento genético pueden incluir lo siguiente: (1)
consecuencias negativas en la intervención deseada, (2) consecuencias negativas en una función
humana que no se anticipaba estuviera relacionada con la intervención, y (3) estas consecuencias
no serán visibles por un largo tiempo. La idea que los humanos, con nuestro nuevo y todavía
incompleto conocimiento de la genética, podemos diseñar verdaderas mejoras que sean seguras y
efectivas, va acompañada de gran orgullo y tiene todo el potencial para causar mucho daño.
CONCLUSIóN
Es teóricamente posible que el mejoramiento genético pueda ser realmente beneficial para los
individuos y la sociedad y, al mismo tiempo, respetar los orígenes la vida y de la integridad de
las personas humanas como una unidad de cuerpo y alma. Si embargo, el estado actual del
proceso científico no cumple con esos requisitos. Por estas razones el mejoramiento genético de
los embriones humanos es inmoral desde el punto de vista de las enseñanzas católicas. Nuestro
abreviado análisis ético también saca a luz asuntos sobre el respeto por la vida, la justicia, y la
seguridad que pone en tela de juicio la habilidad de la humanidad de usar una potente tecnología
para beneficio de los seres humanos. Nuestro poder inminente de alterar nuestra herencia
genética, junto con la habilidad limitada para predecir las consecuencias de dichas alteraciones, pide a gritos una propuesta cautelosa y humilde.
Marilyn Coors, doctora en Filosofía es profesora asistente en psiquiatría y en bioética, University
of Colorado Health Sciences Center. Se desempeña en juntas de numerosos comités y
fundaciones, incluyendo el National Catholic Bioethics Center (El Centro Católico Nacional de
Bioética).
Traducción por Marina A. Herrera, Ph.D., Bethesda, Maryland.
Notas
1 Coors, Marilyn E., The Matrix: Charting an Ethics of Inheritable Genetic Modification. New
York: Rowman & Littlefield Publishers, Inc. (2003).
2 Papa Juan Pablo II, "La ética de la manipulación genética", discurso a los participantes de la
XXXV Asamblea General de la Asociación Médica Mundial, reimpreso en Origins, 13: 386-389
(29 de octubre de 1983).
3 Ibid.
4 Juan Pablo II, Evangelium Vitae (El Evangelio de la Vida), 1995.
5 Congregación de la Doctrina de Fe, Donum vitae ("Instrucción sobre el Respeto de la Vida
Humana Naciente y la Dignidad de su Procreación: Respuestas a Algunas Cuestiones de
Actualidad") (1987), parte II, B, no. 4c.
6 Comisión Teológica Internacional, "Comunión y corresponsabilidad: personas humanas
creadas a imagen de Dios," 23de julio de 2004.
7 Ibid.
8 Gen: 1, 2.
PROGRAMAS MODELOS
La gente joven ha estado siempre fascinada por las quimeras en mitología y en la ciencia ficción
y las posibilidades aparentemente ilimitadas que la vida ofrece en un mundo futuro donde los
humanos tienen superpoderes (los X-Men, por ejemplo). En escuelas y en programas
parroquiales de la confraternidad de la doctrina cristiana, patrocine un concurso de novelas cortas
para chicos de la escuela primaria. Pídales que escriban y dibujen una historia sobre una quimera
de su imaginación en la cual exploren las desventajas de no ser completamente humano. Las
historias se pueden "publicar", leer en voz alta en clase y ser exhibidas en la biblioteca de la
escuela donde todos las pueden disfrutar.
Patrocine un concurso de ensayos para estudiantes entre los grados 7-12. Uno de los temas puede
dirigirse a los efectos en la sociedad y en los individuos si el mejoramiento genético estuviera
disponible para los acaudalados permitiéndoles crear hijos diseñados con habilidades atléticas e
intelectuales excepcionales. Otro tema podría pedirles que describan un futuro (junto a lo que
dice Aldus Huxley en Un Mundo Feliz) en el cual el único modo permisible de crear niños es
mediante la clonación, y en donde los humanos son producidos masivamente para ser adecuados
para los distintos trabajos, humanos con inteligencia inferior para los trabajos domésticos y
aquellos con el CI de un genio para convertirse en científicos y académicos.
Patrocine una "noche de películas" para estudiantes de la secundaria y proyecte"Gattaca", una
película de ciencia ficción clasificada para mayores de 13 años publicada en 1997. En un mundo
en donde los niños son creados en laboratorios con el ADN preciso para realizar la tarea que el
gobierno les asigne, el héroe de "Gattaca" fue creado a la antigua por sus padres biológicos. él
tiene que tomar medidas extremas para derrotar al sistema y convertirse en el piloto que siempre
soñó ser. El debate que sigue a esta película podría considerar como la película ilustra la famosa
observación de C.S. Lewis en La Abolición del Hombre: "Y todas las acciones de poder a largo
plazo, especialmente en lo que respecta a la natalidad, significan el poder de las generaciones
previas sobre las posteriores. ... Todo poder conquistado por el hombre es también un poder
ejercido sobre el hombre. Todo avance debilita al tiempo que fortalece. En toda victoria, el
general, además de triunfar, es también el esclavo que sigue el coche triunfal."
