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September 15, 2019

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The ministry of the Word is a fundamental element of evangelization through all its stages, because it involves the proclamation of Jesus Christ, the eternal Word of God.

“The word of God nourishes both evangelizers and those who are being evangelized so that each one may continue to grow in his or her Christian life”

(National Directory for Catechesis [NDC] [Washington, DC: United States Conference of Catholic Bishops, 2005], no. 17).

 

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Reflexiones semanales para Adviento-Navidad y Cuaresma-Pascua: Acudan al Señor y experimenten la extraordinaria gracia de su perdón

por María del Mar Muñoz-Visoso, MTS
Directora ejecutiva, Secretariado de Diversidad Cultural en la Iglesia
Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos

Introducción

El tema del Domingo Catequético 2014 es "Reconciliados por Cristo en el Sacramento de la Penitencia y la Reconciliación". Por ese motivo, las reflexiones semanales que se ofrecen a continuación, bajo el título Acudan al Señor y experimenten la extraordinaria gracia de su perdón, buscan ahondar en el don divino del perdón. Especialmente a través del sacramento que nos dejó el Señor como instrumento para reconciliarnos con él, con la Iglesia y con todos nuestros hermanos, los hombres y mujeres de nuestro tiempo.

Las reflexiones toman su nombre del final de la exhortación pastoral de los obispos estadounidenses, "El Regalo de Dios del Perdón" (2013).

Primera Semana de Adviento

Pongámonos en la presencia del Señor.

Referencia bíblica y eclesial

"Invito a cada cristiano, en cualquier lugar y situación en que se encuentre, a renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo o, al menos, a tomar la decisión de dejarse encontrar por Él, de intentarlo cada día sin descanso. No hay razón para que alguien piense que esta invitación no es para él, porque 'nadie queda excluido de la alegría reportada por el Señor'. Al que arriesga, el Señor no lo defrauda, y cuando alguien da un pequeño paso hacia Jesús, descubre que Él ya esperaba su llegada con los brazos abiertos". (Papa Francisco, Evangelii Gaudium, 3)

Tema: Encuentro personal con Cristo

Desde los primeros días de su pontificado, el papa Francisco nos ha hablado de la misericordia de Dios y de que éste no se cansa nunca de perdonar. Él nos invita a regresar a la casa del Padre quien, como en la parábola del hijo pródigo, nos espera con los brazos abiertos. Pero para llegar al Padre, primero hay que tener un encuentro personal con el Hijo. Ese encuentro personal puede realizase de muchas maneras: escuchando y meditando su Palabra, acudiendo frecuentemente a los sacramentos, descubriendo su rostro en el servicio a los más necesitados. Comenzamos este tiempo de Adviento como un tiempo de espera, de contemplación del misterio del Dios que se hace hombre por nosotros. Es tiempo de estar alerta y de "limpiar la casa por dentro" para poder acoger en nuestro corazón al Dios que nos llega en forma de Niño. El Sacramento de la Reconciliación nos puede ayudar a preparar el camino de aquel que está por llegar (Mt 24, 44; Mc 13, 36-37).

Pausa para meditar sobre el encuentro personal con Cristo.

Preguntas para la reflexión

1.En este tiempo de Adviento, ¿qué puedo yo hacer para ponerme en disposición de tener un encuentro personal con Cristo? ¿De qué cosas debo limpiar mi corazón?

2.¿Cómo puede ayudarme el sacramento de la Reconciliación a prepararme para la venida de Cristo y la celebración de la Navidad?

Segunda Semana de Adviento

Pongámonos en la presencia del Señor.

Referencia bíblica y eclesial

"Éste es el momento para decirle a Jesucristo: 'Señor, me he dejado engañar, de mil maneras escapé de tu amor, pero aquí estoy otra vez para renovar mi alianza contigo. Te necesito. Rescátame de nuevo, Señor, acéptame una vez más entre tus brazos redentores'. ¡Nos hace tanto bien volver a Él cuando nos hemos perdido! Insisto una vez más: Dios no se cansa nunca de perdonar, somos nosotros los que nos cansamos de acudir a su misericordia". (Evangelii Gaudium, 3)

