El Arzobispo Coakley convoca a una Hora Santa como momento de renovación para nuestros corazones y nuestra nación
WASHINGTON – “Su fe importa. Sus oraciones importan. Sus actos de amor y obras de justicia importan”, dijo el Arzobispo Paul S. Coakley, Presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos. “El clima actual de miedo y polarización, que se intensifica cuando se ignora la dignidad humana, no cumple con el estándar establecido por Cristo en el Evangelio”, continuó, y como un paso hacia la sanación, invitó a los obispos y sacerdotes de los Estados Unidos a ofrecer una Hora Santa por la Paz.
A continuación, se presenta la reflexión completa y la invitación del Arzobispo Coakley:
Muchas personas hoy se sienten impotentes ante la violencia, la injusticia y los disturbios sociales. A quienes se sienten así, deseo decirles claramente: su fidelidad importa. Sus oraciones importan. Sus actos de amor y obras de justicia importan.
Estoy profundamente agradecido por las innumerables maneras en que los católicos y todas las personas de buena voluntad continúan sirviendo a los demás y trabajando por la paz y la justicia. Ya sea alimentando a los hambrientos, acogiendo al forastero, cuidando a los enfermos, acompañando a los que experimentan la soledad, visitando a los encarcelados o esforzándose a diario por amar a sus prójimos, ninguna obra de misericordia ni acto de justicia es en vano ante los ojos de Dios. Si bien las leyes deben ser respetadas, las obras de misericordia, la asamblea pacífica y el cuidado de las personas en nuestra comunidad son signos de esperanza y construyen la paz con mayor certeza que la ira o la desesperación. Cristo nos recuerda que incluso «un vaso de agua fría» dado en su nombre no quedará sin recompensa (cf. Mt 10:42).
El reciente asesinato de dos personas por agentes de inmigración en Minneapolis y el de un hombre detenido en Texas son solo algunos de los trágicos ejemplos de la violencia que representa el fracaso de nuestra sociedad en respetar la dignidad de toda vida humana. Experimentamos duelo ante esta pérdida de vidas y deploramos la indiferencia y la injusticia que representa. El clima actual de miedo y polarización, que se alimenta del desprecio por la dignidad humana, no cumple con el estándar establecido por Cristo en el Evangelio.
Como un paso hacia la sanación, invito a mis hermanos obispos y sacerdotes de todo Estados Unidos a ofrecer una Hora Santa por la Paz en los próximos días. Oremos por la reconciliación donde hay división, por la justicia donde se violan los derechos fundamentales y por el consuelo para todos aquellos que se sienten abrumados por el miedo o el dolor. Animo a los católicos de todas partes a participar, ya sea en parroquias, capillas o en la intimidad de sus corazones, ante la presencia del Señor, pidiendo la sanación de nuestra nación y nuestras comunidades.
Que esta Hora Santa sea un momento de renovación para nuestros corazones y para nuestra nación. Confiando nuestros miedos y esperanzas al Sagrado Corazón de Jesús, pidamos al Señor que nos convierta en instrumentos de su paz y testigos de la dignidad inherente de cada persona.
Oremos juntos, con la certeza de que Dios escucha el clamor de su pueblo y permanece cerca de todos los que lo buscan.
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Chieko Noguchi