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Meditations on Mercy

 
Pope Francis prays in front of the icon of

Meditations on Mercy

Throughout the Jubilee of Mercy, we will be posting monthly reflections based on Scripture passages that Pope Francis uses in his Bull, Misericordiae vultus (MV).  By beginning with a scripture passage and a reference to paragraphs in Misericordiae vultus, each reflection offers a way to more deeply embrace the call to embody mercy that is asked of every Christian.  These reflections can be done on your own, with your family, or with small groups in your parish.

 

October 2016

Lk 15:1-32; MV, no. 9

"I tell you, in just the same way there will
be more joy in heaven over one sinner who
repents than over ninety-nine righteous
people who have no need of repentance."(Lk 15:7)

"In just the same way, I tell you, there
will be rejoicing among the angels of God
over one sinner who repents." (Lk 15:10)

"He said to him, 'My son, you are here
with me always; everything I have is
yours. But now we must celebrate and
rejoice, because your brother was dead
and has come to life again; he was lost
and has been found.'" (Lk 15:31-32)In this chapter of Luke's Gospel, we hear three different parables of things that have been lost but are then found: the lost sheep (vv. 4-7), the lost coin (vv. 8-10), and the lost son (vv. 11-32). At the conclusion of each of these parables, the characters express joy over having found what was lost. In fact, they have a party to celebrate the return of what was lost! The Christian faith is not a gloomy faith—it is one of wondrous joy at the marvels God has worked in creation and his plan for our salvation. These parables show that the mercy of God is also a cause for joy. We rejoice that we are able to return to God even if we have lost our way. God and all of heaven rejoice when we turn our hearts back to God. Though there are serious aspects involved in our works of mercy and acts of compassion, we remain hopeful because we know the joy that occurs in the fullness of God's love and mercy.

As the Jubilee of Mercy draws to a close next month, these parables remind us that God is always seeking us out and rejoices when we return to him. Throughout this past year, we have journeyed to a deeper self-awareness of God's mercy acting in our lives and the way in which our actions demonstrate God's love to others. While
we may not have always acted with mercy, we are continually being found by God and drawn back into his loving mercy. In these parables, "mercy is presented as a force that overcomes everything, filling the heart with love and bringing consolation through pardon" (MV, no. 9). Even if we stray far from God, we can always come back, because God is eternally offering his love, mercy, and compassion to us. Like the lost son who realizes that his father will have mercy on him if he returns, it
may take us a while to open our hearts enough to recognize where God is offering his mercy to us. Nevertheless, that offer of mercy is always there, and God rejoices when we find our way back to him.

Reflection Questions

1.Do you take time to celebrate and rejoice in your relationship with God? Why do you think it is important to include this sense of joy in your Christian life? What does your family or parish community do to celebrate and acknowledge the mercy and love God has for those who return to their faith?

2. Think back to a time when you were lost or when you lost something. How did it feel when you made your way back to a place you knew or found what you were looking for? Can you imagine God's response to your return to him or an opening of your heart more to receive his mercy? What would he say to you? How would you rejoice with him?

Moments of Mercy

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Octubre 2016

Lc 15:1-32; MV, no. 9

"Yo les aseguro que también en el cielo
habrá más alegría por un pecador que se
arrepiente, que por noventa y nueve justos,
que no necesitan arrepentirse". (Lc 15:7)
"Yo les aseguro que así también se alegran
los ángeles de Dios por un solo pecador
que se arrepiente". (Lc 15:10)
"El padre repuso: 'Hijo, tú siempre estás
conmigo y todo lo mío es tuyo. Pero era
necesario hacer fiesta y regocijarnos,
porque este hermano tuyo estaba muerto
y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo
hemos encontrado'". (Lc 15:31-32)

En este capítulo del Evangelio de Lucas, escuchamos tres parábolas diferentes de cosas que se han perdido pero luego son encontradas: la oveja perdida (vv. 4-7), la moneda perdida (vv. 8-10) y el hijo perdido (vv. 11-32). Al término de cada unade estas parábolas, los personajes expresan alegría
por haber encontrado lo que estaba perdido. De hecho, ¡hacen una fiesta para celebrar el regreso de lo que se perdió! La fe cristiana no es una fe sombría; es una fe de alegría fabulosa ante las maravillas que Dios ha obrado en la creación y su plan para nuestra salvación. Estas parábolas muestran que la misericordia de Dios es también un motivo de alegría. Nos regocijamos de poder regresar a Dios incluso si hemos perdido el camino. Dios y todo el cielo se regocijan cuando volvemos otra
vez nuestros corazones a Dios. Aunque nuestras obras de misericordia y actos de compasión incluyen aspectos serios, mantenemos la esperanza porque conocemos la alegría que se produce en la plenitud del amor y la misericordia de Dios.

A medida que el Jubileo de la Misericordia llega a su fin el próximo mes, estas parábolas nos recuerdan que Dios siempre está buscándonos y se regocija cuando regresamos a él. A lo largo de este último año, hemos viajado a una autoconciencia más profunda de la misericordia de Dios que actúa en nuestras vidas y la forma en que nuestras acciones demuestran el amor de Dios por los demás. Aunque tal vez no siempre hemos actuado con misericordia, continuamente somos encontrados por Dios y atraídos de regreso a su misericordia amorosa. En estas parábolas, "la misericordia se muestra como la fuerza que todo vence, que llena de amor el corazón y que consuela con el perdón" (MV, no. 9). Incluso si nos apartamos de Dios, siempre podemos volver, porque Dios está ofreciéndonos eternamente su amor, misericordia y compasión. Al igual que el hijo perdido que se da cuenta de que su padre tendrá misericordia de él si regresa, puede tomarnos un tiempo abrir nuestros corazones lo suficiente para reconocer dónde está Dios ofreciéndonos su misericordia. Sin embargo, esa oferta de misericordia siempre está ahí, y Dios se regocija cuando encontramos nuestro camino de regreso a él.

Preguntas Para La Reflexión

1. ¿Dedica usted tiempo a celebrar y regocijarse en su relación con Dios? ¿Por qué cree que es importante incluir este sentimiento de alegría en su vida cristiana? ¿Qué hace su familia o comunidad parroquial para celebrar y reconocer la misericordia y el amor que tiene Dios para los que regresan a su fe?

2. Piense en un momento en que se perdió o en que perdió algo. ¿Cómo se sintió cuando halló el camino de regreso a un lugar que conocía o encontró lo que buscaba? ¿Puede imaginar la respuesta de Dios a su retorno a él o una apertura de su corazón para recibir su misericordia? ¿Qué le diría él a usted? ¿Cómo se
regocijaría usted con él?

Momentos de Misericordia

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