Vea los materiales disponibles sobre asuntos de la bioética en la biblioteca de su escuela,
parroquia y comunidad. Done a esos centros alguno de los libros listados a continuación.
MATERIALES
Documentos para la enseñanza
Declaración sobre la producción y uso científico y terapéutico de la células estaminales
embrionarias humanas. Academia Pontificia para la Vida, 2000. Disponible en
http://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_academies/acdlife/documents/rc_pa_acdlife_doc_
20000824_cellule-staminali_sp.html
La dignidad de la procreación humana y la tecnologías reproductivas. Aspectos antropológicos
y éticos, Comunicado final sobre la 10ยช Asamblea de la Academia Pontificia para la Vida, 21 de
febrero de 2004. Disponible en
http://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_academies/acdlife/documents/rc_pontacd_
life_doc_20040316_x-gen-assembly-final_sp.html. Para obtener este y otros documentos de
la Academia Pontificia para la Vida: Desde la página principal en español, presione "Curia
Romana", luego en "Academias Pontificias", luego en "Vida", y busque el documento que están
en orden cronológico.
Donum Vitae ("Instrucciones sobre el Respeto de la Vida Humana Naciente y la Dignidad de su
Procreación"). Congregación para la Doctrina de la Fe, 1987. Disponible en
http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_1987022
2_respect-for-human-life_sp.html
ética de la investigación biomédica. Para una visión cristiana, Comunicado final sobre la
Academia Pontificia para la Vida, 26 de febrero de 2003. Disponible en
http://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_academies/acdlife/documents/rc_pontacd_
life_doc_20030226_ix-gen-assembly-final_en.html. No disponible en español.
El Evangelio de la Vida. Papa Juan Pablo II, 1995. Washington, D.C.: USCCB (Inglés y español,
$7.95); también disponible en Pauline Books & Media. Disponible en
http://www.usccb.org/prolife/tdocs/evangel/evangeli.htm.
Declaración universal sobre el genoma humano y los derechos humanos, 24 de mayo de 1998,
documento editado por el "Partido Popular Informal de Bioética", Secretaría de Estado del
Vaticano. Disponible en http://www.vatican.va.
La perspectiva de los xenotransplantes. Aspectos científicos y consideraciones éticas, Academia
Pontificia para la Vida, 26 de septiembre de 2001. Disponible en
http://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_academies/acdlife/documents/rc_pa_acdlife_doc_
20010926_xenotrapianti_en.html. En inglés e italiano.
Reflexiones sobre la clonación, Academia Pontificia para la Vida, 1997. Disponible en
http://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_academies/acdlife/documents/rc_pa_acdlife_doc_
30091997_clon_sp.html.
Materiales impresos
Body Bazaar: The Market for Human Tissue in the Biotechnology Age. Lori Andrews and
Dorothy Nelkin. New York: Crown Publishers, 2001 ($24).
Catholic Bioethics and the Gift of Human Life. William E. May. Huntington, Ind.: Our Sunday
Visitor Books, 2000 ($17.95).
The Catholic Citizen: Debating the Issues of Justice. Kenneth D. Whitehead (ed.). South Bend,
Ind.: St. Augustine's Press, 2004 ($17)
Consumer's Guide to a Brave New World. Wesley J. Smith. San Francisco: Encounter Books,
2004 ($25.95).
The Future Is Now: America Confronts the New Eugenics. William Kristol and Eric Cohen
(eds.). Lanham, Md.: Rowman and Littlefield Pubs., 2002 ($19.95).
Handbook on Critical Life Issues, 3rd ed., Frs. John A. Leies et al. Philadelphia, Pa.: National
Catholic Bioethics Center, 2005 ($24.95).
Human Dignity in the Biotech Century. Charles W. Colson and Nigel M. de S. Cameron (eds.).
Downers Grove, Ill.: InterVarsity Press, 2004 ($15).
Life, Liberty and the Defense of Dignity: The Challenge of Bioethics. Leon R. Kass, MD. San
Francisco: Encounter Books, 2002 ($26.95).
Moral Issues in Catholic Health Care. Kevin T. McMahon (ed.). Wynnewood, Pa.: Saint Charles
Borromeo Seminary, 2004.
What Is Man, O Lord?: The Human Person in the Biotech Age. Edward J. Furton (ed.).
Philadelphia, Pa.: National Catholic Bioethics Center, 2002 ($24.95).
Publicaciones periódicas
The National Catholic Bioethics Quarterly, Vol.1, No.2 (Summer 2001). Este ejemplar es
titulado "Respeto por el embrión humano." Brighton, Mass.: The National Catholic Bioethics
Center (suscripción $48/anual).
Internet
www.bioethics.gov (President's Council on Bioethics)
www.cbhd.org (Center for Bioethics and Human Dignity)
www.cloninginformation.org (Coalition of Americans to Ban Cloning)
www.ncbcenter.org (Nat'l Catholic Bioethics Center)
www.nrlc.org (Nat'l Right to Life Committee)
www.stemcellresearch.org (Coalition of Americans for Research Ethics)
www.usccb.org/prolife (Secretariat for Pro-Life Activities)