Tema: Me he dejado engañar, rescátame de nuevo, Señor

En las lecturas de Adviento los profetas del Antiguo Testamento nos invitan a reconocer y confesar que nos hemos alejado de Dios y a volvernos de nuevo hacia él depositando nuestra confianza en su misericordia: Persiste nuestro pecado pero tú nos salvarás (Is 64, 4). Las lecturas del Evangelio en este tiempo nos invitan a estar preparados porque "está llegando el Reino" (Mt 3, 2) y con él llega aquel que "salvará al pueblo de los pecados" (Mt 1, 21). El papa Francisco se hace eco de esta espera gozosa, llena de esperanza, y como Juan el Bautista nos invita a no esperar más para reconocer nuestros pecados, arrepentirnos y dar frutos que prueben nuestra conversión (Mt 3, 1-13). "Éste es el momento para decirle a Jesucristo: 'Señor, me he dejado engañar, de mil maneras escapé de tu amor, pero aquí estoy otra vez para renovar mi alianza contigo'". (EG, 3). El Sacramento de la Reconciliación puede ayudarnos a hacer balance de nuestras faltas mediante un sincero examen de conciencia. También devolvernos el gozo del reencuentro con Jesús y dar luz a nuestros pasos como estrella que nos guía hacia Belén.

Pausa para reflexionar sobre todo aquello que me ha alejado de Dios.

Preguntas para la reflexión

1.¿De qué maneras "me he dejado engañar"? ¿Puedo identificar hábitos, costumbres, tentaciones que me han alejado de sus senderos?

2.¿Qué puedo hacer para dejarme encontrar de nuevo por Cristo?

Tercera Semana de Adviento

Pongámonos en la presencia del Señor.

Referencia bíblica y eclesial

"Mi fuerza y mi fuente de alegría es el Señor, él es mi salvación". (Is 12, 2)

Tema: La alegría del cristiano

El Tercer Domingo de Adviento siempre nos trae un mensaje de alegría y de gozo en el Señor. Por esa razón la Iglesia nos invita a meditar durante la semana sobre todas las proezas, las cosas maravillosas que Dios ha hecho por nosotros, y a no dejar que nada ni nadie nos quite ese gozo. "Estén siempre alegres. Oren en todo momento… No apaguen la fuerza del Espíritu… Den gracias por todo… examínenlo todo y quédense con lo bueno. Apártense de todo tipo de mal". (1 Tes 5, 16-22). El que reconoce que todo se lo debe a Dios y que sólo él tiene respuesta a nuestras inquietudes y aspiraciones más profundas sabe reconocer cuándo ha buscado consuelo, satisfacción e incluso felicidad, en los lugares, las cosas o las personas equivocadas. Sabe pedir al Espíritu el don de discernimiento y "examinarlo todo" para distinguir lo que es y lo que no es de Dios. Sabe encontrar a Dios en los lugares y situaciones más insospechados, pero también apartarse de aquello que sabe que lo aleja de Él. La falta de alegría y de esperanza suelen ser un buen indicador de un corazón que ha ido apagando poco a poco "la fuerza del Espíritu".

Pausa para reflexionar sobre todo aquello que trae gozo y alegría a mi vida y a la de mi comunidad.

Preguntas para la reflexión

1.Trata de hacer inventario de algunos momentos u ocasiones en los que has sentido la presencia de Dios en tu vida. ¿Qué has sentido? ¿Cuál ha sido tu reacción? ¿Cuáles los frutos?

2.Trata de recordar momentos en los cuales te has sentido, o sabido, alejado de Dios. ¿Qué has sentido? ¿Cómo has reaccionado? ¿Qué puedes hacer para encontrarlo de nuevo?

3.¿Cómo puede el Sacramento de la Reconciliación ayudarte en esa búsqueda? (Para ayudarte, lee el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, nos. 300 y 306; o el Catecismo, nos. 1430-1433, 1458 y 1490)

Cuarta Semana de Adviento

Pongámonos en la presencia del Señor.

Referencia eclesial

"Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo". (Misal Romano, Embolismo)

Tema: ¡Maranathá! ¡Ven, Señor Jesús!

Llegamos al cuarto y último domingo de Adviento con la anticipación de quien sabe que el Amado está por llegar. Como en el caso de la visita de un familiar o un amigo muy querido, hemos tratado de poner la casa en orden, preparar su habitación, obtener los ingredientes para preparar las comidas que le gustan y, en fin, asegurarnos de que todo está listo para su llegada. Como anticipo de la venida final de Jesús en gloria, recordamos cada año su primera venida en carne. Y lo hacemos con la misma expectación con la que el pueblo de Israel esperaba al Mesías. Llenos de esperanza al reconocer ya su cercanía, las palabras del Misal, "concédenos la paz en nuestros días para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación", cobran especial significado en estos días. Ellas nos recuerdan que el Señor nos trae la paz. Y también que para encontrarnos con el Señor debemos estar en paz; en paz con nosotros mismos, en paz y reconciliados con nuestros hermanos (Mt 5, 24). Sólo la misericordia divina nos puede traer esa paz: "¡Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad!", anunciarán los ángeles a los pastores. ¡Bienaventurados los que trabajan por la paz! Ellos son siempre agentes de reconciliación. Personas que han acudido al Señor en su necesidad y han experimentado la extraordinaria gracia de su perdón. Y porque la han experimentado personalmente pueden ahora anunciarla al mundo.

