LA ESQUINA DEL DIRECTOR EJECUTIVO

MARCH 2009

En Enero de 2009, el Comité de Diversidad Cultural con sus cinco Subcomités celebra su primer cumpleaños. Muchos se han preguntado cómo van las cosas para este Comité y el Secretariado para el cual trabajo bajo su dirección. Aprovecho esta oportunidad para dar un breve reporte.

Mi primera impresión es que la reestructuración de las oficinas culturales/étnicas ha proveído a todos aquí en la Conferencia Católica de Obispos de Estados Unidos (USCCB)  una oportunidad para renovar su compromiso para servir a los obispos y a las diócesis de una forma más efectiva, haciéndose más conscientes y competentes en el campo cultural, étnico y de diversidad racial.  Los obispos decidieron utilizar la palabra “diversidad”  y señalaron su percepción del lugar central que la diversidad y la contextualización cultural juegan en la identidad y misión evangelizadora de la Iglesia.  Lo que concretamente esto significa es que todo ministerio pastoral tiene que reflejar  más y más la realidad de esta diversidad formando obispos, sacerdotes, diáconos  religiosos hombres y mujeres y ministros laicos eclesiales que posean las competencias culturales necesarias para llegar más efectivamente, y alcanzar a las comunidades de origen no-europeo que hoy en día constituyen la mayoría de los católicos en los Estados Unidos.  Esto es un cambio de consecuencias históricas para la Iglesia en este país.

A la vez, los obispos se dan cuenta de que ya existe un récord de planificación pastoral y una respuesta particularmente en el caso de los ministerios Hispanos y  Africanos Americanos. Este  récord necesita ser afirmado ahora y también puesto en el contexto más amplio de nuevos grupos como los Asiáticos y los pueblos de  las Islas del Pacífico.  Las necesidades y la muchas veces penosa historia de los pueblos aborígenes también tienen que ser reconocidas y se tiene que encontrar maneras de colaborar más efectivamente con el Bureau of  Catholic Indian Mission y con la conferencia Tekakwitha, quienes han servido por muchos años como las primeras agencias nacionales para enfrentar los desafíos de los ministerios entre los pueblos aborígenes Católicos.

Una de las implicaciones del crecimiento de los diversos grupos en la Iglesia de  USA es el desafío de crear un dialogo serio no solo entre ellos y la “corriente principal” europeo americano sino también entre los mismos grupos diversos.  Este año, el personal del Secretariado tiene más esperanza  sobre la posibilidad de aprender uno del otro.  El personal está también consciente del cambio que ocurre en las parroquias y diócesis a través de la nación en el cual los llamados “grupos minoritarios” van logrando una masa crítica y en más de pocas situaciones asume más y más el liderazgo de sus propias parroquias. Este cambio importante requiere un re-enfoque, transfiriendo y desarrollando recursos para formar y afirmar mejor este  liderazgo emergente.  La unidad efectiva de la Iglesia hace imperativo que los líderes de  estas diversas comunidades emergentes hablen entre ellos mismos acerca de las estrategias ministeriales y para apoyar la agenda eclesial de  cada uno y eventualmente desarrollar una agenda compartida.

La visita apostólica del Papa Benedicto XVI,  en Abril de 2008  proveyó mucho ánimo para el mandato de nuestro Secretariado, porque el Santo Padre habló claramente sobre la oportunidad que la diversidad ofrece a la Iglesia. Apoyó firmemente a los Obispos en su petición por una reforma de la Ley Migratoria justa y equilibrada. En casi toda ocasión tomó la oportunidad  para hacer notar la bendición que la diversidad trae a la Iglesia. Dio énfasis a la presencia hispana hablando en diversas ocasiones en español. Las bellas liturgias y ceremonias fielmente ejemplificaron esta diversidad, especialmente la magnífica Misa celebrada en el Estadio Nacional de Washington, DC.

Sin embargo, la gente se pregunta sobre el papel que el Comité de Diversidad Cultural en la Iglesia y su Secretariado planea desempeñar en facilitar la relación de la Iglesia con tanta diversidad.  ¡Esta es una buena pregunta! En esta fecha temprana, parece que el Comité y el Secretariado están entrando en un periodo de dialogo constante con muchos otros Comités y departamentos de la Conferencia de Obispos.  El propósito de esto es ayudar a integrar la conciencia de la diversidad y sus implicaciones hacia tantos aspectos en la vida de la iglesia en todas las actividades de USCCB.  Esto no es fácil. El proceso de planificación estratégico  centrado en las cinco prioridades provee un marco de referencia excelente para culturalmente contextualizar  los esfuerzos de la Conferencia.  El desafío estriba en encontrar el tiempo y los conocimientos para trabajar a través de  las implicaciones en tantas áreas de preocupación -la formación de fe y la práctica sacramental, la promoción de las vocaciones a la vida religiosa, la vida y la dignidad de la persona humana y el fortalecimiento del matrimonio, por supuesto una de las prioridades también es el reconocimiento de la diversidad cultural con especial énfasis en el Ministerio Hispano.

