Statement

Statement in Spanish on Iraq from Bishop Gregory, November 13, 2002

Topic
Year Published
  • 2013
Language
  • English
La Conferencia Católica de
los Obispos de los Estados Unidos
Washington D.C.
El 13 de noviembre del 2002


Nosotros los obispos católicos nos estamos reuniendo aquí en Washington. Nuestra nación, Irak y el mundo se enfrentan con opciones muy graves sobre la guerra y de la paz y como llevar acabo la justicia y la seguridad. No solamente son decisiones militares o políticas pero también morales porque involucran asuntos de vida o muerte. La enseñanza tradicional cristiana ofrece principios éticos y un criterio moral que deben guiar estas decisiones criticas.

Hace dos meses, el obispo Wilton Gregrory, el presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, le escribió al presidente Geroge Bush para informarle de sus esfuerzos para enfocar la atención de todo el mundo en Irak sobre su rehúso de obedecer con algunas resoluciones de las Naciones Unidas, ya que desde hace once años Irak se ha rehusado a obedecer algunas resoluciones de las Naciones Unidas y su búsqueda de armas de destrucción masiva. Esta carta la cual fue autorizada por el comité administrativo de los obispos estadounidenses revocó serias preguntas sobre la legitimidad moral de cualquier uso preventivo y unilateral de la fuerza militar para derrocar al gobierno de Irak. Como un cuerpo, hacemos muy nuestras las preguntas y preocupaciones que fueron revocadas en la carta del obispo Gregory, tomando en cuenta los desarrollos desde ese entonces, especialmente la acción unánime que tomo el Consejo de Seguridad de la ONU el 8 de noviembre.

No tenemos ninguna ilusión sobre la conducta o intenciones que el gobierno Iraquí tiene. El liderazgo Iraquí deberá de cesar su represión interna, dejar de amenazar a sus vecinos, eliminar el apoyo hacia el terrorismo, abandonar el desarrollo de armas de destrucción y destruir las armas que están en su poder. Acogemos con beneplácito el que los Estados Unidos ha trabajado en adquirir que el Consejo de Seguridad de la ONU tome acción para que Irak lleve acabo sus obligaciones de deponer sus armas. Nos unimos con otros exhortando a Irak que obedezca completamente con la última resolución del Consejo de Seguridad. Con fervor oramos que todos los que están involucrados actúen para asegurar que esta acción por la ONU no solamente sea un preludio hacia la guerra sino una manera para evitarla.

Mientras tanto, no podemos predecir lo que pasará en las próximas semanas deseamos reiterar preguntas que todavía no han sido consignadas sobre los fines y los medios. No ofrecemos conclusiones definidas pero si nuestras serias preocupaciones y preguntas con la esperanza de ayudarnos hacia juicios firmes. Personas de bien podrán diferenciar como aplicar las normas de la guerra justa en casos muy particulares, especialmente cuando los eventos están aconteciendo rápidamente y los hechos no están de todo claro. Base a los hechos que nosotros conocemos, se nos hace difícil el justificar el recurso de ir a la guerra en contra de Irak, el no teniendo claro y la evidencia adecuada de un ataque inminente de esa magnitud. Con la Santa Cede y los Obispos del Medio Oriente y de todo el mundo, tememos que el optar por la guerra en las presentes circunstancias y bajo la luz de la información pública de hoy, no llenaría las condiciones estrictas de la enseñanza católica para traslapar esta fuerte conjetura en contra del uso de la fuerza militar.

Causa justa. El catecismo de la Iglesia Católica, limita la causa justa a los casos en el cual "el daño causado pro el agresor a la comunidad de naciones sea duradero, grave y cierto." (#2309) Estamos consternados sobre las recientes propuestas para expandir dramáticamente los limites tradicionales de la causa justa que incluiría el uso de la fuerza militar para derrocar regímenes amenazadores o tratar con armas de destrucción masiva. Concordando con las proscripciones del derecho internacional, una distinción debería de hacerse entre los esfuerzos de cambiar la conducta inaceptable de un gobierno y el esforzarse a terminar con la existencia del gobierno.

Autoridad legitima. En nuestra opinión, las decisiones sobre la posible guerra en Irak requiere de un acuerdo con los imperativos constitucionales estadounidenses, un consenso amplio dentro de nuestra nación, y un tipo de sanciones internacionales. Es por eso que la acción que tomó el Congreso y el Consejo de Seguridad de la ONU son importantes. Como la Santa Sede ha indicado, si el recurrir a la fuerza fuese consideradamente necesaria, entonces esto debería de llevarse acabo dentro de la estructura de la Naciones Unidas, después de considerar las consecuencias que ocasionarían en el pueblo Iraquí y la estabilidad regional y global. (Arzobispo Jean-Louis Tauran, el secretario de relaciones con los estados en el Vaticano, 9-10-02)

