Siete Semanas de Pascua, Siete Temas de la Doctrina Social de la Iglesia
“A la luz de la Pascua, ¡dejémonos sorprender por Cristo! ¡Dejemos que su inmenso amor por nosotros nos transforme el corazón!”
Papa León XIV
Urbi et Orbi, Domingo de Pascua de 2026
Durante las siete semanas de la temporada de Pascua, únanse a esta experiencia de aprendizaje sobre los siete temas de la Doctrina Social de la Iglesia (también conocida en los Estados Unidos como la Enseñanza Social Católica), que ofrecen sabiduría sobre la construcción de una sociedad justa y la vida de santidad en medio de los desafíos del mundo moderno.
A continuación pueden descargar los boletines de cada semana.
Primera semana: La vida y dignidad de la persona humana
Mientras la Iglesia celebra la resurrección de Cristo en la Pascua, Jesús nos recuerda en su Palabra: “Yo he venido para que tengan vida, y vida en abundancia” (Juan 10, 10). El amor de Dios por cada persona es una enseñanza fundamental de nuestra fe, y nuestra respuesta a este amor es cómo vivimos como cristianos en el mundo moderno.
La Iglesia enseña que la vida humana es sagrada desde la concepción hasta la muerte natural y que esta creencia es el fundamento de todos los principios de nuestra enseñanza social. La Iglesia trabaja para garantizar que todas las personas puedan vivir en circunstancias acordes a su dignidad humana.
Inserto del boletín de página completa
Inserto del boletín de media página
Segunda semana: La solidaridad
En su mensaje Urbi et Orbi del Domingo de Pascua, el Papa León XIV reflexionó que “la resurrección de Cristo es el comienzo de la nueva humanidad... donde todos se reconocen como hermanos y hermanas, hijos del mismo Padre que es Amor, Vida y Luz”. Esta Pascua, el Santo Padre nos anima a no volvernos indiferentes ante la violencia, la guerra y el sufrimiento de nuestros hermanos y hermanas, sino a hacer “oír el grito de paz que brota del corazón”.
La Iglesia enseña que somos una familia humana cualesquiera que sean nuestras diferencias nacionales, raciales, étnicas, económicas e ideológicas. Amar a nuestro prójimo tiene dimensiones globales en un mundo cada vez más pequeño. En el mero centro de la virtud de la solidaridad está la búsqueda de la justicia y la paz. El Evangelio nos llama a ser pacificadores. Nuestro amor por todos nuestros hermanos y hermanas exige que fomentemos la paz en un mundo rodeado de violencia y conflicto.
Inserto del boletín de página completa
Inserto del boletín de media página
Tercera semana: El llamado a la familia, a la comunidad y a la participación
En la Vigilia Pascual, celebramos el bautismo de los nuevos miembros del Cuerpo de Cristo mientras recordamos nuestro propio bautismo. En el bautismo, recibimos la “vocación a la santidad”, que está “íntimamente ligada” a nuestra pertenencia a la “Comunión de los Santos”, que se esfuerza por hacer presente el “Reino de Dios en la historia”.
La Iglesia enseña que la manera en que organizamos nuestra sociedad-en lo económico y lo político, en leyes y políticas-afecta directamente la dignidad humana y la capacidad de los individuos para crecer en comunidad. La persona no sólo es sagrada sino también social; por lo tanto, todas las personas tienen el derecho y el deber de participar en la sociedad buscando juntas el bien común.
Inserto del boletín de página completa
Inserto del boletín de media página
Cuarta semana: Los derechos y responsabilidades
Durante la temporada de Pascua, celebramos todo lo que hemos recibido del don propio de Cristo. La Buena Nueva debe desbordarse en nuestras vidas y movernos hacia la misión en el mundo. Nuestra participación en la “Comunión de los Santos” viene acompañada del importante reconocimiento de todo lo que Dios nos ofrece y la responsabilidad de ser testimonios firmes de la presencia de Dios en el mundo.
La Iglesia enseña que se puede proteger la dignidad humana y se puede establecer una comunidad saludable sólo si se respetan los derechos humanos y se cumple con los deberes. Por lo tanto, toda persona tiene un derecho fundamental a la vida y la responsabilidad de alzar la voz cuando los sistemas y las situaciones no mantienen la plenitud de nuestra dignidad humana inherente.
Inserto del boletín de página completa
Inserto del boletín de media página
Quinta semana: Opción por los pobres y más vulnerables
El Cristo Resucitado se revela en los pobres y más vulnerables de nuestra sociedad. Como dice la Sierva de Dios Dorothy Day: “¿Cómo sabemos que realmente tenemos fe? Porque hemos visto Sus manos y Sus pies en los pobres que nos rodean. Él se ha mostrado ante nosotros en ellos”. Nuestra fe nos instruye a poner primero las necesidades de los pobres y más vulnerables, y al hacerlo ponemos a Cristo primero en nuestras vidas.
La Iglesia enseña que una prueba moral básica es cómo les va a los miembros más indefensos. En una sociedad marcada por divisiones cada vez más grandes entre ricos y pobres, nuestra tradición recuerda la historia del Juicio Final (Mateo 25, 31-46) y nos enseña a preocuparnos primero por las necesidades de los pobres y más vulnerables.
Inserto del boletín de página completa
Inserto del boletín de media página
Sexta semana: La dignidad del trabajo y los derechos de los trabajadores
El trabajo es más que una forma de ganarse la vida; es una forma de participación continua en la creación de Dios. La primavera y la Pascua nos permiten experimentar asombro ante la creación de Dios y nos recuerdan cómo la creación de Dios se relaciona con nuestra preocupación por la dignidad del trabajo y los derechos de los trabajadores.
La Iglesia enseña que la economía debe servir al pueblo y no al revés. El trabajo es más que una forma de ganarse la vida, es una forma de participar continuamente en la creación de Dios. Si se ha de proteger la dignidad del trabajo, entonces deben respetarse los derechos básicos de los trabajadores-el derecho a un trabajo productivo, a salarios adecuados y justos, a organizar sindicatos y a unirse a ellos, a la propiedad privada y a la iniciativa económica.
Inserto del boletín de página completa
Inserto del boletín de media página
Séptima semana: Cuidado de la creación de Dios
Al concluir la temporada de Pascua, experimentamos la belleza de la creación de Dios a través del aroma de las flores y el clima cálido de la primavera, disfrutando de la nueva vida que Cristo nos da en su resurrección.
La Iglesia enseña que una manera de mostrar nuestro respeto por el Creador es cuidando toda la creación. Estamos llamados a proteger a las personas y al planeta viviendo nuestra fe en relación con toda la creación de Dios. Este desafío ambiental tiene dimensiones morales y éticas fundamentales que no pueden ser ignoradas.