Pausa para reflexionar sobre el gozo y la expectación de saber que ya llega el Señor.

Preguntas para la reflexión

1.Ya llega el Señor. ¿Estoy preparado para recibirlo? ¿Está mi comunidad preparada para su llegada?

2.En este momento, ¿tengo necesidad de reconciliarme con alguien? Si es así, ¿con quién? ¿Qué pasos voy a dar para hacerlo?

3.¿Cómo puedo ser un agente de paz y reconciliación? ¿Cómo puedo ayudar a otros a experimentar la misericordia divina?

Navidad

Pongámonos en la presencia del Señor.

Referencia bíblica

"La luz resplandece en la oscuridad, y la oscuridad no pudo sofocarla". (Jn 1, 5)

"Estallen en gritos de alegría, ruinas de Jerusalén, porque el Señor consuela a su pueblo, rescata a Jerusalén". (Is 52,9)

Tema: Aprender a contemplar el misterio

En medio de ruidos y luces, fiesta y alborozo, hagamos un momento de silencio para contemplar el misterio del Nacimiento de Jesús en Belén de Judá. En esta tierna y, sin embargo, dura escena se fragua el misterio de nuestra redención: una madre que da a luz en medio de la pobreza, en un establo lejos de su casa y de los suyos; un Niño recién nacido envuelto en pañales, en toda su fragilidad y necesidad; un esposo, José, que se esfuerza por atender a su esposa y al Niño mientras ha de cumplir las obligaciones impuestas por las autoridades de la época. Emmanuel, Dios hecho hombre, está con nosotros. Sí, Jesús mismo explica este misterio a Nicodemo: "Tanto amó Dios al mundo que le dio a su hijo único para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna" (Jn 3, 16). Gracias, Padre, porque no te resignaste a perder al hombre, la obra preciosa de tus manos, a pesar de su infidelidad. Gracias, Señor, por esta luz que resplandece en la oscuridad, que ha llegado para iluminar y hacer posible nuestro camino de vuelta a la casa del Padre. Verdaderamente, ¡estalle Jerusalén en gritos de alegría, renazca de sus ruinas, porque el Señor rescata a su pueblo!

Pausa para reflexionar sobre el misterio de la Navidad.

Preguntas para la reflexión

1.¿Qué me dice hoy a mí esta escena de la Natividad de Jesús? ¿Acepto la invitación a la reconciliación y a la esperanza?

2.Los pastores y aquellos que creyeron en las palabras del ángel se apresuraron a buscar al Niño Rey, al Mesías, y trajeron con ellos algunos presentes. ¿Qué traigo yo hoy entre mis manos para poner a los pies de Jesús?

Primera Semana de Cuaresma

Pongámonos en la presencia del Señor.

Referencia bíblica

"El plazo se ha cumplido. El Reino de Dios está llegando. Conviértanse y crean en el Evangelio". (Mc 1, 15)

Tema: Hacer frente a las tentaciones

Comenzamos este tiempo de Cuaresma acompañando a Jesús en el desierto, donde la carencia de todo hace parecer las tentaciones aún más grandes y el caer en ellas algo casi inevitable. Cuántas veces ante la tentación de hacer algo indebido nos hemos justificado, particularmente en situaciones difíciles, diciendo: "es que no tenía otra opción". Pero siempre hay otra opción: la opción de no caer en las grandes trampas que nos pone la vida (egoísmo, prepotencia, renegar de Dios o ponerlo a prueba), la opción de elegir el bien en vez del mal. Jesús sale fortalecido del desierto al que el mismo Espíritu lo ha conducido. Y lo hace porque conoce al Padre, ama al Padre y, frente a la tentación, se sostiene en su Palabra. A cada tentación responde con un pasaje de la Escritura. Es importante para el cristiano conocer y amar la Palabra de Dios y orar con ella continuamente, particularmente en este tiempo en que la Iglesia nos llama a convertirnos y a creer en el Evangelio.

