Presidente del Comité de Justicia Doméstica y Desarrollo Humano de la Conferencia Episcopal elogia a los congresistas por la histórica legislación de emergencia para aliviar efectos del coronavirus

March 28, 2020 By Public Affairs Office

WASHINGTON— El arzobispo Paul S. Coakley, de Oklahoma City, presidente del Comité de Justicia Doméstica y Desarrollo Humano de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos elogió a los miembros del Congreso y al presidente por aprobar y firmar la Ley de Ayuda, Alivio y Seguridad Económica ante los efectos del coronavirus (CARES Act, por sus siglas en inglés), un histórico paquete de ayuda de emergencia para quienes sufren los efectos de la crisis COVID-19. El arzobispo expresó su gratitud por la enorme ayuda aprobada en la ley y anticipó los problemas que merecen más asistencia en el futuro.

A continuación, el comunicado completo del arzobispo Coakley:

“Estamos en un momento de dos crisis simultáneas y de propósito común: durante la peor crisis de salud pública mundial en nuestras vidas, también estamos experimentando la que puede ser la peor crisis económica desde la Gran Depresión. Sin embargo, en todo el mundo, estamos unidos en el objetivo común de cuidar a los enfermos, buscar una cura y elevar el espíritu humano. Es inspirador ver los esfuerzos incansables de los proveedores de atención médica, los empleados de supermercados y otras personas que trabajan para mantenernos seguros y saludables. Los videos que llegan desde Italia muestran a personas cantando a sus vecinos desde sus balcones. Aunque deben quedarse en casa, encontraron una manera de ofrecer alivio y esperanza.

Nuestro gobierno ha estado trabajando duro también. Miembros del Congreso y el presidente deben ser elogiados por trabajar juntos durante largas horas y hasta altas horas de la noche para lograr este acuerdo bipartidista, que ofrece alivio de emergencia a millones de estadounidenses que están sufriendo. Dadas las extraordinarias necesidades de este momento, este paquete de $2.2 trillones es la acción legislativa más costosa en la historia de Estados Unidos.

Nosotros estamos agradecidos por muchas disposiciones que aliviarán a los pobres y vulnerables, incluidas varias resoluciones que ayudarán a los empleadores a retener a sus trabajadores. También por las provisiones que asistirán a muchas personas que desafortunadamente han sido despedidas y quienes necesitarán ingresos inmediatos, cuando las circunstancias actuales hacen que obtener un nuevo trabajo sea mucho más difícil. Es bueno que haya asistencia financiera directa para los estadounidenses de bajos y medianos ingresos, y que habrá una inyección de recursos financieros para hospitales e instituciones de caridad a los que se les pedirá que hagan más que nunca durante esta crisis.

Nada es perfecto, y ya se está discutiendo una futura ronda de legislación que será necesaria a medida que la crisis continúe. Hay algunas áreas donde la ayuda y el alivio pueden mejorar. Continuaremos abogando por los más necesitados, por la seguridad alimentaria, por las personas sin hogar, por los prisioneros, por los enfermos que tienen grandes facturas médicas, por todos los estadounidenses que luchan para llegar a fin de mes, y por aquellos que han perdido amigos y seres queridos. Fue decepcionante que cierta ayuda y socorro no se extendiera a los indocumentados, y extremadamente preocupante que se les negara la prueba y el acceso a la cobertura de atención médica a ciertos inmigrantes. La salud y el bienestar de todos en esta crisis se ve amenazada si alguien se excluye categóricamente de obtener ayuda.

El viernes, el Papa Francisco ofreció una profunda reflexión sobre la historia del Evangelio de Jesús calmando la tormenta en el mar. Ahora es un momento de gran ansiedad y angustia. Tenemos menos control de lo que pensábamos. Esta Cuaresma es un tiempo para volver cada vez más a nuestra fe, para confiar en el Señor incluso en medio de todos estos problemas. Como dijo el Papa Francisco, el Señor ‘no nos dejará a merced de la tormenta’. Le pedimos al Señor una vez más que nos diga: ‘No temas’ (Mt. 28: 5). Y a instancias del Papa Francisco, debemos aceptar el consejo de San Pedro: ‘Echa todas tus preocupaciones sobre él porque se preocupa por ti’”.
 (1 Pet. 5:7).”      

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