Foro Asuntos de Vida

Los pequeños en el corredor de la muerte
Por Tom Grenchik

15 de mayo de 2009

Los estadounidenses tienen tiempo hasta el 26 de mayo para interponerse a las condenas a muerte de innumerables miembros de nuestra familia humana. Si no nos hacemos oír, algunos de nuestros hermanos y hermanas ahora podrán ser destruidos porque algunas partes de sus cuerpos resultan más valiosas que su vida misma.

Las células madre son unidades estructurales biológicas que pueden ser manipuladas para que reemplacen a muchos otros tipos de células, con la esperanza de reparar al cuerpo humano y curar las enfermedades. Las células madre pueden ser tomadas de los tejidos adultos y del cordón umbilical de los bebés recién nacidos sin causar ningún daño al donante y sin ningún dilema moral. En términos generales se les llama “células madre adultas”. Pero también se puede cosechar células madre de manera inmoral a partir del embrión humano, destruyendo a un “donante” que no da su consentimiento. A estas se les llama “células madre embrionarias”.

Se han usado células madre adultas para regenerar zonas de órganos dañados, devolver la vista, reparar lesiones cardíacas y tratar trastornos sanguíneos poco frecuentes. Por otra parte, los tratamientos con células madre embrionarias han dado como resultado sobre todo el crecimiento de tumores y la muerte de ratas de laboratorio.

En cumplimiento de una orden ejecutiva firmada por el Presidente Obama el 9 de marzo, los National Institutes of Health (Institutos Nacionales de Salud –NIH, sigla en inglés) han propuesto nuevas directrices para la investigación con células madre embrionarias con fondos federales. Por primera vez, las directrices usarían fondos de los contribuyentes para fomentar que se dé muerte a seres humanos embrionarios para obtener sus células madre. Esto es un mal moral. Aunque un embrión corra el riesgo de ser abandonado por sus padres en una clínica de fertilidad, eso no les da a los investigadores ni al gobierno el derecho de matar a ese ser humano; y mucho menos el derecho a obligarnos a los demás a subsidiar ese programa de destrucción. Esas directrices señalan un nuevo capítulo del divorcio entre la investigación biomédica y su fundamento ético necesario: el respeto por la vida humana en todas sus etapas.

En el Congreso y el Gobierno hay quienes desean una política aun más amplia. Quieren obtener células madre mediante la destrucción de embriones humanos creados especialmente para la investigación por medio de la fertilización in Vitro (FIV) o procedimientos de clonación, una política de “crear para matar”. Aunque la orden ejecutiva del presidente les dio a NIH la flexibilidad de llegar a ese extremo, por el momento estas primeras directrices no lo han hecho.

Los pacientes que sufren enfermedades devastadores merecen nuestra compasión y nuestra respuesta comprometida, pero no a costa de vidas inocentes. La Iglesia apoya la investigación ética con células madre y los tratamientos que no hacen daño y respetan la dignidad inherente a las personas, tales como los adelantos médicos moralmente aceptables que en los ensayos clínicos ya están beneficiando a pacientes con problemas de salud muy diversos.

La Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB) ha lanzado una nueva campaña para “Oponerse a la investigación destructiva con células madre”, que brinda a los ciudadanos formas de ponerse en contacto con el Congreso y los Institutos Nacionales de Salud para oponerse a la investigación con células madre embrionarias y apoyar las curas y los tratamientos éticos y eficaces. La página de inicio de la campaña, www.usccb.org/stemcellcampaign, explica por qué no son aceptables las directrices de NIH, proporciona enlaces a materiales de USCCB y ayuda a los usuarios de Internet a “Contactar al Congreso y a NIH ahora” por correo electrónico.

Pero para nuestros hermanos y hermanas embrionarios, se está acabando el tiempo. Si no nos hacemos oír, después del 26 de mayo su suerte estará en manos de investigadores e ideólogos que pueden verlos como simples proveedores de piezas de recambio para el cuerpo, como productos básicos a ser utilizados. Por favor vaya a www.usccb.org/stemcellcampaign ahora mismo.


Tom Grenchik es Director Ejecutivo del Secretariat of Pro-Life Activities de la U.S. Conference of Catholic Bishops. Visite www.usccb.org/prolife para más información sobre las actividades pro vida de los obispos.

Email us at prolife@usccb.org
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