San Juan De Ávila

El 25 de enero de 2021, el Papa Francisco ordenó la inscripción de san Juan De Ávila, presbítero y doctor de la Iglesia, en el Calendario Romano General. El día de san Juan se celebra cada año como memoria libre el 10 de mayo.

Los textos litúrgicos propios fueron publicados por la Santa Sede en latín (cfr. pp. 4-6), y el 29 de abril de 2026 el Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos confirmó la traducción al español de estos textos.

A continuación se presentan los textos propios en español para la celebración litúrgica de san Juan De Ávila:

Misal Romano

Del Común de pastores: Para un pastor, o bien del Común de doctores de la Iglesia.

Oración colecta

Dios nuestro,
que, por el celo y santidad de vida de san Juan De Ávila,
diste a tu pueblo y al clero un maestro ejemplar,
haz que también en nuestros días
la Iglesia crezca en santidad
por el celo ejemplar de tus ministros.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios por los siglos de los siglos.

Leccionario

Para el día de san Juan De Ávila también se puede usar, además de las lecturas de la Misa del día, cualquier lectura del Común de pastores o bien del Común de doctores de la Iglesia. Se recomiendan también las siguientes lecturas por la Santa Sede (con su cita del volumen III del Leccionario mexicano):

Común de pastores, o bien del Común de doctores de la Iglesia o bien:

Primera lectura – Hechos 13, 46-49 (lectura n. 472, p. 650)
Ahora nos dirigiremos a los paganos.

Salmo responsorial – Salmo 23 (22), 1-3a. 4. 5. 6 (lectura n. 734, p. 823)
R/. El Señor es mi pastor; nada me faltará.

Aclamación antes del Evangelio – Mateo 5, 16 (lectura n. 948, p. 972)
Que brille la luz de ustedes ante los hombres, dice el Señor,
para que, viendo las buenas obras que ustedes hacen,
den gloria a su Padre, que está en los cielos.

Evangelio – Mateo 5, 13-19 (lectura n. 195, p. 455)
Ustedes son la luz del mundo.

Liturgia de las Horas

Del Común de pastores: para un presbítero o del Común de doctores de la Iglesia.

Biografía

Juan nació en Almodóvar del Campo (España), cerca del año 1500. Ordenado sacerdote, recorrió Andalucía predicando a Cristo. Dio a conocer a los presbíteros, con sus muchísimos escritos, la naturaleza y la gran importancia del Concilio de Trento, siendo insigne portavoz para su instauración. Injustamente acusado de herejía, no rechazó ni el juicio ni la cárcel, sino que fervientemente expuso la doctrina católica. Se durmió en el Señor el 10 de mayo de 1569 en Montilla, diócesis de Córdoba.

Oficio de lectura

Segunda lectura
De los Escritos de san Juan De Ávila, presbítero y doctor de la Iglesia
(Tratado del amor de Dios, 1. 2. 4)

El amor de Cristo es mirar en el eterno Padre

La causa que más mueve el corazón al amor de Dios es considerar profundamente el amor que nos tuvo él, y, con él, su Hijo muy bendito, nuestro Señor. Más mueve el corazón a amar que los beneficios; porque el que hace a otro beneficio, le da algo de lo que tiene; mas el que ama, da a sí mismo con todo lo que tiene, sin que le quede nada por dar.

Pues veamos ahora, Señor, si vos amáis; y si es así que nos amáis, qué grande es el amor que nos tenéis.

Mucho aman los padres a los hijos; pero ¿por ventura nos amáis vos como padre? No hemos nosotros entrado en el seno de vuestro corazón, Dios mío, para ver esto; mas el Unigénito vuestro, que descendió de ese seno, trajo señas de ello, y nos mandó que os llamásemos Padre por la grandeza del amor que nos tenías; porque, así como tú solo eres bueno por la eminencia de tu soberana bondad, así tú solo eres Padre; y de tal manera lo eres y tales obras haces, que, en comparación de tus entrañas paternales, no hay alguno que pueda así llamarse.

Y si todavía eres incrédulo a este amor, mira todos los beneficios que Dios tiene hechos, porque todos ellos son prendas y testimonios de amor. Echa la cuenta de todos ellos cuántos son, y hallarás que todo cuanto hay en el cielo y en la tierra, y todos cuantos huesos y sentidos hay en tu cuerpo, y todas cuantas horas y momentos vives de la vida, todos son beneficios del Señor. Mira también cuántas buenas inspiraciones has recibido y cuántos bienes en esta vida has tenido; de cuántos peligros en esta vida te ha librado, en cuántas enfermedades y desastres pudieras haber caído si él no te hubiera librado, que todas estas son señales y muestras de amor. Y, finalmente, pon los ojos en todo este mundo, que para ti se hizo todo por solo amor, y todo él y todas cuantas cosas hay en él significan amor, y predican amor, y te dan amor.

Pero veamos ahora qué grande fuese el amor que nos tuvo ese Hijo que nos diste. No hay lengua alguna que lo baste a decir. Algunas personas ignorantes e ingenuas aún no sienten este amor, que en su opinión procede de la perfección del ser amado. En cambio, el amor de Cristo no nace de la perfección que hay en nosotros, sino de lo que él tiene, que es mirar en el Eterno Padre.

Responsorio

El responsorio propio (cfr. Ef 3, 18-19; Jn 3, 16) espera la aprobación de la Biblia de la Iglesia en América. En este momento, se toma el responsorio del Común de doctores de la Iglesia.

Oración

Dios nuestro,
que, por el celo y santidad de vida de san Juan De Ávila,
diste a tu pueblo y al clero un maestro ejemplar,
haz que también en nuestros días
la Iglesia crezca en santidad
por el celo ejemplar de tus ministros.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios por los siglos de los siglos.