Santo Tomás Moro y San Juan Fisher

Acerca de nuestros santos patronos

La USCCB inicia la Semana de la Libertad Religiosa el 22 de junio, día en que la Iglesia celebra la fiesta de Santo Tomás Moro y San Juan Fisher. 

Santo Tomás Moro y San Juan Fisher fueron hombres del Renacimiento. Talentosos y enérgicos, contribuyeron al estudio del humanismo en la Inglaterra de principios de la Edad Moderna. Santo Tomás escribió tratados teológicos y filosóficos, mientras desarrollaba su carrera como abogado y funcionario público. El Obispo Juan Fisher trabajó como administrador en Cambridge, se enfrentó al desafío que planteó Martín Lutero a la Europa cristiana y, lo que es más importante, sirvió como obispo de Rochester. Como obispo, fue notable por su dedicación a la predicación en una época en la que los obispos tendían a enfocarse en la política. Estos hombres eran brillantes. Ambos mantuvieron correspondencia con Erasmo, quien ayudó al Obispo Fisher a aprender griego y hebreo, y quien también se refirió a Santo Tomás, en una frase que se hizo famosa, como omnium horarum homo [un hombre para cualquier momento]. 

Por encima de todos sus logros, estos hombres dieron testimonio de una profunda fe en Cristo y en su Iglesia. Santo Tomás consideró la posibilidad de ingresar en la vida religiosa y fue asiduo en sus prácticas devocionales. Como hombre casado, se dedicó por completo a su vocación de padre. En aquella época, las prácticas disciplinarias con los niños solían ser severas, pero los hijos de Santo Tomás dan testimonio de su calidez, paciencia y generosidad. 

San Juan Fisher fue un pastor ejemplar y demostró una humildad admirable. Durante todo su ministerio episcopal, permaneció en la pequeña diócesis de Rochester, dedicándose a su iglesia local en lugar de buscar un ascenso a una diócesis más grande y poderosa. 

Moro y Fisher son bien conocidos por oponerse al divorcio del rey Enrique. En última instancia, fue su negativa a firmar un juramento de supremacía lo que provocó su ejecución. El rey Enrique VIII se proclamó cabeza suprema de la Iglesia en Inglaterra, ejerciendo así su soberanía sobre los cristianos ingleses. Ni Fisher ni Moro podían tolerar esta afirmación, y su firmeza en sus convicciones los puso en conflicto con el rey. Fueron declarados culpables de traición. 

Es bueno amar a la patria, pero la lealtad suprema se debe únicamente a Cristo y a su reino. Los Santos Tomás Moro y Juan Fisher nos muestran lo que significa ser un ciudadano ejemplar. Amaban y servían a su país. Se dice que, en los momentos previos a su ejecución, Santo Tomás declaró: “Muero como fiel servidor del rey, pero primero como servidor de Dios”. Nunca se alzaron para incitar a la rebelión ni para fomentar la revolución. No eran traidores. Pero cuando la ley del rey entró en conflicto con la ley de Cristo, se sometieron a Cristo. Estos hombres dieron su vida por la libertad de la Iglesia y por la libertad de conciencia. Dan testimonio de la verdad de que ningún gobierno puede adueñarse del alma de una persona. Que su ejemplo siga iluminando nuestro camino mientras buscamos servir fielmente a nuestra Iglesia y a nuestro país. 

Pedimos la intercesión de los Santos Tomás Moro y Juan Fisher para que nosotros también seamos fieles servidores de nuestro país, ¡pero ante todo de Dios!
 

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