Al llevar a cabo este tremendo desafío, el Secretariado se guía por los obispos del Comité de Diversidad Cultural, quienes han expresado un deseo primero que todo en proceder  en una manera que es colaborativa. Esto es, que reconoce los muchos esfuerzos hechos en las diócesis  así como por las congregaciones religiosas de hombres y mujeres, movimientos apostólicos, colegios y universidades católicos  y en organizaciones regionales y nacionales  para enfrentar las necesidades de la Iglesia entera.  Mientras que los recursos financieros se hacen cada vez más escasos, los obispos desean apoyar  y estar tan presentes como pueden en la evangelización que se lleva a cabo por profesionales y voluntarios allá en el campo de trabajo.  En Segundo lugar los obispos desean animar a todos  los involucrados en la Conferencia con un verdadero sentido subsidiario, por medio del cual las comunidades que están más cercanas a las necesidades, y por lo mismo más comprometidas en encontrar el camino a seguir, reciban el reconocimiento y apoyo para que respondan a sus necesidades particulares.  Este modo de proceder refleja una eclesiología de comunión  más que un enfoque de arriba hacia abajo.

Una de las implicaciones de esta eclesiología de comunión  del Segundo Concilio Vaticano es  reducir un cierto tipo de paternalismo que a menudo tiene el efecto  no deseable de quitar, de minar el poder y la capacidad de las comunidades, en vez de aumentar su capacidad para responder a sus necesidades y oportunidades.  Para que sea efectiva esta eclesiología, sin embargo, se necesita mucho diálogo, mejor comunicación y un sentido de responsabilidad mutua.  Acerca de esta necesidad de la comunicación las posibilidades de ofrecerla por el internet son esperanzadoras. Por lo cual se está utilizando mucho tiempo creando un plan de comunicación tan efectivo como sea posible para el Secretariado.

A mi presente modo de ver,  al crear el Secretariado de Diversidad Cultural en la Iglesia los obispos estaban señalando un camino adelante mientras se lleva a cabo un cambio de dimensiones históricas.  En este proceso las comunidades hispanas, debido a su realidad demográfica abrumadora, tienen que asumir un rol especial.  Los procesos de planificación  pastoral de los Encuentros durante las últimas décadas han dejado para los latinos católicos de los Estados Unidos  una herencia grande de experiencia colectiva y logros pastorales sólidos que tienen que ser comunicados a las nuevas generaciones.  Los latinos tienen que aprender de la historia, de los logros y del futuro esperanzador de los católicos africanos americanos que debido a muchas razones proveen un modelo de organización y compromiso del cual toda la Iglesia en los Estados Unidos  puede estar justamente orgullosa.  Las comunidades asiáticas y de las Islas del Pacífico así como los pueblos aborígenes,  como el flujo  abundante de refugiados que viene a esta tierra no es menos parte del gran tesoro humano de nuestra Iglesia y de este país. Nadie sabe todos los regalos que eventualmente traerán estos pueblos, pero serán significativos.  El Secretariado de Diversidad Cultural busca entonces ayudar a sacar este oro, estas “bendiciones frecuentemente escondidas” de diversidad para las parroquias, las diócesis y la iglesia entera.

Hablando del impacto de la diversidad cultural en términos de un dar y recibir entre las culturas en su propia Diócesis de Roma, el santo Padre Benedicto XVI dijo (como fue reportado en el L’Osservatore Romano del  7 de febrero de 2008): …“hay un dar y recibir en todos lados, esto es lo que explica precisamente la vitalidad de la catolicidad, donde todos nosotros tenemos una deuda,  donde todos nosotros recibimos los regalos del Señor y estamos capacitados   para darnos uno al otro.  Es en esta reciprocidad, en el dar y recibir que la Iglesia Católica vive. Esta diversidad del espíritu religioso que existe en estos continentes (Asia, Africa y América Latina) es consecuentemente un gran regalo para todos nosotros, en particular para los países donde el fenómeno de la inmigración es grande. Nuestro Catolicismo frío se reavive por medio de este fervor que viene de estas nuevas culturas. Por esta razón la catolicidad es un gran regalo.”

Fr. Allan Figueroa Deck, SJ, STD, Ph.D.
Director Ejecutivo


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A Message from the Executive Director
Effective pastoral ministry depends on the ability to respond to the needs of people in a way that respects their identity and deepest values...

 


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