Probabilidades de éxito y proporcionalidad. El uso de la fuerza deberá tener "condiciones serías para que triunfen" y "no deberá entrañar males y desórdenes más graves que el mal que se pretende eliminar (Catecismo #2309). Reconocemos que sino se lleva acabo una acción con la fuerza militar podría tener repercusiones. Estamos preocupados, pero sin embargo la guerra en contra de Irak pudiera tener consecuencias impredecibles y no solamente en su susodicho lugar pero también la paz y estabilidad en le Medio Oriente. El uso de fuerza pudiera provocar los ataques que se piensan prevenir, pudiera gravar la situación que ya existe en la población civil que ya ha sufrido por mucho tiempo, y pudiera crear un conflicto más grande y pudiera crear más instabilidad en la región. La guerra contra Irak pudiera mermar nuestra responsabilidad de ayudar a construir un orden justo y estable en Afganistán y socavar la amplia coalición en contra del terrorismo.

Normas que gobiernan la conducta de guerra. La justicia de una causa no desminuye la responsabilidad moral para cumplir con las normas de la inmunidad civil y su proporcionalidad. Mientras tanto, reconocemos que la capacidad ha mejorado y los esfuerzos de evitar un ataque directo hacia los civiles en una guerra son serios, el uso de la fuerza militar en Irak pudiera traer consigo incalculables costos para la población civil que ha sufrido demasiado de la guerra, de la represión y de un embargo que se ha debilitado. Avaluando si "el daño colateral" esta proporcionado, las vidas de los hombres Iraquies, las mujeres y niños deberán de valorados como valoramos las vidas de los miembros de nuestras familias y los ciudadanos de nuestro país.

Nuestro avalúo sobre estas preguntas nos llevan a exhortar a nuestra nación y al mundo a que continúen activamente buscando otras alternativas en el medio oriente. Es vital que nuestra nación siga persistiendo en estos momentos de frustración y de obstáculos de mantener un apoyo internacional pleno y maneras constructivas, efectivas y legitimas para contener e impedir acciones y amenazas por parte de Irak. Apoyamos una imposición efectiva del embargo militar y el conservar las sanciones políticas. Nosotros reiteramos nuestro enfoque, que es sobre sanciones económicas mucho más precisas que no amenacen las vidas inocentes de los civiles iraquies.

Dirigiéndonos a las armas masivas de destrucción de Irak, estas deberán de concordar con fuertes y amplias medidas de no proliferación. Dichos esfuerzos, basados en los principios de restricción mutua, deberán de incluir, entre muchas cosas, un gran apoyo para programas de salvaguardias y eliminar las armas de destrucción masiva en todas las naciones, un control más estricto en la exportación de mísiles y la tecnología de armas, mejorar el cumplimiento de las convenciones biológicas y químicas, y el cumplimiento de los compromisos por parte de los Estados Unidos para proseguir negociaciones de buena fe sobre el desarme de armas dentro del Tratado Sobre la No Proliferación de Armas Nucleares.

No hay respuestas fáciles. Últimamente, nuestros líderes electos son responsables en tomar decisiones sobre nuestra seguridad nacional, pero esperamos que nuestras preocupaciones morales y preguntas sean seriamente consideradas por nuestros líderes y todos los ciudadanos. Invitamos a otros, particularmente laicos católicos que tienen la principal responsabilidad de transformar el orden social en la luz del Evangelio, continuar discerniendo como mejor vivir su vocación para procurar ser " testigos y operadores de paz y de justicia" (Catecismo, #2442). Como dijo Jesús, "Dichosos los que construyen la paz" (Mt. 5)

Oramos por aquellas personas que se encuentran más afectadas por este latente conflicto, especialmente por las personas que sufren en Irak y los hombres y mujeres que sirven en las fuerzas armadas. Apoyamos aquellos que ponen en riesgo sus vidas para servir a nuestra nación. También apoyamos aquellos que buscan ejercer su derecho a una objeción meticulosa y una objeción meticulosamente selectiva como lo hemos dicho en el pasado.

Oramos por el Presidente Bush y otros líderes mundiales que encuentren la voluntad y los medios para retractarse del borde de la guerra con Irak y trabajen por la paz que es justa y perdurable. Nosotros les pedimos que trabajen con otros para crear una respuesta global que sea eficaz a las amenazas de Irak y que reconozca la legitimidad de la defensa propia y concuerde con los limites morales tradicionales del uso de la fuerza militar.

*"La enseñanza de la guerra gusta ha evolucionado..como un esfuerzo para prevenir la guerra, solamente si la guerra no puede ser prevenida racionalmente, entonces la enseñanza busca el restringir y reducir los estragos. Esto se lleva acabo estableciendo condiciones rigorosas que deben cumplirse si es que la decisión de ir a la guerra es completamente permisible. Tal decisión, especialmente hoy, requiere razones extremadamente fuertes para pasar por encima de la presunción a favor de la paz y en contra de la guerra. Esta es una razón muy significativa porque una enseñanza tan valida que es la guerra justa provee provisiones para disentir meticulosamente." El Reto de la Paz: La Promesa de Dios y Nuestra Respuesta (1983), #83.

El 13 de noviembre del 2002