La respuesta es: María, ruega para nosotros.
María, Madre de toda Vida,
ayúdanos a respetar la vida humana desde el momento de la concepción
hasta el momento de la vida natural. R.
María, Madre de compasión,
Nos mostraste lo valiosa que puede ser una sola vida; ayúdanos a custodiar
y proteger la vida de todas las personas confiadas a nuestro cuidado. R.
María, Madre del Niño Jesús,
con san José formaste la Sagrada Familia,
cuida y protege a todas las familias en esta vida terrenal; R.
María, Madre santísima,
tú santificaste la vocación de la maternidad;
derrama tu ayuda divina sobre todas las madres y ayúdalas a ser santas. R.
María, Madre de los Dolores,
la profecía de Simeón predijo que una espada de sufrimiento te atravesaría el corazón; tráeles consuelo y esperanza a todas las madres que sufren por sus hijos. R.
María, llena de gracia,
al responder al llamado de Dios tuviste la posibilidad de decidir;
ayúdanos a siempre decir que “sí” a la voluntad de Dios en nuestra vida,
y a esforzarnos por hacer siempre lo que Él nos diga. R.
María, consuelo de los afligidos,
reúne bajo tu manto maternal a aquellos necesitados de la sanación de Dios, especialmente aquellos que han participado en un aborto;
ayúdalos a sentir el amor y la misericordia de Cristo, tu Hijo. R.
María, intercesora y abogada,
te presentamos a los pobres, los desplazados, los marginados y los miembros
desamparados de la sociedad; ayúdalos a no perder nunca la esperanza,
sino a confiar en Dios que les dio la vida. R.
María, Madre de la Palabra Encarnada,
llevaste en tu seno a aquel que los cielos no pueden contener;
ayúdanos a dar testimonio de Cristo con el ejemplo de nuestra vida,
y a mostrar al mundo el amor extraordinario de Dios. R.
Todos:
Acuérdate, ¡oh piadosísima Virgen María! que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a tu protección, implorando tu auxilio, haya sido abandonado. Animado por esta confianza, a Ti acudo, oh Madre, Virgen de las vírgenes, y gimiendo bajo el peso de mis pecados me atrevo a comparecer ante Ti. Oh Madre del Verbo Encarnado, Dios, no deseches mis súplicas, antes bien, escúchalas y acógelas benignamente. Amén.
La Secretaría de Actividades Pro-Vida desea agradecer a Kathy Jones por el permiso para reimprimir la “Letanía de la Santísima Virgen María, Madre de la Vida". Extraído de la Guía de Liturgia del Programa Respetemos la Vida 2009-2010 © 2009, United States Conference of Catholic Bishops, Washington, D.C. Todos los derechos reservados.