Foro Asuntos de Vida
6 de octubre de 2009
¿Qué podría llevar a una mujer a tener quince abortos en dieciséis años? En su libro que acaba de salir a la venta, Impossible Motherhood [Maternidad imposible], Irene Vilar intenta responder a esa pregunta. El relato sincero y valiente que Vilar hace de su historia nos permite analizar el inquietante ciclo de los abortos repetidos, de mirar más allá de los temas de conversación que propone la industria del aborto hacia la realidad trágica del aborto, y de llamar la atención sobre la sanación que es posible por la gracia de Dios y por medio del ministerio de la Iglesia.
Los extractos disponibles como adelanto del libro revelan que la difícil infancia de Vilar incluyó una madre suicida; dos hermanos adictos a la heroína; y su propia relación adolescente malsana, y posterior matrimonio, con su profesor de 50 años de edad que pensaba que los hijos sofocan el deseo sexual. "Mi historia es una exploración del trauma familiar; las heridas autoinfligidas; los patrones compulsivos; y de la claridad y la confusión moral que guiaban mis opciones", escribe.
Vilar define su vida por sus experiencias de aborto. Admite ser adicta a los abortos y describe el período de su vida en que abortaba un niño tras otro como "una corriente constante de infelicidad". Pero nunca habló de sus abortos y trató de reprimir sus sentimientos, aunque cada vez que leía u oía algo sobre el aborto, reaccionaba con emoción descontrolada.
Muchas mujeres sienten culpa y vergüenza profunda después de un aborto. En un intento por recuperar el hijo que han perdido, tal vez intenten tener "bebés sustitutos". Cuando las circunstancias permanecen iguales, se aborta al hijo siguiente, y esto aumenta el odio de la madre hacia sí misma y perpetúa el ciclo destructivo. Como otras mujeres que han tenido múltiples abortos, Vilar confiesa que saboteaba sus métodos anticonceptivos para sentir la automutilación de los abortos repetidos.
La historia de Vilar es un crudo recordatorio de que las mujeres que escogen el aborto con frecuencia han sufrido traumas emocionales y físicos. En lugar de abordar sus necesidades emocionales y materiales, la industria del aborto explota su situación y les ofrece una "solución rápida". A pesar de que Vilar se propone contar su historia sin hablar de política, el extracto de Impossible Motherhood está repleto de los temas de conversación de los defensores del derecho a decidir. A pesar de la influencia de la industria del aborto en el libro, Vilar parece haberse librado del dominio que esta ejercía sobre su vida personal. Ahora vuelta a casar, dice que el feliz nacimiento de su hija y, más adelante, de su hijo, son fruto de la introspección que debió hacer durante su decimosexto embarazo para escribir esta historia.
Otras mujeres que se debaten con una experiencia de aborto en el pasado tal vez encuentren en la historia de Vilar un rayo de esperanza. El ciclo autodestructivo del aborto puede terminar con la aceptación del perdón de Dios, y aprendiendo a perdonarse a sí mismas y a todos los que participaron en la decisión de abortar. Aunque las mujeres que han perdido un hijo por aborto a menudo piensan, "No merezco ser feliz", Dios no quiere que perdamos la esperanza. Desea que seamos felices y nos ofrece perdón y sanación. Anima a cualquier mujer que conozcas que haya tenido un aborto a que encuentre esperanza y sanación en el ministerio postaborto de la Iglesia, el Proyecto Raquel, que brinda ayuda gratuita y confidencial a mujeres y hombres dolientes desde hace veinticinco años. Para saber más y encontrar servicios en tu zona, visita el Proyecto Raquel en http://www.hopeafterabortion.com/hope.cfm?sel=H59B
Mary McClusky es Coordinadora de Proyectos Especiales del Secretariado de Actividades Pro Vida de la Conferencia de Obispos Católicos de EE. UU. Para más información sobre las actividades pro vida de los obispos, visita www.usccb.org/prolife.