Pausa para meditar sobre las tentaciones en mi vida.

Preguntas para la reflexión

1.Para poder cambiar algo hay que identificar primero dónde está el problema. ¿Cuáles son mis tentaciones más fuertes? Recientemente, ¿he caído en ellas o me he defendido? ¿Cómo lo he hecho?

2.Jesús comienza su vida pública diciendo: "conviértanse y crean". Comencemos la Cuaresma haciendo un buen examen de conciencia. ¿De qué me arrepiento hoy? ¿Qué he de cambiar en mi vida?

Segunda Semana de Cuaresma

Pongámonos en la presencia del Señor.

Referencia eclesial

En el Monte te transfiguraste, Cristo Dios, y tus discípulos contemplaron tu gloria, en cuanto podían comprenderla. Así, cuando te viesen crucificado, entenderían que padecías libremente y anunciarían al mundo que tú eres en verdad el resplandor del Padre. (Liturgia bizantina, Kontakion de la Fiesta de la Transfiguración.)

Tema: Transfigurados en Cristo

En la Transfiguración (Mt 17, 1-8), Jesús concede a tres de sus apóstoles una visión anticipada de la gloria del Reino, para que esa visión los ayude y los sostenga ante lo que ha de venir después. Tomando prestada la imagen de santo Tomás de Aquino, el Catecismo (nos. 554-557) nos recuerda que también en nosotros se da una primera "regeneración", la de nuestro bautismo, donde nos revestimos de Cristo, y una segunda que será la de nuestra resurrección. Entre estos dos acontecimientos, Jesús nos deja el Sacramento de la Penitencia para poder acudir a él cada vez que esa vestidura haya sido manchada y nuestra dignidad de hijos de Dios mancillada. Como en el caso de Pedro, a veces esa visión momentánea de la gloria nos tienta a querer quedarnos allí, en el monte de la contemplación para siempre. "Maestro, ¡qué bien se está aquí! Hagamos tres tiendas" (Mc 9, 5). Pero Jesús nos recuerda que tiene una misión que cumplir y un camino que recorrer hasta Jerusalén. Y nos invita a recorrerlo con él. En ese camino, el Sacramento de la Reconciliación es como una vara y un cayado que nos sostiene.

Pausa para la reflexión sobre el valor de la Transfiguración en mi vida.

Preguntas para la reflexión

1.En tu vida, ¿ha habido algún momento en el que el Señor te ha mostrado su gloria, su poder, su belleza? Recuérdalo por unos instantes.

2.¿Cómo te ha ayudado ese momento o lo que aprendiste de esa experiencia ante momentos y situaciones difíciles posteriores?

Tercera Semana de Cuaresma

Pongámonos en la presencia del Señor.

Referencia bíblica

Misericordia, Dios mío, por tu bondad, / por tu inmensa compasión borra mi culpa; / lava del todo mi delito, / limpia mi pecado. / Pues yo reconozco mi culpa, / tengo siempre presente mi pecado […] Oh Dios, crea en mí un corazón puro, / renuévame por dentro con espíritu firme […]

Mi sacrificio es un espíritu quebrantado; / un corazón quebrantado y humillado, / tú no lo desprecias. (Salmo 50, vv. 3-5, 12, 19)

Tema: Sólo Dios puede borrar nuestra culpa

El salmo 50, también conocido como el Miserere, que la tradición pone en boca del rey David, es el salmo penitencial por excelencia. Por un lado expresa la sinceridad de un corazón arrepentido que reconoce y confiesa su pecado. Por otro muestra la fe en la fuerza de la gracia y la misericordia de Dios que puede borrarlo todo, limpiarlo todo y enderezar todas las sendas. El corazón perdonado, renovado y agradecido, y lleno de alegría, se dispone a cantar la alabanza del Señor, pidiéndole que su espíritu habite en él por siempre (No me quites tu santo espíritu, v. 13). El autor, un pecador arrepentido, sabe que no es la culpa sino el arrepentimiento sincero y la confesión del pecado lo que atraerán sobre él la misericordia divina. Es bueno orar con este salmo a lo largo de toda la Cuaresma, pero particularmente si nos estamos preparando para el Sacramento de la Penitencia. De hecho, nos estaremos uniendo a la oración de la Iglesia que lo reza cada viernes en la oración matutina de Laudes.

