10 maneras en que el Vaticano II moldea la Iglesia hoy
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1. El Vaticano II presentó una visión renovada de lo que significa ser Iglesia.
El documento del Concilio Lumen Gentium sobre la naturaleza de la Iglesia llamó a la Iglesia luz para el mundo y fuente de salvación. El documento Gaudium et Spes sobre la Iglesia en el mundo actual afirmó que la Iglesia comparte las alegrías y los sufrimientos del mundo. Ambos documentos se refieren a la Iglesia como Pueblo de Dios, lo que refleja un nuevo aprecio por los laicos que surgió repetidamente en el Concilio.
2. Llamó a la Eucaristía la fuente y cumbre de la fe.
El documento del Concilio sobre la liturgia, Sacrosanctum Concilium, describe la Sagrada Comunión como la principal fuente de la gracia de Dios para los católicos. En la Eucaristía, los católicos encuentran la persona de Cristo. De este modo, es verdaderamente el fundamento de la Iglesia.
3. Reformó la liturgia.
Los cambios a la Misa, quizás la reforma conciliar más conocida, promovieron la “participación plena y activa”, lo que llevó a que la Misa fuera traducida a la lengua vernácula, o lengua local, y celebrada como un diálogo entre el celebrante y la congregación.
4. Dijo que todo católico está llamado a la santidad y a ser misionero.
El documento sobre la actividad misionera, Ad Gentes, amplió la visión de cómo la Iglesia evangeliza. Los misioneros ya no eran enviados sólo a áreas remotas del mundo para difundir la Buena Nueva; ahora todos los católicos juegan un papel en la evangelización a través de sus vidas.
5. Se destacó la importancia de la familia.
Según Lumen Gentium, la familia es la “Iglesia doméstica”. Mientras la fe de la Iglesia florece en parroquias, diócesis y naciones alrededor del mundo, ante todo está la familia. Es la familia la que proporciona un fundamento sólido para cada creyente.
6. Reformó la relación de la Iglesia con otros cristianos y otras religiones.
En el Vaticano II, la Iglesia adoptó un espíritu de respeto y diálogo hacia otras tradiciones religiosas. Los diálogos resultantes han construido puentes de entendimiento y fortalecido las relaciones con cristianos ortodoxos, judíos, musulmanes, protestantes y otros.
7. Fomentó la colaboración.
El documento Christus Dominus fomentó la “colegialidad” o colaboración dentro de la Iglesia. Obispos, sacerdotes, religiosos y laicos trabajan juntos de una manera que no era posible en el pasado. Los obispos colaboran a través de conferencias episcopales como la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos y las conferencias católicas a nivel estatal. El Concilio también fomentó la “subsidiariedad”, según la cual se divide la autoridad y las decisiones se toman en el nivel apropiado.
8. Actualizó la Iglesia...
Juan XXIII vio el Vaticano II como una oportunidad de renovación frente a los “signos de los tiempos” y dijo que convocó al Concilio para abrir una ventana y dejar entrar aire fresco. Esto dio lugar a reformas que hicieron a la Iglesia más accesible al mundo moderno, como la Misa en lengua vernácula y el diálogo con otros creyentes, y la apertura del Concilio se reflejó en la presencia de religiosos y religiosas, laicos e incluso no católicos entre sus observadores oficiales.
9. …pero también volvió a la Iglesia a sus raíces.
El Vaticano II también reformó la Iglesia a través de un enfoque de regreso a lo básico. Esto significó un renovado aprecio por las Escrituras, los Padres de la Iglesia y la restauración de tradiciones antiguas como el diaconado permanente y el proceso de varios pasos para los adultos que se unen a la Iglesia.
10. El entonces Padre Joseph Ratzinger (Papa Benedicto XVI) jugó un papel importante detrás de escena.
Los obispos del Vaticano II contaron con la ayuda de brillantes teólogos. Estos asistentes, o periti, incluyendo Joseph Ratzinger, quien ayudó al Cardenal Josef Frings de Colonia, Alemania. El Padre Ratzinger participó en la redacción de discursos, la elaboración de documentos y la definición de la trayectoria general del Concilio.
Este texto apareció por primera vez en un Comunicado de prensa de 2012 conmemorando el 50 aniversario de la apertura del Vaticano II.