Santa Faustina Kowalska
El 18 de mayo de 2020, el Papa Francisco ordenó la inscripción de santa Faustina Kowalska, virgen, en el Calendario Romano General. El día de santa Faustina se celebra cada año como memoria libre el 5 de octubre.
Los textos litúrgicos propios fueron publicados por la Santa Sede en latín, y el 29 de abril de 2026 el Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos confirmó la traducción al español de estos textos.
A continuación se presentan los textos propios en español para la celebración litúrgica de santa Faustina Kowalska:
Misal Romano
Del Común de vírgenes: Para una virgen, o bien del Común de santos y santas: Para los religiosos.
Oración colecta
Dios nuestro,
que escogiste a santa Faustina
para difundir las riquezas infinitas de tu misericordia,
concédenos, por su intercesión,
confiar como ella plenamente en tu bondad
y hacer con generosidad obras de caridad.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios por los siglos de los siglos.
Leccionario
Para el día de santa Faustina Kowalska también se puede usar, además de las lecturas de la Misa del día, cualquier lectura del Común de vírgenes o bien del Común de santos y santas. Se recomiendan también las siguientes lecturas por la Santa Sede (con su cita del volumen III del Leccionario mexicano):
Común de virgenes, o bien del Común de santos y santas o bien:
Primera lectura – Efesios 3, 14-19 (lectura n. 588, p. 728)
Experimentar el amor de Cristo, que sobrepasa todo conocimiento humano.
Salmo responsorial – Salmo 103 (102):1-2, 3-4, 8-9, 13-14, 17-18a (lectura n. 854, p. 913)
R/. Bendice, alma mía al Señor.
Aclamación antes del Evangelio – Mateo 11, 28 (lectura n. 952, p. 973)
Vengan a mí, todos los que están fatigados
y agobiados por la carga
y yo los aliviaré, dice el Señor.
Evangelio – Mateo 11, 25-30 (lectura n. 221, p. 472)
Has escondido estas cosas a los sabios y entendidos
y las has revelado a la gente sencilla.
Liturgia de las Horas
Del Común de vírgenes: para una virgen, o del Común de santas mujeres: para los santos religiosos.
Biografía
Faustina nació en el año 1905 en Glogowiec (Polonia). Dedicó su breve vida a Cristo en la Congregación de las Hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia. Recibió la vocación de anunciar el amor misericordioso de Dios, dejando en el Diario del alma el testimonio de su experiencia mística, suscitando que en todo el mundo se anunciara e implorara la Divina Misericordia. Murió en Cracovia en el año 1938.
Oficio de lectura
Segunda lectura
De la Homilía de san Juan Pablo segundo, Papa, en la canonización de santa Faustina
(30 de abril de 2000: AAS 92 [2000], 671-672)
El mensaje de la misericordia de Cristo
Hoy es verdaderamente grande mi alegría al proponer a toda la Iglesia, como don de Dios a nuestro tiempo, la vida y el testimonio de sor Faustina Kowalska. La divina Providencia unió completamente la vida de esta humilde hija de Polonia a la historia del siglo XX, el siglo que acaba de terminar. En efecto, entre la primera y la segunda guerra mundial, Cristo le confió su mensaje de misericordia. Quienes recuerdan, quienes fueron testigos y participaron en los hechos de aquellos años y en los horribles sufrimientos que produjeron a millones de hombres, saben bien cuán necesario era el mensaje de la misericordia.
Jesús dijo a sor Faustina: "La humanidad no encontrará paz hasta que no se dirija con confianza a la misericordia divina" (Diario, p. 132). A través de la obra de la religiosa polaca, este mensaje se ha vinculado para siempre al siglo XX, último del segundo milenio y puente hacia el tercero. No es un mensaje nuevo, pero se puede considerar un don de iluminación especial, que nos ayuda a revivir más intensamente el evangelio de la Pascua, para ofrecerlo como un rayo de luz a los hombres y mujeres de nuestro tiempo.
¿Qué nos depararán los próximos años? ¿Cómo será el futuro del hombre en la tierra? No podemos saberlo. Sin embargo, es cierto que, además de los nuevos progresos, no faltarán, por desgracia, experiencias dolorosas. Pero la luz de la misericordia divina, que el Señor quiso volver a entregar al mundo mediante el carisma de sor Faustina, iluminará el camino de los hombres del tercer milenio.
Pero, como sucedió con los Apóstoles, es necesario que también la humanidad de hoy acoja en el cenáculo de la historia a Cristo resucitado, que muestra las heridas de su crucifixión y repite: "La paz esté con ustedes". Es preciso que la humanidad se deje penetrar e impregnar por el Espíritu que Cristo resucitado le infunde. El Espíritu sana las heridas de nuestro corazón, derriba las barreras que nos separan de Dios y nos desunen entre nosotros, y nos devuelve la alegría del amor del Padre y la de la unidad fraterna.
Cristo nos enseñó que "el hombre no sólo recibe y experimenta la misericordia de Dios, sino que está llamado a 'mostrar misericordia' con los demás: 'Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia' (Mt 5, 7)" (Dives in misericordia, 14). Y nos señaló, además, los múltiples caminos de la misericordia, que no sólo perdona los pecados, sino que también sale al encuentro de todas las necesidades de los hombres. Jesús se inclinó sobre todas las miserias humanas, tanto materiales como espirituales.
Su mensaje de misericordia sigue llegándonos a través del gesto de sus manos tendidas hacia el hombre que sufre. Así lo vio y lo anunció a los hombres de todos los continentes sor Faustina, que, escondida en su convento de Lagiewniki, en Cracovia, hizo de su existencia un canto a la misericordia: Misericordias Domini in æternum cantabo (Sal 89 [88], 2).
Responsorio
El responsorio propio (Sal 89 [88], 2; 103 [102], 8) espera la aprobación de la Biblia de la Iglesia en América. En este momento, se toma el responsorio del Común de vírgenes.
Oración
Dios nuestro,
que escogiste a santa Faustina
para difundir las riquezas infinitas de tu misericordia,
concédenos, por su intercesión,
confiar como ella plenamente en tu bondad
y hacer con generosidad obras de caridad.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios por los siglos de los siglos.