San Gregorio de Narek
El 25 de enero de 2021, el Papa Francisco ordenó la inscripción de san Gregorio de Narek, abad y doctor de la Iglesia, en el Calendario Romano General. El día de san Gregorio se celebra cada año como memoria libre el 27 de febrero.
Los textos litúrgicos propios fueron publicados por la Santa Sede en latín (cfr. pp. 1-3), y el 29 de abril de 2026 el Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos confirmó la traducción al español de estos textos.
A continuación se presentan los textos propios en español para la celebración litúrgica de san Gregorio de Narek:
Misal Romano
Del Común de doctores de la Iglesia, o bien del Común de santos y santas: Para un abad.
Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno,
que te dignaste colmar de celestial doctrina
a san Gregorio de Narek, maestro y honor del pueblo armenio,
concédenos que, enseñados por él,
aprendamos el arte de hablar contigo
y nos fortalezcamos constantemente
con los sacramentos de la Iglesia.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios por los siglos de los siglos.
Leccionario
Para el día de san Gregorio de Narek también se puede usar, además de las lecturas de la Misa del día, cualquier lectura del Común de doctores de la Iglesia o bien del Común de santos y santas. Se recomiendan también las siguientes lecturas por la Santa Sede (con su cita del volumen III del Leccionario mexicano):
Común de doctores de la Iglesia, o bien del Común de santos y santas o bien:
Primera lectura – Sabiduría 7, 7-10. 15-16 (lectura n. 95, p. 377)
Amé la sabiduría más que la salud y la belleza.
Salmo responsorial – Salmo 37 (36), 3-4. 5-6. 30-31 (lectura n. 779, p. 860)
R/. Rectas y sabias son las palabras del justo.
Aclamación antes del Evangelio – Cfr. Juan 6, 63c. 68c (lectura n. 981, p. 980)
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.
Tú tienes palabras de vida eterna.
Evangelio – Mateo 7, 21-29 (lectura n. 204, p. 461)
Jesús les enseñaba como quien tiene autoridad.
Liturgia de las Horas
Como la celebración de san Gregorio de Narek cae variablemente en Cuaresma y Tiempo Ordinario, existen diferentes indicaciones dependiendo del tiempo del año:
Cuaresma
Oficio de lecturas
Todas del tiempo diario de Cuaresma. Después de la Segunda lectura y responsorio para el diario de Cuaresma, se permite una lectura adicional, responsorio y oración conclusiva de san Gregorio de Narek abajo.
Oración de la Mañana (Laudes) y Oración de la Tarde (Vísperas)
Todas del tiempo diario de Cuaresma. Después de la oración conclusiva del diario de Cuaresma, se puede añadir la antífona apropiada que se ofrece abajo, seguida de la oración conclusiva de san Gregorio de Narek abajo.
Oración de la Mañana (Laudes)
Ant. Los sabios brillarán con esplendor del cielo, y los que enseñan la justicia a las multitudes serán como estrellas por toda la eternidad.
Oración de la Tarde (Vísperas)
Ant. Oh doctor admirable, luz de la Iglesia santa, san Gregorio, fiel cumplidor de la ley, ruega por nosotros al Hijo de Dios.
Tiempo Ordinario
Oficio de lectura, Oración de la Mañana (Laudes) y Oración de la Tarde (Vísperas)
Salmodia del día. Otros elementos del Salterio del día o bien del Común de doctores de la Iglesia o del Común de santos varones: para los religiosos.
Biografía
Gregorio nació alrededor del año 950 en Andzevatsik (región histórica de Armenia), y creció dentro de una familia que lo enseñó a leer y escribir. De joven ingresó en el monasterio de Narek, donde era abad Ananías, primo de su madre. Como presbítero y abad, transcurrió toda su vida en la célebre escuela del monasterio, inflamado de amor hacia la Virgen María, alcanzando las vetas de la santidad y experiencia mística, como lo demuestra su doctrina en varias obras teológicas y místicas. En el año 1003 escribió el ilustre Libro de las Lamentaciones y después de casi dos años se durmió en el Señor.
Oficio de lectura
[Segunda] Lectura
Del Libro de las Lamentaciones de san Gregorio de Narek, abad y doctor de la Iglesia
(Oración 70, III-IV: SCh78, 369-370)
Solo confío en ti, Cristo
Puesto que la fuerza de los hombres para alcanzar la salvación es finita y limitada, es evidente que ellos son objeto de tu misericordia, Dios Autor de todos los beneficios. Ellos son fortalecidos por ti, Dios Todopoderoso; son llamados y perdonados por ti, Dios Defensor nuestro, para quien todo es posible; se gozan con tu indulgencia, Dios Libertador nuestro; son sanados y vivificados por ti, Dios incorruptible, e iluminados por ti, Dios Restaurador nuestro. Por lo tanto, reconociendo mi naturaleza humana, solo confío en ti, Cristo, Hijo del Dios vivo, en todo Bendito.
Lo que está escrito anteriormente está justificado aún más cuando recordamos la sabiduría escrita con el mismo espíritu que esta oración: Es mejor caer en las manos del Señor, que su misericordia es muy grande, que caer en las manos de los hombres (Eclo 2, 18).
Ciertamente no pretendo en este libro de lamentaciones disminuir los méritos de aquellos que imploran la salvación, porque sin méritos es imposible acercarse a Dios.
En cambio, glorifico el nombre de nuestro Salvador y su gracia, a todos concedida, proclamando y confesando que siempre les fue necesaria la ayuda de tu misericordia a todos aquellos que por vida buena fueron elevados a tan alto honor.
Porque tú eres la Vida, eres la Salvación, la Salud, la Inmortalidad, la Felicidad eterna, la Iluminación.
Concédeme el descanso del disgusto de mis pecados, para que también tú puedas descansar de mi llanto y continuos importunos, que constantemente te dirijo, Juez mío.
Porque no te gozas sino en la salvación de los hombres, Bendito por siempre. Amén.
Responsorio
El responsorio propio (Sal 34 [33], 6. 23; 2 Tim 2, 22) espera la aprobación de la Biblia de la Iglesia en América. En este momento, se toma el responsorio del Común de doctores de la Iglesia.
Oración
Dios todopoderoso y eterno,
que te dignaste colmar de celestial doctrina
a san Gregorio de Narek, maestro y honor del pueblo armenio,
concédenos que, enseñados por él,
aprendamos el arte de hablar contigo
y nos fortalezcamos constantemente
con los sacramentos de la Iglesia.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios por los siglos de los siglos.