Pausa para reflexionar sobre la actitud necesaria para implorar el perdón

Preguntas para la reflexión

1.La llamada de Jesús a la conversión y a la penitencia es en primer lugar una llamada a la conversión del corazón y a la penitencia interior. Sin ella, las obras de penitencia permanecen estériles y engañosas; por el contrario, la conversión interior impulsa a la expresión de esta actitud por medio de signos visibles, gestos y obras de penitencia (CIC 1430). Pide a Dios la gracia de una verdadera conversión interior, una reorientación radical del corazón hacia él.

2.La penitencia interior del cristiano puede tener expresiones muy diversas. La Escritura y los Padres de la Iglesia insisten sobre todo en tres formas: el ayuno, la oración y la limosna, que expresan la conversión con relación a sí mismo, con relación a Dios y con relación a los demás (CIC, 1434). ¿Qué obras concretas de penitencia me propongo realizar en cada una de estas tres áreas? (Sé específico/a.)

3.Haz el propósito de acudir al Sacramento de la Reconciliación en algún momento durante esta Cuaresma.

Cuarta Semana de Cuaresma

Pongámonos en la presencia del Señor.

Referencia bíblica

"Me levantaré e iré a mi padre y le diré: Padre, he pecado, contra el cielo y contra ti; ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo. Trátame como a uno de tus jornaleros". (Lc 15, 18-19)

Tema: Efecto de la misericordia divina en nuestra vida

El papa Francisco no se cansa de hablarnos de la misericordia de Dios y de su ternura. Esa ternura con la que el padre misericordioso acoge al hijo que regresa abatido (Lc 15,11-32). La necesidad fuerza al hijo a considerar su miserable condición lejos de la casa del padre. Regresa porque tiene hambre, sí, y también porque se da cuenta de que en la casa de su padre hasta los sirvientes y jornaleros viven mejor que él en su condición actual. Pero como nos recordaba Juan Pablo II (Dives in misericordia, 6), lo que ultimadamente anima al hijo a emprender el camino de regreso es la confianza en que su padre se apiadará de él y, reconociendo su condición de hijo —condición que él había rechazado al marcharse— cuando menos lo aceptará como jornalero. El hijo regresa y encuentra mucho más que simple "justicia", más de lo que puede esperar dado su comportamiento. Sí, lo que encuentra es misericordia: justicia templada por el amor que se regocija en la experiencia del reencuentro. Cada vez que acudimos al Sacramento de la Reconciliación nosotros también experimentamos la misericordia de Dios que a un tiempo nos perdona, nos acoge y nos anima a cambiar de vida. "Vete y no peques más" (Jn 8, 11). Liberados de todo aquello que nos apartaba del Padre y conscientes de nuevo de nuestra dignidad de hijos, nos proponemos en adelante vivir con la alegría de quienes "han vuelto a la vida", "estaban perdidos y han sido hallados" (cf. Lc 15, 24). Sabemos también que si, a pesar de nuestros esfuerzos por llevar una vida digna de esa misericordia que se nos ha mostrado, volviéramos a caer de nuevo, la puerta de la reconciliación estará siempre abierta.

Pausa para reflexionar sobre el efecto de la misericordia divina en nuestra vida.

Preguntas para la reflexión

1.¿Qué imagen tengo de Dios Padre? ¿En verdad puedo imaginar a este padre misericordioso, lleno de ternura y afecto, que respeta mi libertad pero espera incansable que regrese a su lado y se llena de gozo cuando lo hago?

2.¿He experimentado la misericordia divina en mi vida? ¿Cuándo? Revive alguno de esos momentos, saboréalo, y da gracias a Dios por esa experiencia.

3.¿Qué me detiene de acudir al Sacramento de la Reconciliación?

Quinta Semana de Cuaresma

Pongámonos en la presencia del Señor.

Referencia eclesial

"Aquel que nos invitó a perdonar 'setenta veces siete' (Mt 18,22) nos da ejemplo: Él perdona setenta veces siete. Nos vuelve a cargar sobre sus hombros una y otra vez. Nadie podrá quitarnos la dignidad que nos otorga este amor infinito e inquebrantable. Él nos permite levantar la cabeza y volver a empezar, con una ternura que nunca nos desilusiona y que siempre puede devolvernos la alegría". (Evangelii Gaudium, 3)

