Bienaventurada Virgen María de Loreto

El 7 de octubre de 2019, el Papa Francisco ordenó la inscripción de la Bienaventurada Virgen María de Loreto en el Calendario Romano General. El día de la Bienaventurada Virgen María de Loreto se celebra cada año como memoria libre el 10 de diciembre.

Los textos litúrgicos propios fueron publicados por la Santa Sede en latín, y el 29 de abril de 2026 el Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos confirmó la traducción al español de estos textos.

A continuación se presentan los textos propios en español para la celebración litúrgica de la Bienaventurada Virgen María de Loreto:

Misal Romano

La Oración colecta para la  celebración es idéntica a la que se encuentra en el Misal Romano en el Común de la Bienaventurada Virgen María en Adviento. Si se observa la Bienaventurada Virgen María de Loreto, se puede sacar el resto del formulario –Oración sobre las ofrendas, Prefacio, Oración después de la Comunión, antífonas de entrada y Comunión– del mismo formulario que la colecta. Se usan vestimentas litúrgicas blancas.

Del Común de la Bienaventurada Virgen María: II. Tiempo de Adviento, segunda opción para la Oración colecta
("Señor Dios, que, cumpliendo las promesas hechas a nuestros Padres…")

Leccionario

Para el día de la Bienaventurada Virgen María de Loreto también se puede usar, además de las lecturas de la Misa del día, cualquier lectura del Común de la Bienaventurada Virgen María. En la futura edición del Leccionario, la citación será la n. 689B. Se recomiendan también las siguientes lecturas (con su cita del volumen III del Leccionario mexicano):

Primera lectura – Isaías 7, 10-14; 8, 10 (lectura n. 112, p. 390)
He aquí que la virgen concebirá.

Salmo responsorial – Lucas 1, 46-47. 48-49. 50-51. 52-53. 54-55 (lectura n. 927, pp. 961-962)
R/. Ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede. Santo es su nombre.
o bien:
R/. ¡Dichosa tú, Virgen María, porque llevaste en tu seno al Hijo del eterno Padre!

Aclamación antes del Evangelio – Cfr. Lucas 1, 28 (lectura n. 963, p. 975)
Dios te salve, María, llena de gracia, el Señor está contigo,
bendita tú entre las mujeres.

Evangelio – Lucas 1, 26-38 (lectura n. 295, pp. 524-525)
Vas a concebir y a dar a luz un hijo.

Liturgia de las Horas

Del Común de la Santísima Virgen María.

Biografía

La santa Casa –que en la crónica escrita en el año 1465 dice que fue encontrada la noche entre el 9 y el 10 de diciembre de 1294, en la misma colina donde ahora se encuentra– es origen de la devoción mariana que tiene lugar en el santuario de Loreto como memoria del misterio de la Encarnación y de los ejemplos evangélicos de la Sagrada Familia de Nazaret. Muchos Sumos Pontífices proveyeron cuidado apostólico al santuario de la Virgen de Loreto, la cual fue proclamada patrona de los aeronautas por Benedicto XV. De hecho, las Letanías lauretanas se extendieron por toda la Iglesia.

Oficio de lectura

Segunda lectura
De la Carta de san Juan Pablo segundo, Papa, por el séptimo centenario de la santa Casa de Loreto
(Carta a Mons. P. Macchi, 15 agosto 1993: Insegnamenti di Giovanni Paolo II, XVI/2, 526-537)

María espacio corporal y espiritual de la Encarnación

La santa Casa de Loreto no es sólo una "reliquia", sino también un precioso "icono" concreto. "Icono", pero no de verdades abstractas, sino de un evento y de un misterio: la Encarnación del Verbo. La Encarnación, que nos recuerdan esas paredes sagradas, recupera de pronto su genuino significado bíblico; no se trata de una mera doctrina sobre la unión entre lo divino y lo humano, sino, más bien, de un acontecimiento acaecido en un punto preciso del tiempo y del espacio, como ponen admirablemente de manifiesto las palabras del Apóstol: Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer (Gál 4, 4).

María es la Mujer; es, por decir así, el espacio físico, y espiritual a la vez, en el que se realizó la Encarnación. Pero también la casa en que ella vivió constituye un recuerdo evocativo de esa realidad concreta.

El recuerdo de la vida oculta de Nazaret evoca cuestiones muy concretas y cercanas a la experiencia de todo hombre y toda mujer; y despierta el sentido de la santidad de la familia, poniendo de relieve todo un mundo de valores, hoy tan amenazados, como la fidelidad, el respeto a la vida, la educación de los hijos y la oración, que las familias cristianas pueden redescubrir dentro de las paredes de la santa Casa, primera y ejemplar iglesia doméstica de la historia.

La santa Casa nos recuerda, asimismo, la grandeza de la vocación a la vida consagrada y a la virginidad por el bien del reino de Dios, que tuvo su glorioso inicio en la persona de María, Virgen y Madre.

A los jóvenes, que peregrinan en gran número a la Casa de la Madre, quisiera repetirles las palabras que les dirigí en otra ocasión: "Vayan a María, vayan con María. Hagan que su fiat resuene en su corazón". Quiera Dios que los jóvenes, a la luz de las enseñanzas de la Casa de Nazaret, renueven su compromiso en el laicado católico para llevar a Cristo a los corazones, a las familias, a la cultura y a la sociedad.

El justo impulso de nuestros tiempos por reconocer a la mujer el lugar correspondiente en la Iglesia y en la sociedad encuentra aquí una oportunidad adecuada de profundización.

Por el hecho de que envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, toda mujer ha sido elevada, en María, a una dignidad tal que no podemos concebir otra mayor.

Ninguna consideración teórica podrá exaltar la dignidad del trabajo humano mejor que el simple hecho de que el Hijo de Dios trabajó en Nazaret y quiso ser llamado hijo del carpintero (Mt 13, 55).

Por último, deseo aludir a la opción por los pobres que la Iglesia hizo en el Concilio y ha reafirmado cada vez más claramente después. Las austeras y humildes paredes de la santa Casa nos recuerdan visiblemente que fue Dios mismo quien inauguró esta opción en María, que, como dice un hermoso texto conciliar, "sobresale entre los humildes y pobres del Señor, que confiadamente esperan y reciben de él la salvación".

Así mismo, respecto a este tema de la pobreza y el sufrimiento, los enfermos han ocupado un lugar privilegiado en la historia del santuario, pues fueron de los primeros en acudir como peregrinos a la Santa Casa y en difundir su fama entre la gente.

Por otra parte, ¿dónde podrían ser acogidos mejor que en la casa de aquella que precisamente las Letanías lauretanas nos llevan a invocar como salud de los enfermos y consoladora de los afligidos?

"Que este santuario de Loreto –como dijo Juan XXIII– sea siempre como una ventana abierta al mundo, y haga resonar voces arcanas que anuncien la santificación de las almas, las familias y los pueblos".

Responsorio

Verdaderamente bendita eres tú entre las mujeres porque Dios puso en ti su tabernáculo.
— Consagrarás al Señor multitudes de pueblos.

Llevaste en tu seno a aquel que los cielos no pueden contener.
— Consagrarás al Señor multitudes de pueblos.

Oración

Señor Dios, que, cumpliendo las promesas hechas a nuestros Padres,
elegiste a la santísima Virgen María para ser la Madre del Salvador,
concédenos seguir los ejemplos
de aquella cuya humildad tanto te agradó
y cuya obediencia nos fue de tanto provecho.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios por los siglos de los siglos.