Tema: Jesús nos carga sobre sus hombros

Ya se acerca el tiempo de su Pasión. Y en estos últimos momentos Jesús quiere dejarnos algunas enseñanzas muy valiosas recogidas en el Evangelio de Juan. En su conversación con la mujer acusada de adulterio nos enseña que la misericordia está por encima de la ley, pero a la mujer le exige también un cambio de vida (Jn 8, 1-11). En el episodio de la resurrección de Lázaro pone a prueba la fe de Marta y públicamente afirma "yo soy la resurrección y la vida". Sin embargo, sus lágrimas sinceras y amargas nos muestran un lado muy humano de Jesús: le duele hondamente la pérdida de un amigo (Jn 11, 1-45). Es la misma humanidad que lo lleva a reconocer que está "muy angustiado" (Jn 12, 27) ante la hora que se acerca y la que le hará sudar gotas de sangre en Getsemaní (Lc 22, 44). Es un sacrificio real y no imaginario o simbólico. Jesús sabe lo que le espera y a pesar de todo carga con su cruz porque, dice, "he venido precisamente para aceptar esta hora" (Jn 12, 27). Y "una vez haya sido elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí" (Jn 12, 32). Gracias, Jesús, por mantenerte fiel a la voluntad del Padre, a pesar de tu sufrimiento. Perdón por las veces que has tenido que cargar con mi indiferencia, mi insensatez y mi falta de voluntad, de responsabilidad y de solidaridad. ¡Jesús, a ti te duele, y mucho, la pérdida de uno de los tuyos!

Pausa para reflexionar sobre el sacrifico de Jesús y su angustia.

Preguntas para la reflexión

1.¿Qué actitudes, actos u omisiones de mi parte han aumentado el peso de la Cruz de Cristo?

2."Cristo nos permite levantar la cabeza y volver a empezar con alegría y dignidad", nos dice el papa Francisco. ¿Qué puedo hacer hoy y en adelante para aliviar el peso de la Cruz de Cristo?

Pascua

Pongámonos en la presencia del Señor.

Referencia bíblica y eclesial

"No huyamos de la resurrección de Jesús, nunca nos declaremos muertos, pase lo que pase. ¡Que nada pueda más que su vida que nos lanza hacia adelante!" (Evangelii Gaudium, 3)

Tema: La Nueva Evangelización comienza en el confesionario (Benedicto XVI)

Jesús resucitado se aparece a sus apóstoles temerosos y asustados tras los acontecimientos de la Pascua y les ofrece un saludo de paz. Y con ese saludo también los envía: "Como el Padre me ha enviado [...] yo también los envío a ustedes [...] Reciban el Espíritu Santo. A los queles perdonen los pecados, Dios se los perdonará; y a los que se los retengan, Dios se los retendrá" (Jn 20, 21-23). Sólo Dios puede perdonar nuestros pecados (CIC, 1441), pero Jesús, que es Dios, comparte con los discípulos su Espíritu y los envía al mundo a ser agentes de paz y reconciliación.

En su exhortación pastoral "El Regalo de Dios del Perdón" (2013), los obispos estadounidenses nos animan a reconocer este don maravilloso y a hacer uso de él con frecuencia. "El Señor Resucitado estaba proclamando que todo el sufrimiento que acababa de padecer había ocurrido para que los dones de la salvación y del perdón estuvieran disponibles a nosotros. Él quería que los Apóstoles recibieran estos dones, y que ellos se convirtieran para los demás en apóstoles de este perdón".

Con nuestros obispos, "[o]ramos para que por medio del Espíritu Santo, todos los católicos —sacerdotes y laicos— respondan al llamado de la Nueva Evangelización a encontrarnos con Cristo en el Sacramento de la Penitencia y la Reconciliación. Acudan al Señor y experimenten ¡la extraordinaria gracia de su perdón!"

Pausa para la reflexión sobre el don maravilloso del sacramento del perdón.

Preguntas para la reflexión

1."Nunca nos declaremos muertos, pase lo que pase", nos dice el papa Francisco. ¿Cómo me ayuda el Sacramento de la Reconciliación a vivir como persona resucitada?

2.Somos el pueblo de la Pascua, el pueblo del Resucitado. Él nos envía a comunicar la Buena Nueva a otros. ¿Cómo puede ayudarme el Sacramento de la Penitencia a ser mejor evangelizador?



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Las citas de la Sagrada Escritura han sido tomadas de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizadas con permiso. Todos los derechos reservados.

Las citas de la Sagrada Escritura no encontradas en los Leccionarios I, II y III han sido tomadas de la Nueva Biblia de Jerusalén Latinoamericana [NBJL], © 2007 Editorial Desclée De Brouwer, S.A., Bilbao. Utilizadas con permiso. Todos los derechos reservados.



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